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CONECTANDO DE FORMA CONSCIENTE CON LA MADRE NATURALEZA EN TU CAMINO

☞Antes de cortar la rama de un árbol o quitar una flor avísale al espíritu del árbol o de la planta lo que vas a hacer, así puede retirar su energía de ese lugar y no sentir tan fuerte el corte.

☞Cuando vayas a la naturaleza y quieras tomar una piedra que estaba en el río, pregúntale al guardián del río si te permite llevar una de sus piedras sagradas.

☞Si tienes que subir una montaña o peregrinar, por la selva verde o por la de cemento, pide permiso a los espíritus y guardianes del lugar. Es muy importante que te comuniques aún si no sientes, no escuchas o no ves. Ingresa con respeto a cada lugar, ya que toda la Naturaleza te escucha, te ve y te siente.

☞Cada movimiento que realizas en el microcosmos, genera un gran impacto en el macrocosmos.

☞Cuando te acerques a la vegetación agradece por la medicina que tiene para ti.

☞Honra la vida en sus múltiples formas y sé consciente que cada ser está cumpliendo su propósito, nada fue creado para llenar espacios, todo y todos estamos aquí recordando nuestra misión, recordando quiénes somos y despertando del sueño sagrado para regresar al Hogar…☯



LA CONCIENCIA DE LAS CELULAS

  • LA CONCIENCIA DE LAS CÉLULAS

 

Los ancestros de las diferentes culturas del Planeta sabían que el cuerpo físico no solo siente, sino que también piensa. Por ejemplo, en las tribus australianas, cuando una persona se hiere o enferma, el clan se reúne a su alrededor junto con el enfermo y le canta pidiéndole perdón a la herida o parte afectada, y ésta entra automáticamente en remisión, lográndose así, curaciones milagrosas.

En el conocimiento ancestral Inca, todo es reciprocidad. Uno enferma cuando se llena de energía pesada o “hucha”, por tener actitudes egoístas y no dejar fluir el “sami” o energía ligera. Por ello en las curaciones se pide a la parte del cuerpo que se armonice con la Pachamama (Madre Tierra) y permita que el bloqueo se equilibre concluyendo en la sanación del individuo.

Lo mismo ocurre en las asombrosas curaciones de los Kahunas o médicos magos hawaianos, estos entran en oración directa con la parte afectada pidiéndole perdón, en un acto de oración donde se involucran ellos, el paciente y todas las vidas durante las cuales ellos se han encontrado e involucrado con esa persona, dándose curaciones que son consideradas milagrosas.

En el caso de los Lakotas en el norte, al cuerpo se le habla para informarle que una medicina va a curarlo, y a la medicina también. Y lógicamente las personas sanan.

Como vemos, tomando algunos casos de medicina ancestral, llegamos a una interesante conclusión: Los ancestros aceptaban a las partes de nuestro cuerpo como un ser completamente inteligente y autónomo del cerebro, eso durante los últimos siglos se tomó como franca superchería o superstición, pero veamos ahora los descubrimientos más recientes de la ciencia al respecto.

La sabiduría del cuerpo es un buen punto de acceso a las dimensiones ocultas de la vida: es totalmente invisible, pero innegable. Los investigadores médicos empezaron a aceptar este hecho a mediados de los años ochenta. Anteriormente se consideraba que la capacidad de la inteligencia era exclusiva del cerebro, pero entonces se descubrieron indicios de inteligencia en el sistema inmune y luego en el sistema digestivo.

La inteligencia del Sistema Inmune

La Dra. Bert descubrió (y luego lo confirmaron otros científicos), que existen tipos receptores inteligentes no sólo en las células cerebrales, sino en las células de todas las partes del cuerpo (les llamaron en un principio neuropéptidos). Cuando comenzaron a observar las células del sistema inmunológico, por ejemplo, las que protegen contra el cáncer, las infecciones, etc., encontraron receptores del mismo tipo que en el cerebro. En otras palabras, tus células inmunológicas, las que te protegen del cáncer y de las infecciones, están literalmente vigilando cada pensamiento tuyo, cada emoción, cada concepto que emites, cada deseo que tienes.

