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EQUILIBRAR LOS 5 ELEMENTOS: ELEMENTO AIRE

Elemento aire en tu creación

Si el fuego ha sido el iniciador del proceso con el impulso de la idea de aquello que queremos, este fuego debe ser animado por el aire que le da fuerza. Si esto sucede a nivel físico también debe suceder en aquella realidad a crear por nosotros. Y la manifestación de este elemento aire en nuestra creación es, precisamente, la palabra.

Podría parecer que lo único que hace la palabra es definir la idea de lo que queremos pero no es sólo eso, es mucho más.

La magia, desde siempre, se basa precisamente en el uso de “palabras mágicas” y todo el proceso de creación se basa en ella. Veamos unos ejemplos para que no piense que se me va la cabeza.

En el Evangelio de San Juan (1,1) podemos leer “en el principio era el Verbo” ( es decir la Palabra más importante, que es el verbo).

Otro ejemplo. En el Génesis 1.3 se nos dice: “Y dijo Dios: hágase la luz” , pero ¿a quien lo dijo? ¿es que había una secretaria tomando nota? ¿Por qué tenía que decirlo usando una palabra si estaba solo? Se expresa la Biblia de esa manera para indicar que todo empieza por la palabra.

Los milagros se expresan también por medio de la palabra. Por ejemplo cuando Jesucristo cura a un paralítico dice eso de “levante y anda” es decir no pone las manos ni hace rituales, da la orden con la palabra y entonces se cumple.

A los esenios, sección judía en los tiempos de J.C., se les atribuía el poder sanador de su palabra. Esa facultad se conocía como “Davar”, tener “davar era así tener palabra creadora. Y aunque parezca un juego para niños la palabra mágica por excelencia, esa de abracadabra, viene de la raíz hebrea Aberah Ke Dabar que significa “iré creando conforme hable” . Fíjese que aquí no se dice nada del tipo; “pondré un nombre a mi creación”, sino que supone que el hecho de hablar, de utilizar la palabra, es condición necesaria para la creación. De modo que más que en ninguna otra parte aquí la llave del componente mágico, ayuda extra para nuestra creación, reside en este elemento aire y en su manifestación de la palabra.

Por medio de la palabra “decimos” al universo qué es lo que queremos, si no se expresa no obtendremos nada.

Si toma en un taxi tendrá que decirle donde quiere ir ¿no? Pues con el universo sucede algo parecido, hay que indicar con palabras, qué es lo que se quiere, sino no se podrá obtener ayuda.

Con la palabra ordenamos en un doble sentido, en el sentido de poner en orden nuestro deseo que queremos lograr, y ordenamos, en el sentido de dar una orden al universo, para que nos ayude en nuestro logro.

Y ¿cómo dar fuerza para que nuestra palabra sea “Davar”, es decir sea creadora?

Primero concretando en palabras nuestro deseo y manifestándolo físicamente, es decir en voz alta, cuantas mas veces mejor, en especial al levantarnos y acostarnos.. Recomendamos hacerlo a solas para que no nos tomen por locos pero hay que decir lo que se quiere.

Luego la segunda parte es concretar bien que palabras usamos. Por ejemplo si usted dice “quiero un trabajo nuevo pues estoy harto del que tengo” es posible que pierda el trabajo y luego acabe en otro ganando menos. Su deseo se habrá cumplido exactamente como lo pidió pero seguramente la nueva situación no le guste demasiado pues gana menos. Es decir hay que pedir, pero hay que saber pedir.

Y tercero, para que nuestra palabra sea creadora evidentemente debe ser “valiosa” a los ojos de a quien se la dirigimos, es decir para el Universo. Para ello es importantísimo ser un hombre de palabra, cumplir todo aquello que se dice y nunca, nunca mentir.

¿Qué pasa entonces con aquellas circunstancias en las que se dice eso de “mentiras piadosas” para no ofender al otro? Pues hay que dar la vuelta a la situación para que la otra parte no se ofenda pero a la vez no se diga mentira. Por ejemplo, supongamos que una mujer (pongo ejemplos desde el punto de vista de hombre porque yo lo soy) un buen día a su mujer le da por cortarse su larga cabellera lisa y negra y le pregunta eso de: “¿te gusta como me queda?” El hombre en realidad piensa “¡Dios mío, que se ha hecho!” Evidentemente si le dice que le gusta está mintiendo pero si le dice que no le gusta causará daño a su pareja, de manera que parece no haber una respuesta adecuada. Siempre en estas situaciones en las que parece no adecuado ni hacer esto ni hacer lo contrario (esto en el hinduismo se llama “neti – neti”) hay que buscar una salida fuera de la situación. Y en nuestro caso la solución sería responderle con un – “tú siempre me gustas” – De esta manera ni se la ofende ni se miente.

En resumen: la palabra debe estar presente en todo nuestro proceso creativo de la misma manera que el aire (oxigeno) debe estar presente en todo lo que tenga vida.

Que la Fuerza le acompañe

Juan Pedro

 


¿QUE CARACTERIZA A LAS PERSONAS QUE POSEEN EMPATIA?

En este interesante artículo se nos muestra esos rasgos que una persona con empatia acompaña.

Características de una persona con empatia


PRACTICA LA TÉCNICA SANADORA DEL Jim Ji Du Li

PRACTICANDO EL JIN JI DU LI (TÉCNICA DE SANACIÓN)

ESTO ESTÁ MUY BUENO:

Es sólo un minuto al día. No hay disculpa:

A practicar para evitar el envejecimiento y la demencia.

Parece muy fácil, ¿Verdad?

Haz este ejercicio de la cultura china simple y eficaz… y verás.

La esencia está en que tus ojos deben estar cerrados cuando estés practicando el Jin Ji Du Li.

Pon Atención.

Aquí está el ejercicio:

Párese sobre una pierna, mientras que sus ojos están cerrados. Eso es todo.

Haga la prueba ahora mismo, póngase de pie, cierre los ojos y trate de mantenerse parado en un solo pie.

Si usted no es capaz de permanecer por lo menos 10 segundos, significa que su cuerpo ha degenerado hasta el nivel 60 a 70 años de edad. En otras palabras, es posible que sólo tenga 40 años de edad, pero su cuerpo ha envejecido mucho más rápido.

Intenté hacer este ejercicio cuando leí el correo electrónico y pensé: «gran cosa, estoy seguro de que puedo hacer esto fácilmente».

Me estaba engañando a mí mismo, me alegró haberlo intentado, porque descubrí para mi sorpresa que mientras yo podía mantenerme fácilmente sobre un solo pie con los ojos abiertos, intentando lo mismo con los ojos cerrados… ¡Es otra historia!

Yo no podía mantener el equilibrio durante más de dos o tres segundos antes de empezar a tambalearme.

No es necesario que levante mucho su pierna, si sus órganos internos están fuera de sincronía, incluso levantando la pierna un poco le hará perder el equilibrio.

Los chinos han avanzado mucho en su conocimiento del cuerpo humano.

Fue muy alentador saber que la práctica frecuente y regular puede ayudar a recuperar el sentido del equilibrio.

De hecho, los especialistas chinos sugieren que la práctica diaria de Jin Ji Du Li durante 1 minuto, ayuda a prevenir la demencia.

Al principio usted puede probar cerrando un poco los dos ojos, en lugar de cerrarlos completamente. De hecho, esto es lo que el especialista en salud Zhong Li Ba Ren recomienda.

La práctica diaria de Jin Ji Du Li, puede ayudar en la curación de muchas enfermedades como:

• La hipertensión.

• Altos niveles de azúcar en la sangre o diabetes.

• El cuello y las enfermedades de la columna vertebral.

• También puede evitar que usted padezca de demencia senil.

Zhong Li Ba Ren ha escrito un libro titulado «Self help is better than seeking doctors’ help», un best-seller que, además, ha sido el libro de salud más vendido en China desde que se publicó por primera vez el año pasado. Su éxito se puede medir por el hecho de que logró más de 1 millón de copias vendidas.

Se dice que de acuerdo a la comprensión de los médicos chinos, las enfermedades aparecen en el cuerpo debido a que surgen problemas en la coordinación entre los diversos órganos internos, lo que hace que el cuerpo pierda su equilibrio.

Jin Ji Du Li puede reajustar esta interrelación de los órganos y cómo funcionan entre sí.

Zhong Li Ba Ren afirmó que la mayoría de las personas no pueden pararse sobre un pie con los ojos cerrados por 5 segundos, pero más tarde, ya que lo practican a diario, son capaces de hacerlo por más de 2 minutos.