Cada pequeña célula T y B del sistema inmunológico, produce las mismas sustancias químicas que produce el cerebro cuando piensa. Esto, lo hace todo muy interesante, porque ahora podemos decir que las células inmunológicas son pensantes. No son tan elaboradas, como lo es la célula cerebral que puede hacerlo en inglés o en castellano; pero sí piensa, siente, se emociona y desea, se alegra, se entristece, etc.

Y ello es la causa de enfermedades, de estrés, cáncer, etc. cuando uno se deprime entran en huelga y dejan pasar los virus que se instalan en tu cuerpo.

La inteligencia del Sistema Digestivo

Hace diez años parecía absurdo hablar de inteligencia en los intestinos. Se sabía que el revestimiento del tracto digestivo posee miles de terminaciones nerviosas, pero se les consideraba simples extensiones del sistema nervioso, un medio para mantener la insulsa tarea de extraer sustancias nutritivas del alimento.

Hoy sabemos que, después de todo, los intestinos no son tan insulsos. Estas células nerviosas que se extienden por el tracto digestivo forman un fino sistema que reacciona a sucesos externos: un comentario perturbador en el trabajo, un peligro inminente, la muerte de un familiar.

Las reacciones del estómago son tan confiables como los pensamientos del cerebro, e igualmente complicadas.

La inteligencia del Hígado

Las células del colon, hígado y estómago también piensan, sólo que no con el lenguaje verbal del cerebro. Lo que llamamos “reacción visceral” es apenas un indicio de la compleja inteligencia de estos miles de millones de células. En una revolución médica radical, los científicos han accedido a una dimensión oculta que nadie sospechaba: las células nos han superado en inteligencia durante millones de años.

La inteligencia del Corazón

Muchos creen que la conciencia se origina únicamente en el cerebro. Recientes investigaciones científicas sugieren de hecho que la conciencia emerge del cerebro y del cuerpo actuando juntos (esto es conocido como Unidad Mente-Cerebro). Una creciente evidencia sugiere que el corazón juega un papel particularmente significante en este proceso. Mucho más que una simple bomba, como alguna vez se creyó, el corazón es reconocido actualmente por los científicos como un sistema altamente complejo, con su propio y funcional “cerebro”.

O sea, el corazón tiene un cerebro o una inteligencia. Según nuevas investigaciones en el campo de la Neurocardiología, el corazón es un órgano sensorial y un sofisticado centro para recibir y procesar información. El sistema nervioso dentro del corazón (o el “cerebro del corazón”) lo habilita para aprender, recordar, y para realizar decisiones funcionales independientemente de la corteza cerebral.

Aparte de la extensa red de comunicación nerviosa que conecta al corazón con el cerebro y con el resto del cuerpo, el corazón transmite información al cerebro y al cuerpo interactuando a través de un campo eléctrico.

El corazón genera el más poderoso y más extenso campo eléctrico del cuerpo.

Comparado con el producido por el cerebro, el componente eléctrico del campo del corazón es algo así como 60 veces más grande en amplitud, y penetra a cada célula del cuerpo. El componente magnético es aproximadamente 5000 veces más fuerte que el campo magnético del cerebro y puede ser detectado a varios metros de distancia del cuerpo con magnetómetros sensibles.

Recomendaciones:

Las investigaciones del Instituto Heart Math sugieren que respirando con Actitud, es una herramienta que le ayuda a sincronizar su corazón, mente y cuerpo para darle una coherencia psicofisiológica más poderosa. Al usar esta técnica regularmente unas cinco veces al día el individuo desarrollará la habilidad para realizar un cambio de actitud durable.

Con Respirando con Actitud, la persona se enfoca en su corazón y en el plexo solar mientras respira con una actitud positiva. El corazón automáticamente armonizará la energía entre el corazón, mente y cuerpo, incrementando la conciencia y la claridad.

Técnica para Respirar con Actitud

1. Enfóquese en su corazón mientras inhala. Mientras exhala enfóquese en el plexo solar. El plexo solar se encuentra unos 20 centímetros debajo del corazón, justo debajo del esternón donde los lados derecho e izquierdo de la caja torácica se juntan.