A medida que adquiera capacidad de permanecer por más tiempo, la sensación de pesadez desaparece.

Al practicar Jin Ji Du Li, usted notará que la calidad del sueño es mejor, la mente se aclara y mejora significativamente la memoria.

Lo más importante es que si practica Jin Ji Du Li con los ojos cerrados durante 1 minuto cada día, no sufrirá de demencia senil (significa que el cerebro se mantendrá saludable).

Zhong Li Ba Ren explicó que hay seis meridianos importantes que pasan por las piernas. Cuando usted está parado sobre una sola pierna, sentirá dolor debido al ejercicio, y cuando esto ocurre, los órganos correspondientes de estos meridianos y sus formas comienzan a recibir el ajuste necesario.

Este método puede enfocar o concentrar la conciencia y el canal del cuerpo hasta los pies.

Los efectos benéficos de la práctica de Jin Ji Du Li en varias enfermedades asociadas con la hipertensión, diabetes, enfermedades del cuello y la columna vertebral se empezarán a sentir rápidamente, también puede prevenir la gota.

Es la cura básica para la enfermedad de «Cold Feet» (bloqueos o daños a los vasos sanguíneos que dificultan el flujo sanguíneo. Cuando la sangre no puede fluir adecuadamente, no se puede entregar el oxígeno correctamente, tampoco. Esto puede resultar en frío en los pies), y también puede reforzar la inmunidad del cuerpo.

Usted no tiene que esperar hasta que tenga alguna enfermedad para comenzar a practicar Jin Ji Du Li. Es recomendable para casi cualquier tipo de persona y especialmente benéfico en los jóvenes, si lo practican a diario mientras están sanos la probabilidad de adquirir problemas propios de la vejez, será menor.

No es recomendado para las personas cuyas piernas están debilitadas y no pueden permanecer de pie por períodos largos

“Es la mente la que crea el mundo que nos rodea y aún cuando nos encontramos juntos, parados en la misma pradera, mis ojos nunca verán lo que los tuyos contemplan y mi corazón nunca se agitará con las emociones que conmueven al tuyo”.

De: George Gissing


EQUILIBRAR LOS 5 ELEMENTOS: ELEMENTO AGUA

Elemento agua en tu creación

Para entender que representa el elemento agua en nuestro proyecto de lo que queremos basta darle un vistazo a la cualidad física del agua. El agua puede adoptar todas las formas, escapa de toda rigidez, se amolda a las circunstancias que la contienen sin perder en ello su esencia. Pues bien, en la búsqueda de aquello que queremos nosotros debemos igualmente ser capaces de adecuarnos a las circunstancias, variando la forma, como hace el agua, pero sin perder el sentido de lo que queremos. El famoso “be water my friend” (se agua amigo) de Bruce Lee es el ejemplo más conocido para indicarnos que no debemos nunca ser rígidos y adaptarnos a las circunstancias sin perder la esencia de lo que somos y deseamos, estando bien adecuándonos a las circunstancias. Esta sería la primera cualidad del agua en nuestro proyecto de realidad. Pero hay más.

Tradicionalmente el agua se asocia simbólicamente a los sentimientos. Todo proyecto de realidad debe ser emocional, debe contener una carga emotiva que de alguna manera sea manifestación de Amor por algo o de algo. De esta manera cuando nuestra realidad no solo es buena para mi sino para el mundo que me rodea el impulso de la creación de la vida soplará a nuestro favor. Hay que buscar siempre aquello que es bueno para el grupo en todos nuestros proyectos. Veamos un ejemplo. Quien planta tomates de una nueva calidad para vender en el mercado, aparte de montar su negocio está ofreciendo algo nuevo a todos los compradores, de manera que lo que es bueno para él es bueno para otros. Quien especula con un producto lo único que pretende es beneficio personal a costa de los demás y aunque parezca que económicamente eso es un buen negocio la vida da muchas vueltas y el mal plantado por el egoísmo acabará afectando a esa persona. Quizá uno no se entera nunca pues normalmente sólo se miran las circunstancias económicas externas, pero a la corta o a la larga, quien la hace la paga. En muchos casos de personas a las que parecen venirles desgracias y no entendemos de donde vienen quizá si analizásemos su vida entera podríamos comprender mejor lo que sucede.

En resumen: busque siempre el bien común en sus proyectos.

Pero el agua tiene otra característica muy propia, nos referimos a la asociación que hacemos del agua con el confort y el bienestar. ¿Hay algo mas agradable que un baño caliente? Hasta zambullirnos en el agua fría de un mar ,o un río, es un goce y para ello basta ver a los niños, y no tan niños, como cuando van a la playa y se tiran al agua como ríen y gritan de alegría. El agua es, en resumen, señal de felicidad.

Pues esa alegría no debe faltar en nuestro proyecto de crear y vivir nuestra realidad. Y de la misma manera que la vida no es posible sin agua, los proyectos no son posibles sin alegría e ilusión. Comenzar algo con miedo (antítesis de alegría) es el modo mas seguro para fracasar.

Albert Einstein, el gran físico, dijo una frase genial “En la alegría serás invencible” Como no me creía que todo un premio novel de la ciencia pensase así investigué y ciertamente es suya la frase. De manera que no la olvide.

En resumen: ponga agua en su vida, que supone poner fluidez en su actuar, sentimiento en lo se hace para beneficiar al mundo y alegría, mucha alegría, en todo lo que emprenda.

continua en el punto elemento aire

Que la Fuerza le acompañe

Juan Pedro

«Leer más»

SONIDOS PARA TODOS LOS DIAS

 

  • Afuera hay un camino por recorrer, tu alegría es el mejor equipaje. Buenos días! .

 

 


LA ORACIÓN QUE NOS DEJÓ JESUCRISTO: PADRE NUESTRO

Padre Nuestro

Vamos a comentar detenidamente uno de sus mensajes principales. Nos estamos refiriendo a la oración que nos dejó para que orásemos. Son mucho mas que palabras, son el secreto para ser mejores personas y hacer que el mundo sea mejor para nosotros.

Pero bueno, empecemos ya a analizar el mensaje frase a frase.

Dice así:

– Padre nuestro.

Tenemos dos significados, pero tan relacionados, que han dado nombre a la oración del Padrenuestro; empecemos primero, por el de Padre. Todos sabemos las virtudes que debe tener un buen padre: la bondad, el amor, la protección a sus hijos, etcétera. Si somos capaces de ver todo esto en Dios nuestra vida gana enormemente, pues si nuestro padre está a nuestro lado no tenemos nada que temer. Cuando somos niños pequeños no nos preocupamos de si tendremos dinero suficiente para vivir en nuestra casa o si tendremos comida, de todo eso ya se encargan nuestros padres y nosotros podemos vivir sin miedos. El ser capaces de entender que Dios es nuestro Padre debería conducirnos al mismo fin. Los niños saben que si su padre está allí nada hay que temer, que sólo su padre les basta. Las características que definen el concepto de padre, aplicadas a la Divinidad se multiplican por infinito y esto supone no sólo que tenemos mucho, sino que lo tenemos todo. Lamentablemente es más fácil decir esto, o incluso pensarlo que integrarlo en nuestras vidas y ése es uno de nuestros grandes problemas y la causa de nuestros profundos miedos.

Confiar en el Padre es estar seguro de todo, de manera que no hay poder que nos pueda herir, lastimar o dañar; estamos protegidos por el Padre, sólo que a menudo lo olvidamos. Claro que esto parece fácil de decir pero la réplica de una mentalidad científica sería la de preguntarnos: „si Dios es un padre, o un padrazo, ¿por qué permite que me pasen cosas malas?“. A menudo si usted es padre (o madre) en la vida real, habrá tenido que castigar a sus hijos, no me creo que nunca haya tenido que poner un castigo a sus hijos, pues eso querría decir que sus hijos son perfectos y por mucho que usted les quiera, nadie es perfecto. El recibir un castigo, supongamos por no estudiar y traer malas notas, a su hijo le habrá parecido totalmente injusto, ¡que usted le deje sin ir al cine simplemente porque ha suspendido cinco asignaturas!, al chaval le parecerá fuera de lugar, al fin y al cabo el niño cree que con las tres que ha aprobado es suficiente y seguramente se comparará con amigos que con peores notas no reciben esos castigos. Pero usted, como buen padre, sabe que el castigo no es tal, sabe que es la única forma de hacer que su hijo esté en casa estudiando, ya que sabe la importancia que para el futuro de su hijo tienen los estudios. Pero claro, el niño eso no lo entiende, para él lo importante es el cine, jugar a fútbol, estar con los amigos, salir. Pues bien, con nosotros, los hombres, pasa lo mismo, a menudo recibimos de la vida cosas que consideramos malas y que no entendemos, pero si fuéramos capaces de verlas desde „arriba“ sí que entenderíamos que son necesarias para nuestro proceso evolutivo. Por favor, no entendamos esta vida que estamos viviendo como la única realidad, somos Seres Eternos y esta existencia no es más que una fase de esa eternidad, de manera que lo que ahora creemos nos está haciendo daño, no es más que un proceso necesario para el crecimiento de nuestra Alma, aún cuando debido a nuestra escasa visión no seamos capaces de comprenderlo.