2. Practique inhalar a través del corazón y exhalar a través de la caja torácica durante 30 segundos o más para ayudar a anclar su atención y su energía ahí. Después escoja alguna actitud o pensamiento positivo para inhalar o exhalar durante esos 30 segundos o más. Por ejemplo, usted puede inhalar una actitud de aprecio y exhalar una de atención.

3. Seleccione actitudes para respirar, que le ayuden a compensar las emociones negativas y de desequilibrio de las situaciones por las que usted esta atravesando. Respire profundamente con la intención de dirigirse hacia el sentimiento de esa actitud. Por ejemplo, usted puede inhalar una actitud de balance y exhalar una actitud de misericordia, o puede inhalar una actitud de amor y exhalar una actitud de compasión.

Practique diferentes combinaciones de actitudes que usted quiera desarrollar. Puede decir en voz alta: respiro sinceridad, respiro coraje, respiro tranquilidad, respiro gratitud o cualquier actitud o sentimiento que usted quiera o necesite. Incluso si usted no siente el cambio de actitud al principio, haciendo un esfuerzo genuino para cambiar, al menos le ayudará a alcanzar un estado neutral. En el cual, usted tendrá más objetividad y ahorrará energía.

Fuente: Luces del Nuevo Amanecer. 


CONOCE LAS LEYES DE LA VIDA O LEYES UNIVERSALES Y ALINEA DE FORMA CONSCIENTE TUS PENSAMIENTOS CON ELLAS

LEYES UNIVERSALES: ¿POR QUÉ DEBERÍAS CONOCERLAS?

LEYES UNIVERSALES: ¿POR QUÉ DEBERÍAS CONOCERLAS? Two hands hold together the solar system

 

Las leyes universales, también conocidas como leyes espirituales o leyes de la naturaleza o leyes de la vida, son los principios que gobiernan cada aspecto del universo y son los medios por los cuales nuestro mundo y el cosmos entero continúan existiendo, prosperando y expandiéndose.

Nuestros pensamientos son la forma de energía más potente que se conoce hasta hoy, viajan más rápido que la velocidad de la luz, y cada pensamiento tiene una frecuencia vibratoria que nosotros elegimos, y con un pensamiento colocamos todo nuestro cuerpo en la misma vibración.

Estos pensamientos están constantemente creando nuestra realidad. Y es a través de las leyes universales que tus pensamientos pasan del plano intelectual o espiritual al plano material o físico.

¿Cuáles son las Leyes Universales?

1. Como es arriba es abajo: Esta aplica el concepto de universo fractal, y la asimilación de que todo se repite en el cosmos, la creación que experimentamos es la que se replica de forma sistemática y fractal en todo el universo.

2. Como es adentro es afuera: Al igual que la anterior, la direccionalidad es indiferente y la realidad se replica así misma independientemente de la dirección que tome, en este caso concreto es nuestro mundo interior el que se replicara en nuestro entorno, según eres, igual es tu vida.

3. Ley de Petición: Nosotros pedimos y el universo escucha. Si necesitas ayuda pídela, pero debemos cuidarnos de actuar allí donde no se nos requiere ya que nuestra ayuda será malinterpretada y desechada, si se nos pide ayuda debemos asumir nosotros las consecuencias de la misma, así que el karma nos repercutirá si nuestra ayuda es incorrecta.

4. Ley de la Atracción: Tu vibración energética provocara que atraigas o repelas aquello que llega a tu vida según tu estado. Atraerás todo aquello igual a ti y repelerás todo lo que no se asemeje a tu estado actual.

5. Ley de Resistencia: Nosotros somos nuestro peor obstáculo, si te resistes te condenaras a repetirlo, debes aceptar lo que llega y dejarlo fluir.

6.Ley del Reflejo: Todo lo que te rodea es un reflejo de ti mismo, cámbiate a ti mismo y cambiaras lo que te rodea. Así de sencillo.

7. Ley de la Proyección: Nosotros proyectamos en nuestro entorno lo que somos, tanto lo bueno, como lo malo. Asumir que somos parte del problema es el primer paso hacia la solución.

8. Ley del Apego: Debemos desapegarnos de todo aquello que nos impide crecer. El apego a sentimientos, materia o personas, impide que nada nuevo llegue a tu vida, solo dejando los apegos comenzaremos a crecer y evolucionar.

9. Ley de la Atención: Focalizar nuestra atención en aquello que deseas, provocara que el universo conspire para que lo consigas. Pon tu atención de forma decidida y acertada y solo será cuestión de tiempo.

10. Ley de Fluir: Nada es estático y todo fluye, esta es la premisa básica. No debes enquistar tus sentimientos, ni tus posesiones mas preciadas, permite que fluyan y volverán a ti multiplicadas.

11.Ley de la Abundancia: Toma la abundancia como algo innato en ti. Permite que esta llegue a ti y no sientas culpa. Se agradecido y permite que la abundancia llene tu vida.

12. Ley de la Claridad: Si eres claro en lo que quieres no habrá ninguna traba para que lo consigas.

13. Ley de la Intención: La intención es poderosa, más aun que tus querencias y tus deseos.

14. Ley de la Prosperidad: Eres un ser prospero por defecto. Ser tierra fértil o yerma depende de tu enfoque mental. Esta ley implica un cambio sistemático en tu enfoque para ser aplicada en tu beneficio.

15. Ley de la Manifestación: Eres un ser espiritual y estas en contacto permanente con el universo y este tratara por todos los medios darte aquello que le pides y manifestarlo para ti. Enfoca tus pensamientos hacia eso que deseas y se manifestara.

16. Ley del Éxito: Se suele relacionar el éxito con los bienes materiales, pero esto no es éxito. El éxito es la total y sincera creencia en ti mismo, la confianza depositada en tus propios actos determinaran el éxito en la consecución de los mismos.

17. Ley de la Polaridad: Todo en el universo tiene un opuesto igual y exacto, y no puede existir uno sin el otro. Por ejemplo, el día y la noche, caliente y frío. Tomar consciencia y desarrollar una comprensión más profunda sobre la ley de polaridad y como usarla a tu favor.

18. Ley del Equilibrio: Nuestra misión es hallar el correcto equilibrio. Si nos alejamos de este centro y nos acercamos a los extremos, la vida nos compensara con lo contrario. Una vida de riqueza, concluirá con otra de pobreza, un verdugo se convertirá.

19. Ley del Karma: Toda acción tiene una consecuencia o reacción. Tener presente esta máxima provocara que meditemos todas nuestras acciones y asumamos sus frutos. Todo lo que das tarde o temprano lo recibes. Sea de pensamiento o acción, todo lo que hagamos será sumado y cotejado. Si das amor recibes amor, pero si das odio no esperes otra cosa. Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos.

20. Ley de la Reencarnación: Nada se destruye si no que se transforma. Volveremos a encarnar hasta que somos nuestros propios maestros. “Todo lo malo que nos sucede ahora es culpa nuestra, lo hemos merecido. Y todo lo bueno que nos sucede, también lo hemos merecido, es el resultado de nuestros esfuerzos en las anteriores encarnaciones”

21. Ley de la Responsabilidad: Asumir nuestra maestría, es asumir nuestra responsabilidad.

22. Ley del Discernimiento: Aplica tu intuición en cada cosa que realices. Toma tus decisiones y elije de forma consciente e intuitiva, tu voz interior nunca te engaña, guíate de ella y logra el éxito

23. Ley de la Afirmación: Afírmate constantemente en aquello que te quieres transformar, en lo que quieres realizar y lo que quieres cambiar, asume ese rol y todo se trasformara para que lo consigas

24. Ley de la Plegaria: Pide con Fe de forma concreta y correcta y te será concedido. Todos nuestros pensamientos son en si mismos plegarias, cuando nos sentimos apenados o preocupados, emitimos una plegaria negativa. Debemos centrarnos y formular nuestras plegarias de forma positiva, estamos en contacto directo y permanente con la fuente. El universo mismo.

25. Ley de la meditación: Al contrario que la plegaria donde nosotros le hablamos a Dios, Buda, el universo o como le gustes llamar, en la meditación somos nosotros los que le escuchamos.