Un padre NO castiga, a veces impone para el bien de sus hijos; lo mismo pasa con la Vida, con el Padre. Por otra parte muchas veces echamos la culpa a Dios de desgracias como el hambre y las guerras, pero es el egoísmo humano el único que produce las guerras y la destrucción, Dios no tiene nada que ver en esto, no nos confundamos. Pero el concepto de padre aplicado a Dios tiene otra vertiente. Además de la idea de protección y Amor que nos brinda, el padre tiene un parecido genético con sus hijos. Como es el padre, así serán los hijos, éstos llevan la naturaleza de su padre ¿no? Si el padre es Dios y los hombres somos sus hijos, nosotros somos „dioses“ en potencia y la idea expresada de que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, resulta ahora confirmada. La frase de Novalis de „Dios quiere dioses“, se hace totalmente cierta con este reconocimiento de que nuestra paternidad es divina. Nuestro camino, nuestra evolución, es pues precisamente llegar a ser como nuestro Padre. La utilización de la palabra Padre para definir a Dios nos lleva de manera automática a entender cuál es el proceso que vamos a seguir los hombres como hijos de Dios que somos y adónde hemos de llegar. Para dejar las cosas más claras pongamos un ejemplo: miremos un castaño grande, imponente, fuerte, verde, precioso y luego miremos una simple castaña, algo que cabe en la palma de su mano. Pues esa castaña de apenas tres centímetros de diámetro que cabe en nuestra mano es, en esencia, el mismo castaño imponente del que se ha hablado antes. Algo así somos los hombres: castañas que hemos de crecer para ser un castaño.

Todas estas ideas se podría pensar que se apoyan unas a otras porque todas proceden del pensamiento cristiano, pero lo asombroso del caso es que la idea de la divinidad del hombre está también recogida en los textos hindúes. Así, por ejemplo en el Chandogya Upanishad se habla de un Principio Único, (originario de todo, causa primogénita) bajo el nombre de Brahman „el Uno sin un segundo“. Y este Brahman no sólo es el principio creador de todo lo que es, sino que está presente en cada individualidad a través del atman o Alma inmortal de todos los seres. Sin ánimo de entrar ahora en las complejidades del Rig Veda y otros textos sagrados, lo que resulta fascinante es el hecho de que concepciones filosóficas de religiones tan distantes en el tiempo y en el espacio como la brahmánica y la cristiana, lleguen a las mismas conclusiones. Esto sucede con otros muchos conceptos; por ejemplo en la India se habla también de la encarnación de Dios en hombre, el Príncipe Rama, que viene al mundo para liberarlo de los genios maléficos, es decir viene con una misión redentora parecida a la de nuestro Jesucristo. Debido a la imposibilidad de influencia de una cultura sobre otra (entonces no había Internet ni e-mails) llegamos a la conclusión de que ambas nos están diciendo una verdad, matizada según a quienes va destinada pero verdad, y eso es lo importante. En resumen: llamar Padre a Dios es reconocer su protección y nuestra divinidad latente.

Sigamos con el análisis. Ahora hemos de ver el concepto „Nuestro“. Esto supone reconocer que todos los hijos, es decir los hombres, al tener el mismo padre, somos iguales. Un buen padre no discrimina el amor que reparte a sus hijos, de manera que Dios no tiene elegidos, el engaño de la superioridad de unos sobre otros por motivos de raza, condición o lugar, desaparece ahora totalmente. Pero hay más en este concepto de „nuestro“. Todos los hombres formamos una supra entidad y lo que hace uno afecta a todos, pues bien, si todos tenemos el mismo Padre, todos somos de una misma familia y en consecuencia lo que le sucede a un hermano mío me afecta a mí. La idea de caridad deja de ser un acto para que se beneficie un tercero y pasa a ser algo de lo que nos beneficiamos todos. Odiar, herir a otros, depreciarlos…, es hacerse daño a uno mismo, pues todos somos Uno, todos somos de una misma familia y la desgracia de uno supone mal para todos, por eso el mal que hagamos a los demás nos lo hacemos a nosotros mismos. El prójimo debe ser cuidado, es decir amado, no por una idea peregrina de recompensa en otras vidas, sino para la armonía del conjunto de hombres que somos una misma familia; de esta manera no cabe excusa para el racismo, ni disculpa para la falta de caridad. La palabra „católica“ con la que se designa una rama de la religión cristiana, significa precisamente universal, es decir que el concepto de „Nuestro“ lleva aparejado el concepto de que todos somos iguales y a todos se nos envía el mismo mensaje.

– Que estás en los cielos.

Aquí la palabra „cielo“ se utiliza a nivel simbólico, no es que Dios esté flotando entre las nubes. Bajo esta concepción se quiere indicar la superioridad de Dios frente a nosotros, somos lo mismo, sí, pero el grado de desarrollo que tenemos es diferente. Una gota de agua, en esencia, es lo mismo que un océano, pero este segundo es mucho más perfecto como manifestación de agua que la simple gota. A menudo la palabra Cielo se emplea para designar al mismo Dios, así sucede en gran parte de la filosofía China como es el caso del Tao Te Ching y de la tradición metafísica que adopta el Confucianismo. Y dado que los chinos han desarrollado mucho esta idea del Cielo como manifestación divina (lo que no quiere decir que su Divinidad sólo sea eso) es bueno estudiarla un poco. En China, en su concepción dual del Yin – Yang, el Cielo se opone a la Tierra. En la Tierra estamos nosotros y en el Cielo está Dios, eso es lo que se quiere decir: lo perfecto frente a lo imperfecto, cada uno está en un sitio, nosotros aquí, Él allá.

– Santificado sea tu nombre.

Llamar santo al Padre es reconocer su estado superior, su estado sagrado, o lo que es lo mismo su estado de perfecta bondad y debido a este carácter de santidad nada malo podemos esperar de Él. La naturaleza de Dios, al reconocerla como santa, sólo puede producir obras santas, es decir buenas y es muy importante que comprendamos esto para olvidarnos de una vez por todas de la idea de un Dios que castiga, que es cruel, que es vengativo. La santidad de Dios ¡„no le permite“ ser malo! Si en algún texto religioso se ha mostrado a un Dios vengador y justiciero es debido a que el nivel de conciencia del pueblo al que iba dirigido precisaba de ese concepto para mejorar su forma de actuar, pero Dios no puede producir malas obras, es decir el pensar cuando nos sucede algo malo que es por culpa de Dios NO es posible. Dios no es un titiritero y los hombre marionetas movidas por Su mano a su antojo, Dios no es culpable de nada de lo malo que vivimos y toda la maldad que recibimos es responsabilidad entera del hombre, ya sea por su actuación individual o como resultado de la acción colectiva. Entonces la pregunta a formularnos sería el porqué aunque Dios no sea el culpable de lo malo, permite que sucedan esas cosas tan terribles que suceden. La Divinidad nos dio el libre albedrío para hacer y deshacer, y por eso Dios más que mover desde arriba los hilos de la vida de los hombres, lo que hace es observar nuestra actuación. Somos libres ¿no? En consecuencia nos deja serlo. Toda la existencia del mal, en el fondo no es más que una manera para poder desarrollar un nivel de Bien y de Amor (en mayúsculas) que nos permita ascender hasta donde tenemos que hacerlo. En la India existe el concepto de los demonios maestros, que son entidades que hacen daño a los humanos pero que a su vez les permiten aprender. Si somos capaces de entender esto, seremos capaces de transmutar todo el mal para nuestro propio crecimiento.

Pongamos el ejemplo de una mujer que sufre malos tratos. Sin duda es durísimo sufrir esa situación pero cuando la mujer tenga la fuerza suficiente para superarla, para enfrentarse a su pareja, para dejarla y vivir por su cuenta, desarrollará un carácter fuerte como el que nunca había tenido. De hecho las mujeres que han pasado y superado esa situación dicen ser personas totalmente diferentes a las de antes cuando su debilidad, no sólo física sino de carácter, las llevaba a soportar situaciones terribles. En resumen, si tiene usted dolor de cabeza tómese una aspirina y luego piense qué es lo que le produce el dolor de cabeza, cuando lo comprenda y solucione su causa originaria, debería dar gracias por haber pasado ese dolor. Pero se dé cuenta o no del problema y sea capaz de solucionarlo o no, el Cielo (como dirían los chinos) o Dios no tiene nada que ver.