26. Ley del Desafío: Es nuestra herramienta para evolucionar espiritualmente y en la que el libre albedrío será nuestro canal.

27. Ley de la Frecuencia y Vibración: Somos fuentes de energía en constante vibración y en una determinada frecuencia. Todo en el universo esta vibrando a una determinada frecuencia, y dependiendo de esta, será más o menos densa su materia.

28. Ley de Milagro: Los milagros son la consecuencia de una existencia correcta. Hay unas pequeñas señales que permanente te indican que estas en el camino correcto y la consecución es, tu propia divinidad. Nada es casualidad, si no la causa de tu propio crecimiento espiritual.

29. Ley de Sanación: Los pensamientos y los sentimientos negativos provocaran tu enfermedad, transmútalos y logra tu propia sanación. Somos nuestros propios sanadores.

30. Ley de Purificación: Somos seres puros en esencia. La negatividad y los malos sentimientos empañan y ensombrecen este estado. Purifica no solo tu cuerpo y tu mente, también purifica tu entorno, evita las influencias negativas que emiten aquellos que están en tu entorno o los que te llegan a través de distintos medios. Es muy valido alejarse de personas y situaciones que bajen nuestra vibracion.

31. Ley de Perspectiva: Nuestra perspectiva tendrá la capacidad nuestro entorno. El ejemplo más claro es el tiempo, según nuestro estado de ánimo y nuestra perspectiva este transcurrirá más lento o más rápido

32. Ley de Gratitud: Se agradecido. Cuando la abundancia y el éxito lleguen a ti, evita que te transforme, da las gracias por lo que recibes y permite que esa energía siga su camino. Permitir que todo fluya de manera adecuada y agradecer todo lo que llega a nuestras vidas. Gracias, Gracias, Gracias.

33. Ley de la Bendición: Con nuestra bendición emitimos hacia aquellos que nos necesita nuestra energía positiva. No precisamos un ritual o una oración concreta, solo nuestra presencia, nuestro apoyo y enfocar nuestros pensamientos positivos hacia esa persona que nos necesita

34. Ley del Decreto: El poder del verbo. Todo aquello que decretamos queda concretado. Debemos cuidarnos de decir según que cosas ya que el universo hará lo posible por traérnoslo, él no conoce la ironía ni el doble sentido, así que mucho cuidado con lo que decimos. Debes ser muy claro y especifico en tus decretos. Hecho esta.

35. Ley de la Fe: La fe se atribuye erróneamente al fervor religioso. La fe es un sentimiento puro emitido desde nuestro corazón y una firmeza en algo que sabes desde lo más profundo que es así. La fe en su pureza trasciende cualquier otro sentimiento

36. Ley de las Gracias: Es la consecución del alivio karmico. Una vez hemos evolucionado lo suficiente espiritualmente la gracia llega a nosotros y los elementos insólitos y milagrosos se sucederán en nuestro entorno, para celebrar tu graduación existencial. Te has convertido en tu propio maestro el conocimiento y la sabiduría te son otorgadas y la misericordia obra a través de tus actos.

37. La ley de Uno: Todos somos uno. No puedes aplicar ninguna de las leyes anteriores sin entender que todos si exclusión tenemos un mismo origen y manamos de la misma fuente. Somos una misma cosa y partimos de una misma conciencia. Dios es todo y todo somos Dios, es la máxima que deberás aplicar, deberán entender que no fuimos creados por él, si no que formamos parte y vivimos en él universo.

El nombre que le des a estas leyes es irrelevante. Lo importante es que entiendas que existen y que, si eliges alinear tus pensamientos con ellas de forma consciente e intencional, en esencia fluirás y empezarás a atraer a ti los resultados deseados.

No necesitas nada que ya no tengas, ya tienes todo lo necesario. Eres un ser completo


PERSONAS QUE CAEN BIEN A LA PRIMERA

Saludar con tu sonrisa natural, es respetar, aceptar a tu interlocutor tal como es en el momento, en el aquí y ahora, con interés y curiosidad en su ser, sin juicios previos, con apertura natural, abrazando el encuentro con esa persona, con amabilidad.

PERSONAS QUE CAEN BIEN A LA PRIMERA

 


EL DR. ANDREW NEWBERG AFIRMA: LA ORACIÓN Y LA MEDITACION SON CAPACES DE CURAR CUALQUIER ENFERMEDAD DE NUESTRO ORGANISMO

Los especialistas en programación neurolingüística, siempre han afirmado
con absoluta certeza, que el poder de la palabra es milagroso.
El tan solo hecho de decir algo, afirmarlo y repetirlo de manera segura, hará que tal hecho suceda casi milagrosamente, siempre y cuando la palabra sea dicha con mucha fe. El mundo de la ciencia se ha visto paralizado frente a esta poderosa oración que cura enfermedades; tanto ha sido así, que los mismos científicos se arrodillan ante dicha oración.
Sin duda alguna, para muchos está comprobado que el poder de la fe es milagroso. El hecho de pedir algo y confiar en que dicho pedido se materializará en nuestra vida, es el primer paso para conseguir todo lo que queremos y necesitamos. Así lo dicen la misma Ley de Atracción y el reconocido dicho “Pide y se te dará”.
Hace tan solo unos pocos meses, el Dr. Andrew Newberg, especialista en investigación del Hospital Thomas Jefferson en Pennsylvania, ha revelado un prometedor estudio que ha realizado de manera secreta.
El Dr. Newberg, ha estudiado detalladamente durante mucho tiempo, las imágenes de resonancias magnéticas de aquellas personas que oran o meditan y los resultados han sido sorprendentes:
“Cuando miramos el funcionamiento del cerebro, todo apunta a que es fácilmente capaz de ajustarse a las prácticas religiosas y espirituales… Sólo tiene sentido si Dios está allá arriba y nosotros acá abajo, que tengamos un cerebro que sea capaz de comunicarse con Dios, orándole y haciendo las cosas que Él necesita que hagamos”, dice el doctor.
El Dr. Andrew, cristiano y científico, recomienda a todas las personas que no creen en ninguna deidad y a las que creen, que cada noche hagan esta poderosa oración que cura enfermedades, con mucha fe y total esperanza, tanto si el enfermo es uno, como también si se trata de ayudar a alguna otra persona cercana.
«Mi buen Jesús, te alabo y adoro, te amo con todo mi corazón y agradezco tu entrega por nosotros en la Cruz, acudo ante Ti sabiendo que estás siempre a nuestro lado que todo lo ves, todo lo sabes y nunca abandonas. Tú que concedes vida en abundancia y eres medico verdadero y dador de salud, Tú que eres el Buen Pastor y cuidas de tu rebaño te ruego que desciendas y concedas tu protección y amparo a este ser querido que tanto padece por su enfermedad, apelo a tu infinito Amor, a tu bondad y clemencia, y solicito la gracia de la salud para ……. (nombre del enfermo). Tu que dijisteis: “Yo soy la Resurrección y la Vida”, que recibiendo y llevando en Ti mismo nuestras enfermedades, curabas las dolencias y males de cuantos se te acercaban; a Ti acudo lleno de esperanza, lleno de seguridad, para implorar de tu Sagrado y Divino Corazón. Señor Jesús compasivo, que al ciego de Jericó, que sentado junto al camino te decía en alta voz: “Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí”, le respondiste: “Recupera tu vista, tu fe te ha salvado”, y al momento pudo ver, te pido con toda mi fe: Señor, devuelve la salud a (Nombre del Enfermo). Omnipotente y sempiterno Dios, eterna salud de los que creen, escúchanos en bien de tus siervos enfermos, por quienes imploramos el auxilio de tu Misericordia; a fin de que recobrada la salud, te den en tu Iglesia ferviente acción de gracias. Por Cristo Nuestro Señor. Así sea (AMEN).»
El Dr. Andrew afirma que la oración y la meditación son capaces de curar cualquier tipo de enfermedad dentro de nuestro organismo.

¿QUE CARACTERIZA A LAS PERSONAS QUE POSEEN EMPATIA?

En este interesante artículo se nos muestra esos rasgos que una persona con empatia acompaña.