– Venga a nosotros tu reino. .

Si el reino de Dios refleja la perfección ahora se trata de que la perfección se traslade a nuestra realidad. Se trata de que el Amor Sublime llegue a nosotros, a nuestra existencia, o en otras palabras: a hacer cumplir el plan de Dios en la tierra. Y la manifestación del plan divino somos nosotros, con todo lo que nos han dado al nacer, en este mundo. Cada uno de nosotros tiene un don, no importa lo reconocido que esté, ni lo llamativo que sea, pero todos, todos, tenemos algo en lo que somos „buenos“. El plan divino lo realizamos en la medida en que somos capaces de poner nuestro don al servicio de los demás, es decir desde el momento en que damos. Si su don especial es por ejemplo la cocina cada vez que usted ofrezca su creación a los demás estará contribuyendo a hacer que la existencia en la tierra sea mejor, por el contrario, los comportamientos egoístas suponen limitar ese don, condicionarlo a un logro sólo para nosotros. Sería el caso de esa persona que tiene el don de cocinar y o bien no lo practica por pereza o lo hace sólo a efecto de ganar dinero, engañando en la calidad de los productos o realizando otro tipo de fraudes. Hacer que venga a nosotros el Reino Divino supone ser y hacer lo mejor que podamos en aquella tarea que realizamos, de manera que tras nuestra actuación, éste sea un mundo mejor. O dicho en otras palabras: hacer todo con Amor, por el bien propio y de los demás.

– Hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo.

A menudo creemos que pidiendo cosas al Padre nos las va a dar, pero ahora vamos a ver porqué no puede ser verdad que nos dé exactamente lo que le pedimos. Hemos dicho en líneas anteriores que Dios Padre es un Dios de bondad y que en consecuencia nada malo, ni idea de venganza ni nada de eso, puede esperarse de El. Por ejemplo no podemos pedir a Dios en la Oración que la persona con la que estamos enemistados tenga un accidente de coche; eso va contra la idea de bondad y contra el principio de perdón. Entendemos perfectamente que no podemos pedir nada que haga daño a otro, pues bien, ¡apliquémonos el mismo principio a nosotros! A menudo los hombres pedimos al Cielo aquello que creemos es lo mejor para nosotros, pero debido a nuestra ignorancia total no podemos saber que es lo mejor, de manera que en caso de que aquello que pedimos no sea lo adecuado para nuestro proceso de crecimiento de Alma (estamos hablando de lo que es bueno para el nivel más elevado y no de lo que es bueno para nuestro ego inferior) no lo recibiremos. Si nos fijamos en los niños veremos que cuando quieren algo, pongamos por ejemplo unas chucherías, y sus padres debido a la proximidad de la hora de comer deciden no comprárselas, montan un gran escándalo: empiezan a gritar en la calle, a llorar, a berrear como si les fuera la vida en eso y todo por no tener algo que sus padres, que tienen más conocimiento que ellos, saben que no les conviene.

Pues bien, nosotros los hombres adultos, hacemos algo así, lloramos y culpamos al Padre por no haber obtenido algo cuando en realidad eso que pedíamos no era para nuestro bien. La diferencia entre los niños y los adultos es que los primeros, una vez han visto que no pueden imponer sus gritos para obtener lo que quieren, cesan en los mismos, mientras que los adultos seguimos gritando y gritando, buscando culpables divinos al hecho no haber obtenido aquello que deseábamos; los pequeños en esto nos llevan ventaja. Se trataría entonces de ser como niños y ser capaces de aceptar que cuando no obtenemos lo que pedimos es porque eso no era para nosotros. Claro que ahora surge la pregunta de qué es para nosotros y qué no, cuando en todo aquello que pedimos no hay nada de malo, es decir que no hay maldad en lo solicitado. Resumiendo mucho, podríamos decir que para nosotros es todo aquello que facilite lo que se pactó a nivel de Alma o Yo superior en la venida a la tierra, es decir para nosotros es todo lo que nos ayuda a Nivel Espiritual y no es para nosotros todo aquello que nos entorpece el crecimiento del Alma. En realidad no nos hace falta pedir nada, ¡somos divinos!, no lo olvidemos, lo que necesitamos es desarrollar aquello que ya tenemos. Si usted pide al Cielo un trabajo por ejemplo, lo que tiene que hacer primero es creer en su capacidad de trabajar, creer firmemente en su habilidad, y cuando realmente haya hecho esto, el trabajo le aparecerá; es como el ejemplo de la castaña, debe dejar brotar aquello que tiene en su interior. A Dios no se le puede ir con súplicas, eso se hacía por autoengaño y era propio de otros tiempos; a un Ser infinitamente bueno no le podemos decir que nos ha olvidado. En esta frase de la oración reconocemos eso, pero aunque no lo hiciésemos, la voluntad de Dios se haría igualmente. Todo está ya en los hijos de Dios, los hombres, en consecuencia a nosotros procede el despertarlo, pero no podemos imponer desde nuestro ego inferior algo a la Divinidad, a su plan perfecto para nosotros, aunque muchas veces no lo entendamos, de la misma manera que un niño no entiende el porqué no puede comer caramelos antes de la hora del almuerzo.

– El pan nuestro de cada día dánosle hoy.

Evidentemente vivir en el mundo precisa tener que cubrir unas necesidades materiales, el yo inferior, la materia, existe y hay que alimentarla. Nosotros no somos ascetas hindús que viven en una cabaña, sino que precisamos cosas para subsistir. El concepto de pan quiere recoger precisamente esa petición, y se refiere a todo lo que necesitamos para ser en nuestra realidad física. Pero en esta petición de lo básico que está representada por el pan, hay otra idea muy importante y es el hecho de que nos habla del concepto „hoy“. En nuestras vidas muchas veces proyectamos nuestra felicidad en el futuro, decimos eso de „seré feliz cuando …“, de manera que condicionamos la felicidad tanto a lograr algo determinado como a situarla en un momento de tiempo futuro y en consecuencia nunca logramos ser felices. Continuamente estamos posponiendo lo mejor de nosotros, para muchos el futuro siempre es brillante, lo que nos fastidia es nuestro presente. Debemos darnos cuenta que no hay mas tiempo que el presente, el pasado se ha ido, ya no existe y el futuro es una proyección, es decir que tampoco existe: sólo existe el momento que vive, es decir el ahora, el presente. En los cursos de Reiki se invita a los alumnos a practicar una máxima que dice: „Precisamente hoy no voy a preocuparme“, lo que haré mañana no lo sé, pero hoy no me voy a preocupar. De esta manera si somos capaces de aplicar esa máxima viviremos sin preocupaciones. O para poner otro ejemplo más mundano recuerdo un bar que tenía un rótulo que decía: „Hoy no se fía, mañana sí“. ¿Cuándo cree usted que podrá irse sin pagar si se cumple eso? Nunca. Es también muy humano eso de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor y la consecuencia de ello es tan nefasta como la de vivir en y para el futuro. En resumen no hay más tiempo ni momento que el presente, que el hoy.

– Y perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. .

Actualmente la Iglesia católica ha cambiado el redactado por la de „y perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden“ podemos tomar la que nos resulte más cercana, pues las dos dicen lo mismo.

Resulta importantísimo perdonar y ser perdonados, lo que pasa es que para lo segundo debe producirse lo primero, es decir debemos perdonar para poder ser perdonados, si no se cumple este requisito no hay evolución posible de Alma. Mientras tengamos algo contra alguien, por el motivo que sea, por mucha „razón“ que tengamos, no iremos muy lejos. Hablar del perdón se hará en otro momento porque Jesucristo dejó eso bien claro y por su importancia merece capítulo aparte, pero de momento quedémonos con la necesidad de que debemos perdonar, perdonar y perdonar porque así y sólo así seremos perdonados.

Y no nos dejes caer en la tentación, líbranos del mal.

¿Qué es la tentación?, ¿qué es el mal? Es todo aquello que nos aparta del camino de crecimiento del Alma que hemos venido a buscar en esta encarnación, es todo proceso contra el prójimo, es toda negación del Plan Divino, o dicho en otras palabras, es todo lo que se opone a que el Amor florezca en nuestras vidas y en la tierra. Precisamos ayuda en este punto y es por eso que la solicitamos, porque el mundo tiene una dinámica de egoísmo estúpido (egoísmo inteligente es aquél que entiende que ayudando a los demás nos ayudamos a nosotros) que hace que sólo pensemos en nosotros y que opongamos nuestros intereses a los de los demás. El mal es resultado del libre albedrío del hombre, pero está destinado a desaparecer, de la humanidad depende el tiempo que se precise para esto, pero no hay posibilidad de ascensión si no somos capaces de eliminar el mal de nuestras vidas. No lo sembremos en ninguna de sus formas pues eso que sembramos recogeremos; lo que hay en nuestro mundo de malo es producto de lo que los hombres hemos hecho, sólo nosotros somos culpables.

Amen. .

Significa „así sea“, es decir es nuestra confirmación interior de todo lo que acabamos de decir.

Vivir el Padrenuestro es todo lo que precisamos para crecer en Espiritualidad y disfrutar de la estancia en la tierra, es decir para ser felices, sólo que son pocos los que son capaces de vivir y experimentar estas palabras. Aunque no nos vamos a convertir de la noche a la mañana en santos, rezar el Padrenuestro diariamente sí que nos aportará, a medida que integremos sus palabras, una Paz interior grande y reconfortante. Son sólo doce segundos de rezo (los acabo de cronometrar) , no podemos decir que no tenemos en nuestra vida estos 12 segundos, si lo hacemos, si rezamos, será la mejor inversión que hayamos hecho nunca. Recemos por nuestro propio bien, pero entendamos s i e m p r e, en esta y en todas las oraciones, sean de la religión que sean, las palabras que decimos, porque sólo entendiéndolas podremos integrarlas en nuestra vida.

Que la Fuerza le acompañe,

Juan Pedro


COMO EQUILIBRAR LOS 5 ELEMENTOS: ELEMENTO TIERRA

Elemento tierra en tu creación

El elemento tierra supone aquí el enraizamiento de ese deseo que hemos fijado anteriormente en el elemento fuego , es decir la base material de lo que queremos.

Desear parece fácil aun cuando en realidad no lo es tanto como se ha visto en el punto correspondiente al elemento fuego, pero lo más normal es pensar que lo realmente difícil es como lograr nuestro deseo. Cuando se hable del elemento aire en próximo escrito se dará una base para funcionar pero ahora hay que ver un poco qué es lo que nos impide materializar nuestro deseo. Y el demonio al que tenemos que enfrentarnos, ese que quiere que no logremos lo que deseamos, se llama : j u s t i f i c a c i ó n.

Lo más normal del mundo es desear algo y a la vez darse cuenta de todo lo que tenemos en contra para lograrlo, hasta abdicar de nuestro deseo, es decir ceder al intento de crear nuestra realidad y movernos en el entorno que la matrix tiene para nosotros.

Cuando su deseo es frenado por una justificación, entonces es que su deseo no tenía la fuerza interna suficiente o que no lo alimentó usted con la fuerza suficiente.

¿Por qué? ¿en que nos basamos para decir esto? Pues si otros lo han conseguido, es decir si otros han superado el obstáculo, usted y yo también podemos. Vamos a un ejemplo. Supongamos que usted tiene el deseo de viajar pero, claro, no puede hacerlo porque no tiene dinero y en consecuencia renuncia a ese deseo. Pues bien la persona que inspiró el artículo sobre “el felicismo” , del cual pueden ver la foto, es un chaval … que va en una silla de ruedas y viaja sólo por todo el mundo. Ignoro las justificaciones que puede tener usted para no viajar pero probablemente ir en silla de ruedas es mucho mas duro que lo que nos pasa a nosotros. ¿Dónde está la diferencia? En que el deseo de viajar de ese joven es innegociable. Pueden leer su historia en su libro “el mundo sobre ruedas” (de Albert Casals) que es muy divertido.

Es decir que la condición imprescindible para conseguir materializar lo que queremos es nunca, por difíciles que sean las circunstancias, por los motivos que sean, renunciar a nuestro deseo.

¿Quiere decir que sea fácil o que no sea verdad las razones que nos llevan a justificarnos? No, de ninguna manera. Por supuesto que esas razones son ciertas, pero nunca deben ser suficientes para hacernos abandonar. Por ejemplo si un niño dice que no hizo los deberes del colegio que le encargaron el día anterior, porque no tuvo tiempo, en realidad no está mintiendo, está diciendo una verdad. Al salir de clase se fue a jugar a futbol, solo media hora, luego llegó a casa y se puso a ver a Bob Esponja, luego fue a cenar y claro le vino el sueño, de manera que es cierto que no tuvo tiempo. Sin embargo ningún buen padre acepta esa “realidad externa” de que no tuvo tiempo y le castigará por no hacer los deberes.

Con nuestros deseos, si realmente lo son, debemos tener la misma firmeza y nunca renunciar a lo que deseamos. Si otro pudo conseguirlo (como el chico que va en silla de ruedas) todos podemos.

Cuando el demonio de la justificación no tiene fuerza suficiente para hacernos abandonar, aparece un aliado: el demonio de la necesidad. Eso de “yo quiero pero necesito el dinero para ….” En realidad la forma de superar este obstáculo es similar al caso anterior. El chico viajante en silla de ruedas dice en su libro que su presupuesto diario para viajes es de 3 euros al día y al final del libro incluso dice que le acaba sobrando dinero.

Cuando el deseo es lo suficientemente fuerte no hay obstáculo capaz de negarnos su consecución. Ningún gran hombre tuvo las cosas fáciles, pero nunca abandonó su deseo. De Thomas Edison, inventor de la bombilla, sus maestros le consideraban “un joven demasiado tonto para aprender algo” y fue despedido de un trabajo por improductivo. Pero él tenia deseos y uno de ellos era conseguir la bombilla eléctrica. Se dice que tuvo 1.000 intentos fallidos, pero como tenía fe en que al final lo conseguiría pues siguió adelante. En una entrevista le preguntaron: “¿Cómo se sientió frente a sus 1.000 infructuosos intentos?», Edison contestó: -«Yo no fallé 1.000 veces. La bombilla era una invención con 1.000 pasos».

En resumen: si quiere algo No permita la justificación, si lo hace está perdido y nadie merece perder su deseo.

Peor todo esto parece un tratado de auto ayuda de manera que ahora viene una parte un tanto más espiritual. Cuando el deseo de uno es lo suficientemente fuerte, usando las palabras de Pablo Cohelo, el universo entero conspira para que lo consiga.

¿cómo?

Pues a través de presentar casualidades, cosas un tanto extrañas, o no esperadas, que nos ayudan.

La causalidad es la respuesta angélica a nuestro deseo, pero para que estos actúen deben ver que vamos “en serio” con lo pedido, de ahí las dificultades. Pero ¿se puede hacer algo para que estas casualidades se potencien? Pues, aparte de lo que se hablará el mes siguiente del elemento aire, la potencialización de lo que queremos se cataliza empezando a hacer aquello que queremos. Hay que hacer lo que sea y no esperar a tener todos los “comos” para hacerlo. Si quiere aprender a nadar la única solución es tirarse la piscina y no pensar como es el movimiento natatorio.

Pensar está muy bien, pero sin acción, sin elemento tierra, no conduce a nada. Si su deseo es viajar, empiece como sea pero viaje, aunque sea al pueblo del lado.

Aquí llegamos a otro principio espiritual que por supuesto no puede ser demostrado matemáticamente pero si se comprueba en muchos casos de la vida de quien realmente ha querido algo como era el caso de Edison antes mencionado:

Siempre aparece un cómo si se tiene claro un qué

O dicho en otras palabras siempre aparecerá la manera de lograr algo cuando tengamos claro y sea definitivo en nosotros (a prueba de esos demonios mencionados) qué es aquello que queremos.

Por último ahora toca citar otro gran libro, Ilusiones, de Richard Bach en que nos dice:

Nunca
te conceden un deseo
sin concederte también la facultad
de convertirlo en realidad.

Sin embargo
Es posible
que te cueste trabajo.

Asi que … adelante.

Que la Fuerza le acompañe,

 


LOS 5 ELEMENTOS

AIRE

ESPACIO

AGUA

FUEGO

TIERRA

Los cinco elementos

A medida que se van estudiando las corrientes de pensamiento, ya sea bajo la forma de religión, creencia, filosofía o escuela esotérica, resulta curioso ver como en muchos puntos, en lo más profundo, todas coinciden. Y esto es un buen signo pues nos indica que lo que se quiere decir es cierto. Precisamente esto es lo que pasa cuando hablamos del tema que nos ocupa: los elementos.