Características de una persona con empatia


LA ORACIÓN QUE NOS DEJÓ JESUCRISTO INTERPRETADA: PADRE NUESTRO

Padre Nuestro

Vamos a comentar detenidamente uno de sus mensajes principales. Nos estamos refiriendo a la oración que nos dejó para que orásemos. Son mucho mas que palabras, son el secreto para ser mejores personas y hacer que el mundo sea mejor para nosotros.

Pero bueno, empecemos ya a analizar el mensaje frase a frase.

Dice así:

– Padre nuestro.

Tenemos dos significados, pero tan relacionados, que han dado nombre a la oración del Padrenuestro; empecemos primero, por el de Padre. Todos sabemos las virtudes que debe tener un buen padre: la bondad, el amor, la protección a sus hijos, etcétera. Si somos capaces de ver todo esto en Dios nuestra vida gana enormemente, pues si nuestro padre está a nuestro lado no tenemos nada que temer. Cuando somos niños pequeños no nos preocupamos de si tendremos dinero suficiente para vivir en nuestra casa o si tendremos comida, de todo eso ya se encargan nuestros padres y nosotros podemos vivir sin miedos. El ser capaces de entender que Dios es nuestro Padre debería conducirnos al mismo fin. Los niños saben que si su padre está allí nada hay que temer, que sólo su padre les basta. Las características que definen el concepto de padre, aplicadas a la Divinidad se multiplican por infinito y esto supone no sólo que tenemos mucho, sino que lo tenemos todo. Lamentablemente es más fácil decir esto, o incluso pensarlo que integrarlo en nuestras vidas y ése es uno de nuestros grandes problemas y la causa de nuestros profundos miedos.

Confiar en el Padre es estar seguro de todo, de manera que no hay poder que nos pueda herir, lastimar o dañar; estamos protegidos por el Padre, sólo que a menudo lo olvidamos. Claro que esto parece fácil de decir pero la réplica de una mentalidad científica sería la de preguntarnos: „si Dios es un padre, o un padrazo, ¿por qué permite que me pasen cosas malas?“. A menudo si usted es padre (o madre) en la vida real, habrá tenido que castigar a sus hijos, no me creo que nunca haya tenido que poner un castigo a sus hijos, pues eso querría decir que sus hijos son perfectos y por mucho que usted les quiera, nadie es perfecto. El recibir un castigo, supongamos por no estudiar y traer malas notas, a su hijo le habrá parecido totalmente injusto, ¡que usted le deje sin ir al cine simplemente porque ha suspendido cinco asignaturas!, al chaval le parecerá fuera de lugar, al fin y al cabo el niño cree que con las tres que ha aprobado es suficiente y seguramente se comparará con amigos que con peores notas no reciben esos castigos. Pero usted, como buen padre, sabe que el castigo no es tal, sabe que es la única forma de hacer que su hijo esté en casa estudiando, ya que sabe la importancia que para el futuro de su hijo tienen los estudios. Pero claro, el niño eso no lo entiende, para él lo importante es el cine, jugar a fútbol, estar con los amigos, salir. Pues bien, con nosotros, los hombres, pasa lo mismo, a menudo recibimos de la vida cosas que consideramos malas y que no entendemos, pero si fuéramos capaces de verlas desde „arriba“ sí que entenderíamos que son necesarias para nuestro proceso evolutivo. Por favor, no entendamos esta vida que estamos viviendo como la única realidad, somos Seres Eternos y esta existencia no es más que una fase de esa eternidad, de manera que lo que ahora creemos nos está haciendo daño, no es más que un proceso necesario para el crecimiento de nuestra Alma, aún cuando debido a nuestra escasa visión no seamos capaces de comprenderlo.