Los pitagóricos (500 a J.C.) consideraban que todo cuanto existe está formado por cuatro elementos: tierra, agua, fuego y aire y lo mismo opinan los tibetanos, sólo que estos añaden un quinto elemento: el espacio. Idea parecida se recoge en la cábala, en la sabiduría china y en la de pueblos americanos, sólo que en ocasiones los nombres que se dan son otros, pero el significado es parecido.

Debe decirse que en realidad estos nombres son simbólicos o metafóricos, es decir que aporta un significado mayor que su simple descripción, pero sí que guardan una relación directa los nombres con lo que quieren expresar y por ello se han elegido estos y no otros.

Tomaremos la nomenclatura tibetana, que además por algo los tibetanos están de moda. Decir que nosotros somos tierra, aire, fuego, agua y espacio parece, en principio, algo extraño pero si lo pensamos mejor podemos ver que eso somos. Nuestro cuerpo tiene 2/3 partes de agua; precisamos aire para vivir y que esta llegue a nuestras células; nuestro cuerpo material está formado por componentes químicos que se encuentran en la tierra; se produce un fenómeno permanente de combustión (fuego) para la asimilación de los alimentos y, evidentemente, ocupamos un espacio. Luego ya vemos que somos esos cinco elementos.

Pero bueno, se ha dicho que todo está formado por esos elementos, vamos a ver casos más extremos. Un coche es tierra, pues está hecho de metal, es fuego pues combustiona la gasolina, es aire porque debe refrigerar las piezas, es agua, porque hay líquidos en él y es espacio porque ocupa un volumen. En resumen: tanto lo vivo como lo inerte tiene esa composición de cinco elementos.

Para que veamos mejor la relación entre lo que somos nosotros y esos elementos que nos componen podemos darnos cuenta que necesitamos a los mismos. Cuando estamos en un sitio cerrado precisamos “aire”; cuando tenemos frío buscamos calor que sólo se produce por un fenómeno de combustión o fuego, necesitamos tocar tierra firme después de un viaje por aire o mar prolongado y evidentemente precisamos agua para sentirnos bien, no solo para beber, sino para sentir confort (pensemos en un baño relajante, una ducha etc.)

Todo lo dicho podría quedarse como una simple curiosidad cultural pero no, es mucho más que eso. Hay dos conclusiones a extraer de lo dicho:

– Si todo está formado por esos elementos todo está relacionado y la idea que tan a menudo se repite en esoterismo de “todos somos Uno” ya no es una cuestión filosófica, es una cuestión demostrada casi matemáticamente. Quizá hubiera resultado más adecuado que se dijera “todos somos lo mismo” pero la expresión anterior es más poética

– Lo que afecta al todo afecta a la parte de manera que ya no podemos considerarnos como algo separado del resto. Atacar a la tierra por ejemplo es atacarnos a nosotros mismos, pues todos estamos conectados ya que todos somos lo mismo.

El corolario de ver que todos somos iguales (pues estamos compuestos de lo mismo) es que cada parte requiere la misma consideración sagrada que el todo. Pongamos un ejemplo para no perdernos. Imaginemos los pueblos de otras épocas (no me gusta llamarlos primitivos) que adoraban al sol. El sol es fuego, está claro, pero si se adora al sol por ser fuego también se debe considerar sagrado a la persona que también es fuego, solo que en cantidad inferior a la del sol, pero en esencia son la misma cosa y en conclusión merecen el mismo trato. Con esto la consideración que durante siglos nos han vendido una parte superficial de muchas religiones sobre despreciar el cuerpo, es un sacrilegio pues el cuerpo es sagrado. La idea de “pecado” que supone todo suicidio o asesinato tiene aquí su raíz, pues como el cuerpo es sagrado no se puede atentar contra él.

Pero bueno, podemos pensar que eso ya no es así y que los tiempos de las mortificaciones han pasado, pero la sociedad actual también ha olvidado este carácter sagrado del cuerpo y un ejemplo de ello lo tenemos con la idea de belleza. El deseo de estar mas esbelto, delgado o guapo hace que muchas personas no quieran a su cuerpo sagrado, le castiguen para cambiar su forma externa, o lo desprecien por comparación con otros considerados, sin razón, superiores. Esto traerá consecuencias como luego se explicará, pero no por un castigo ni nada de eso, sino por el principio de causa y efecto.

Y ello se debe a lo siguiente. Todo cuanto existe tiene una entidad. Por ejemplo y para simplificar, usted es una entidad que habita en su cuerpo. Cuando se muera dejará su cuerpo de la misma manera que cuando se va de viaje y regresa a su casa deja el hotel donde ha estado hospedado. Lo que hará su entidad después no es el tema ahora, pero sí que debe quedarnos claro que todo lo que hay tiene detrás una entidad. Pues de la misma manera el elemento fuego tiene que tener una entidad, y a esa entidad le damos el nombre de elemental. Lo mismo ocurre para cada uno de los otros elementos. Los elementales conforman así nuestro cuerpo. Si nosotros, por nuestras ideas, fastidiamos a los elementales estos se verán obligados a “defenderse” y producirán problemas en nuestra vida.

Volvamos con nuestro ejemplo: usted se va a un hotel y allí, por sus caprichos, se dedica a dar golpes a las paredes, a las cañerías etc. Es normal que la habitación al final se le venga abajo ¿no? Pues si ahora sustituye usted la idea del huésped por la de su entidad, el hotel por su cuerpo y los elementales por las paredes y cañerías del hotel podrá hacerse una idea de lo que puede pasar si no cuida a los elementales que lleva dentro.

Hay que honrar el cuerpo, pues hay “seres sinitnetes” que habitan en él y que precisan de nosotros. No considerarlos por cuestiones estéticas, de modas, creencias o similares es como derruir los cimientos de nuestra propia casa.

Pero ya va siendo hora que se hable un poco de lo que cada elemento quiere expresarnos. Empecemos:

TIERRA.

La tierra es la base de todo. Ello es bastante evidente, pues es en ella en donde tenemos experiencias. Las cualidades que representa la tierra son bastante evidentes: solidez, estabilidad, seguridad, pesadez etc. Pensemos en expresiones como “tocar de pies en tierra” que nos da idea de seguridad y solidez. Pero la tierra presenta muchos matices: puede ser fértil y rica si está en armonía con los otros elementos, es decir cuando hay un calor adecuado y humedad (fuego y agua) o puede ser estéril y árida si está en desarmonia con esos elementos, por ejemplo por exceso o defecto de calor o por exceso o defecto de humedad.

Igual pasa en nuestro ser. Cuando nuestra tierra está bien equilibrada nos sentimos seguros, firmes, confiados, realistas, prácticos, sanos, equilibrados.

Por el contrario un exceso de este elemento supone que somos lentos y perezosos, nos sentimos pesados, nos falta creatividad, etc. Todo ello hasta degenerar en una depresión y resignación en nuestras vidas. Otro signo es el gusto por dormir, soñar y olvidar los sueños, sentirnos faltos de inspiración etc. Esto tiene un añadido importante: nos identificamos con nuestros problemas y esto hace que los mismos sean aún mayores. Cada vez que uno piensa “yo no soy bueno en esto” se está haciendo cada vez peor en eso a lo que se refiere. Temer a un problema nos hace temerosos y a la vez provoca que ese problema sea más terrible. Tradicionalmente el aspecto más negativo de la tierra es la ignorancia.

Esto es a lo que afecta el exceso de tierra. Por el contrario cuando nos falta nos sentimos volátiles, agitados, irritados por todo, sin capacidad de acabar las cosas, desarraigados e insatisfechos. El típico personaje falto de tierra es aquel “estresado” que nunca encuentra nada que le estabilice.

Para la meditación se precisa tener este elemento equilibrado, ni mucho ni poco. Y es que es la tierra quien genera una mente estable que se precisa en toda meditación.

¿Qué hacer si tenemos poca tierra? Pues con independencia de lo que se expondrá más adelante es conveniente practicar la concentración, tomar alimentos pesados y no estimulantes, hacer ejercicio y sobre todo hacer aquello que sabemos es bueno para nuestro cuerpo.

¿Y sí la tenemos en exceso? Pues lo contrario: tomar alimentos ligeros, evitar el agotamiento, intentar ser más flexible en nuestros pensamientos y buscar ser más creativos en nuestra vida.

AGUA

El agua se identifica con la fluidez, el saber estar bien en todas partes, como hacen todos los líquidos. Si este elemento está equilibrado nos sentimos a gusto con nuestra vida, con nuestro entorno, con nosotros mismos. En definitiva nos sentimos felices.

Hay que decir al respecto que la felicidad no es algo que dependa de causas externas, de tener dinero, de ser querido, de tener el reconocimiento público etc., la felicidad reside en nuestro interior y depende de la manera en que nos tomamos las cosas. O para decirlo en palabras más estructuradas: la felicidad no depende de hacer o tener, depende de ser.

Para ver la relación del agua con la felicidad piense en lo reconfortante que es encontrarnos con ella. Los baños relajantes, las duchas que nos dejan como nuevos, el placer de nadar y sentir liviano nuestro cuerpo etc. Los balnearios trabajan intensivamente con este elemento, por ello son tan gratos.

Veamos los extremos. Una persona con exceso de agua puede ser demasiada emotiva y ser comodona, pero el exceso de comodidades supone eludir responsabilidades y no crecer ni querer cambiar cosas caducas, es decir supone dejar de luchar por cosas que, aunque difíciles, valen la pena. Pero la característica negativa mayor de un exceso de agua es vivir una marea de emociones.

Por el contrario tener poca agua supone sentirse mal con uno mismo, con los demás, con el trabajo, con la vida. Si además se une a una situación de poca tierra ello origina falta de estabilidad y agitación excesiva.

Para desarrollar los aspectos positivos del agua sin duda lo mejor son las prácticas afectivas. Querer a alguien, a una persona, a un entorno, a un animal, a plantas o minerales sin duda repercuten positivamente. Los tibetanos incluyen aquí el desarrollo de la compasión y la búsqueda de la sabiduría como modelo de comportamiento.

FUEGO

Por lo general tenemos la idea del fuego como algo destructor, pero como elemento no debemos olvidar que es también el fuego el principio de todo. Indica así la creatividad, el inicio de las actividades, el movimiento, el entusiasmo.

El fuego representa un gozo, pero no como el agua, sino un gozo por la acción emprendida y por el entusiasmo que ello conlleva. Estas son las características que aporta el elemento fuego equilibrado.

Por el contrario las personas con demasiado fuego tienden a ser irritables e impulsivas, teniendo reacciones excesivas y estallando en cólera. Les cuesta dormir y tienden a hablar mucho y rápido, cambiando de idea a medida que las expresan.

Ya puede imaginarse, leyendo las líneas anteriores, el cuadro de una persona con exceso de fuego y carencia de tierra: se pondrá histérico por tonterías y será absolutamente inestable.

Cuando falta fuego hay falta de vitalidad y de inspiración. No se disfruta del trabajo, no aparece nada nuevo, no hay entusiasmo etc., y así la vida parece una rutina. Cuando la falta de fuego se combina con un exceso de aire tenemos a una persona de mente brillante pero incapaz de aportar cambios de aquello que aprende o que deduce.

Para un exceso de elemento fuego se recomienda cualquier actividad equilibrante, yoga, tai-chi, meditación etc., que aparte de otras funciones sirven para serenar a la persona.

A aquellos a quienes les falta fuego precisan poner ilusión en sus vidas. Con la ilusión se despierta el gozo por la acción, el entusiasmo, el empuje. Eso es lo que deben hacer.

AIRE

Todos asociamos la idea de aire con cambio. Esto es pues lo que representa este elemento: el poder de cambiar lo negativo en positivo, el odio en amor, la codicia en generosidad etc. También se relaciona con la curiosidad, el aprendizaje y el intelecto, en definitiva: con la sabiduría capaz de conseguirlo todo.

Es normal que cuando hay mucho aire hay poca tierra. Entonces nos cuesta estar en un sitio o en una situación determinada. Las creencias caen, la felicidad se convierte en infelicidad tan pronto como vemos algo negativo, se viven situaciones de incertidumbre y se hacen los problemas mayores de lo que son. Falta gravedad interna y las influencias del entorno nos arrastran con facilidad.

Cuando hay deficiencia de aire nos quedamos atascados y no podemos hacer cambios. Cuando hay un problema este se instala en nuestro interior.

El aire en equilibrio nos permite ser flexibles y así darnos cuenta que aunque que aunque hayan cosas “malas” el sol brilla en el cielo cada día. El equilibrio del aire permite libertad mental para ver las cosas desde perspectivas diferentes y así aumentar y crecer en conocimiento. La prontitud en transformar la ira, la depresión, el enfado en algo bueno nos indicará el equilibrio de este elemento.

Hay una asociación entre aire y prana que conduce a la mente, de allí la importancia de la respiración en el yoga. El aire es el elemento más permeable que está en todos los lugares y permite la comunicación con todo.

Si nos falta aire no puede surgir el progreso espiritual pues no somos capaces de plasmar en práctica aquello que aprendemos.

Por último decir que el aire es el que nos permite el discernimiento entre estados de pureza y felicidad interior y lo que son meros espejismos.

ESPACIO

Todo cuanto existe se da en el espacio. En él todo se hace y todo se disuelve. Es intangible pero preciso para la existencia manifiesta, es el principio y el final de todo. Lo que consideramos con nuestros sentidos como espacio no es tal, pues lo que vemos como vacío en realidad es aire con millones de partículas flotando. Aquí por espacio entendemos aquello en donde está es aire. No es pues una realidad sensorial.

En nosotros este quinto elemento representa la conciencia despierta, es decir a darnos cuenta de la realidad de lo que somos y de lo que todo es.

Cuando este elemento está equilibrado tenemos tiempo para todo, tolerancia para todo, lugar para todo. Vaya que todo tiene cabida en nosotros y somos capaces de aceptar, entender y procesar todo lo que nos pasa.

Cuando hay un exceso de espacio nos encontramos “flotando” sin conexión con los demás elementos. Estamos perdidos en la realidad que no entendemos. Estamos desarraigados de lo que es la vida, hasta llegar por ello a depresiones. No sabemos qué o quienes somos.

Por otra parte la falta de espacio hace que la persona se vea dominada por las circunstancias y cualquier pequeño problema parezca una montaña. Además tener poco espacio hace que otro elemento se manifieste en exceso y ello determina nuestras reacciones.

Trabajar el elemento espacio supone conocer la naturaleza de la mente. Y ello nos hace libres pues no dependemos de las circunstancias externas que pasan en nuestra vida. No buscamos afuera la causa de nuestros males o problemas. No nos identificamos con nuestros errores o situaciones personales, nos aceptamos a nosotros mismos y ponemos nuestro juicio propio por encima de opiniones ajenas. No juzgamos ni catalogamos las cosas y tendemos a salirnos del mundo dual de bueno/malo. Practicar estos puntos supone equilibrar el elemento espacio.

Este elemento engloba a todos (por algo es el espacio) y si todos los otros elementos están equilibrados también lo está el espacio.

Sabemos que para que todo nos vaya bien precisamos vivir en un lugar donde haya tierra fértil, agua abundante, un grado de calor aceptable y un aire puro para respirar. Sin embargo también somos capaces de vivir en lugares inhóspitos, con frío, en tierras áridas, o en ambientes en que el aire está contaminado. Pues lo mismo ocurre en nuestras vidas. Podemos vivir con desequilibrios en los elementos de la misma manera que podemos vivir en la Antártica, que no es precisamente un paraíso de condiciones ambientales, pero nuestro bienestar es mucho mayor cuando los elementos están bien equilibrados.

 


TU PUEDES CAMBIAR TU CEREBRO SI LOGRAS TRANSFORMAR TUS PENSAMIENTOS

Tú puedes cambiar tu cerebro: las 4 estrategiasdel Dr. Schwartz para transformar tus pensamientos, tus neuronas y tu vida

Jorge Benito

Tus pensamientos cambian tu cerebro.

Cuando cambias tus pensamientos, opinión, creencias, ideas, foco de atención o incluso tu humor, también cambias tu software y hardwaremental.

El neuropsiquiatra Jeffrey Schwartz, que después de décadas de investigación conoce muy bien el funcionamiento de esta conexión mente-cuerpo, ha diseñado un enfoque de cuatro pasos para cambiar nuestros patrones mentales y, por ende, nuestro cerebro.

“El verdadero acto del descubrimiento no consiste en salir a buscar nuevas tierras, sino en aprender a ver la vieja tierra con nuevos ojos” – Marcel Proust

Atención y neuroplasticidad

La neuroplasticidad es el nombre con el que describimos esta increíble capacidad del cerebro para “recablear” sus circuitos en tiempo real, cambiándose físicamente a sí mismo.

Cada vez que prestamos atención a algo, un grupo de neuronas se disparan juntas y se conectan. Crean circuitos o constelaciones neuronales.

¿Para qué?

Para asegurarse una comunicación fluida y eficiente. Así en el futuro podrán compartir sus enlaces electroquímicos con mayor facilidad.

Esto es muy importante.

Al hacer esto, el cerebro se asegura de que los estímulos a los que atendemos con mayor frecuencia tengan más opciones de ganarse nuestra atención sobre los miles de millones de estímulos disponibles en el entorno. Y esto incluye a los pensamientos.

Así pues, la forma en la que el cerebro va modificándose a sí mismo a nivel funcional y estructural es el resultado de nuestra atención. La forma en que atendemos, percibimos e interpretamos lo que nos sucede esculpe nuestro cerebro en tiempo real.

¿Qué sucede cuando caemos en una fijación mental o en una conducta adictiva? Como le estamos dedicando demasiada atención, el cerebro no tiene más remedio que dedicarle todos los recursos psíquicos disponibles al evento o pensamiento en cuestión, y lo hace reforzando las conexiones neuronales. Crea circuitos especialmente poderosos que atrapan nuestra atención: pensamos más y más de lo mismo, o hacemos más y más de lo mismo, de forma automática y compulsiva.

A pesar de que esta tela de araña puede ser realmente pegajosa, podemos “deshacer los apegos neurológicos”. Podemos aprender a dejar de prestar atención obsesiva a los estímulos que crean conflicto y mover conscientemente nuestro foco de atención hacia nuevos estímulos, con lo que nuevas conexiones serán afianzadas.

Podemos entrenar la habilidad de cambiar el estado de nuestra atención y, con ello, cambiar nuestro cerebro.

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Las 4 estrategias del Dr. Schwartz

El neuropsiquiatra e investigador Jeffrey Schwartz, autor de varias obras de lectura casi obligada, es distinguido por sus incalculables aportaciones en el estudio del trastorno obsesivo-compulsivo. En lugar de usar fármacos, enseña a sus pacientes a recablear su cerebro mediante un cambio en sus patrones de pensamiento y comportamiento. Su trabajo, además, ha proporcionado evidencia científica de que la mente puede controlar la química cerebral.

Para ayudar a sus pacientes a salir de la fijación mental, esos pensamientos dañinos que nos golpean una y otra vez de forma repetititva, diseñó un enfoque de cuatro pasos que puede aplicarse fácilmente a cualquier patrón mental que queramos cambiar.

1. Re-etiquetar (relabel)

El primer paso es re-etiquetar un pensamiento y sus sentimientos asociados.

Cuando ese pensamiento difícil que genera angustia aparece, le ponemos la etiqueta de «falso».

El cerebro a veces se equivoca y nos pone delante contenidos mentales que no son ciertos y no nos ayudan. Pero solemos creernos todo lo que pasa por la cabeza sin cuestionarlo.

Al re-etiquetar, nos entrenamos en no creernos tan fácilmente todo lo que la mente nos pone delante, y desarrollamos la habilidad de reconocer que ciertos pensamientos son sencillamente falsos.

Antes de creernos todo lo que pensamos, nos detenemos un instante y consideramos la posibilidad de que nuestros pensamientos pueden ser una ilusión o una distorsión.

Este primer paso, por supuesto, requiere de un gran dominio de nuestra atención. Para re-etiquetar tenemos que darnos cuenta de lo que pasa por nuestra mente tenemos que volvernos conscientes. Y para ello necesitamos atención.

Afortunadamente, la atención es un «músculo» que podemos desarrollar con sencillas prácticas diarias de mindfulness o atención plena.

Si quieres comenzar a practicar mindfulness ahora, en este enlace puedes crear tu cuenta gratuita en Mindful Science y acceder gratis a nuestro programa de introducción al mindfulness.

2. Reasignar (reattribute)

Una vez que nos hemos vuelto conscientes de lo que pensamos y hemos tomado una sana distancia, nos hacemos gentilmente esta pregunta: «¿Por qué vuelven estos pensamientos una y otra vez?»

Y respondemos interiormente a esta pregunta de la siguiente forma: “es una confusión o fallo cerebral. El cerebro está atascado, por eso crea ruido mental y envía mensajes falsos”.

Este paso nos permite adquirir una nueva perspectiva ante la fijación mental porque nos abrimos a considerar la posibilidad de que esos pensamientos falsos del paso 1 no aparecen porque estamos «mal de la cabeza», sino que simplemente el cerebro a veces comete fallos. A todo el mundo le pasa. De hecho, es lo más normal del mundo. No hay nadie que no experimente esto.

Lo más interesante es que los escáneres cerebrales muestran que esta perspectiva mental calma inmediatamente nuestra reactividad ansiosa. Nos entrega seguridad, y la seguridad es una señal clara para que el sistema nervioso no entre en amenaza. Funciona fantásticamente bien.

3. Reenfocar(refocus)

El tercer paso es, de nuevo, una sencilla pregunta: “¿Qué puedo hacer al respecto?”

Se trata tal vez del paso más duro, porque pasamos de lo intelectual a la acción real; incorporamos lo que dedujimos (mente) a través de un cambio de comportamiento (cuerpo).

Es decir, tras reconocer la falsedad o fallo que resultó en pensamientos recurrentes, vamos un paso más allá y reemplazamos el viejo comportamiento con algo novedoso.

El nuevo comportamiento afianza la transformación de la química cerebral: al incorporar algo nuevo en nuestra vida, creamos nuevas conexiones y nuevos enlaces electroquímicos.

¿Qué nuevo hábito es el más eficaz? La ciencia es categórica en este sentido: el hábito número 1 para reenfocar tu mente es sin duda la práctica de mindfulness o atención plena.

4. Revalorizar(revalue)

A medida que vamos haciendo cosas nuevas e incorporando nuevos hábitos, los viejos patrones cerebrales se disuelven porque comienzan a ser percibidos por el cerebro como engaños y distracciones.

El cerebro comienza a ver el poco sentido que tiene prestarle atención a falsedades y distorsiones que solo generan malestar, opresión y sufrimiento.

Así que comenzamos a percibir los antiguos pensamientos y comportamientos como inútiles e ilusorios, mientras que tu nuevo enfoque mental, que genera resultados más satisfactorios, se revaloriza y se refuerza neuroquímicamente.

«Dos cosas muy positivas suceden», dice el Dr. Schwartz. «La primera es que eres más feliz, porque tienes control sobre tu respuesta conductual ante tus pensamientos y tus sentimientos. La segunda es que cambias la química cerebral defectuosa y creas un nuevo cerebro.»

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Resumiendo

  1. Tus pensamientos crean conexiones neuronales (sinapsis) que cambian tu arquitectura cerebral en tiempo real.
  2. Cuando tienes pensamientos son recurrentes, esta fijación mental crea circuitos neuronales especialmente poderosos que atrapan tu atención, haciendo que pienses más y más de lo mismo.
  3. Puedes deshacer estas conexiones que causan malestar y reforzar conexiones más saludables.
  4. Un buen comienzo es abrirte a la idea de que tu cerebro envía señales falsas. En lugar de creerte todo lo que piensas sin cuestionarlo, consideras la posibilidad de que el cerebro comete fallos. Al negarte a ser engañado por los antiguos mensajes falsos, la mente retoma el control operando desde un nuevo enfoque, lo que literalmente cambia tu cerebro a nivel químico, funcional y estructural.
  5. Finalmente, reemplazas viejos comportamientos perniciosos por nuevos comportamientos más alineados con eso que quieres experimentar en tu vida. Y lapráctica de mindfulness es el hábito que, de forma muy sencilla y eficaz, mejor reestructura tus procesos corticales.

Autor

Jorge Benito

Jorge Benito lleva años estudiando desde una perspectiva puramente científica cómo la mente y el cuerpo se conectan y cómo podemos usar este conocimiento para crear hábitos que potencian nuestras capacidades psicobiológicas y nos convierten en personas más sanas, enfocadas, calmadas, equilibradas, resilientes, inspiradoras y conscientes.

Siempre a caballo entre el mundo de la investigación y la aplicación práctica, Jorge dirige el área educativa de Mindful Science, donde explora la activación voluntaria de nuestros mecanismos naturales de transformación biopsicosocial y el fortalecimiento de nuestras capacidades y virtudes humanas


¿QUE NOS PASA CADA 7 AÑOS?

“Los años fluyen en el correr del tiempo, dejando al hombre los recuerdos, y en los recuerdos se entretejen para el alma, el ser y el sentido de la vida.
Vivencia el sentido, confía en el Ser y el Ser cósmico se unirá con el núcleo de tu existencia.”
Rudolf Steiner

¿Que nos pasa cada 7 años?