Un padre NO castiga, a veces impone para el bien de sus hijos; lo mismo pasa con la Vida, con el Padre. Por otra parte muchas veces echamos la culpa a Dios de desgracias como el hambre y las guerras, pero es el egoísmo humano el único que produce las guerras y la destrucción, Dios no tiene nada que ver en esto, no nos confundamos. Pero el concepto de padre aplicado a Dios tiene otra vertiente. Además de la idea de protección y Amor que nos brinda, el padre tiene un parecido genético con sus hijos. Como es el padre, así serán los hijos, éstos llevan la naturaleza de su padre ¿no? Si el padre es Dios y los hombres somos sus hijos, nosotros somos „dioses“ en potencia y la idea expresada de que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, resulta ahora confirmada. La frase de Novalis de „Dios quiere dioses“, se hace totalmente cierta con este reconocimiento de que nuestra paternidad es divina. Nuestro camino, nuestra evolución, es pues precisamente llegar a ser como nuestro Padre. La utilización de la palabra Padre para definir a Dios nos lleva de manera automática a entender cuál es el proceso que vamos a seguir los hombres como hijos de Dios que somos y adónde hemos de llegar. Para dejar las cosas más claras pongamos un ejemplo: miremos un castaño grande, imponente, fuerte, verde, precioso y luego miremos una simple castaña, algo que cabe en la palma de su mano. Pues esa castaña de apenas tres centímetros de diámetro que cabe en nuestra mano es, en esencia, el mismo castaño imponente del que se ha hablado antes. Algo así somos los hombres: castañas que hemos de crecer para ser un castaño.

Todas estas ideas se podría pensar que se apoyan unas a otras porque todas proceden del pensamiento cristiano, pero lo asombroso del caso es que la idea de la divinidad del hombre está también recogida en los textos hindúes. Así, por ejemplo en el Chandogya Upanishad se habla de un Principio Único, (originario de todo, causa primogénita) bajo el nombre de Brahman „el Uno sin un segundo“. Y este Brahman no sólo es el principio creador de todo lo que es, sino que está presente en cada individualidad a través del atman o Alma inmortal de todos los seres. Sin ánimo de entrar ahora en las complejidades del Rig Veda y otros textos sagrados, lo que resulta fascinante es el hecho de que concepciones filosóficas de religiones tan distantes en el tiempo y en el espacio como la brahmánica y la cristiana, lleguen a las mismas conclusiones. Esto sucede con otros muchos conceptos; por ejemplo en la India se habla también de la encarnación de Dios en hombre, el Príncipe Rama, que viene al mundo para liberarlo de los genios maléficos, es decir viene con una misión redentora parecida a la de nuestro Jesucristo. Debido a la imposibilidad de influencia de una cultura sobre otra (entonces no había Internet ni e-mails) llegamos a la conclusión de que ambas nos están diciendo una verdad, matizada según a quienes va destinada pero verdad, y eso es lo importante. En resumen: llamar Padre a Dios es reconocer su protección y nuestra divinidad latente.

Sigamos con el análisis. Ahora hemos de ver el concepto „Nuestro“. Esto supone reconocer que todos los hijos, es decir los hombres, al tener el mismo padre, somos iguales. Un buen padre no discrimina el amor que reparte a sus hijos, de manera que Dios no tiene elegidos, el engaño de la superioridad de unos sobre otros por motivos de raza, condición o lugar, desaparece ahora totalmente. Pero hay más en este concepto de „nuestro“. Todos los hombres formamos una supra entidad y lo que hace uno afecta a todos, pues bien, si todos tenemos el mismo Padre, todos somos de una misma familia y en consecuencia lo que le sucede a un hermano mío me afecta a mí. La idea de caridad deja de ser un acto para que se beneficie un tercero y pasa a ser algo de lo que nos beneficiamos todos. Odiar, herir a otros, depreciarlos…, es hacerse daño a uno mismo, pues todos somos Uno, todos somos de una misma familia y la desgracia de uno supone mal para todos, por eso el mal que hagamos a los demás nos lo hacemos a nosotros mismos. El prójimo debe ser cuidado, es decir amado, no por una idea peregrina de recompensa en otras vidas, sino para la armonía del conjunto de hombres que somos una misma familia; de esta manera no cabe excusa para el racismo, ni disculpa para la falta de caridad. La palabra „católica“ con la que se designa una rama de la religión cristiana, significa precisamente universal, es decir que el concepto de „Nuestro“ lleva aparejado el concepto de que todos somos iguales y a todos se nos envía el mismo mensaje.

– Que estás en los cielos.

Aquí la palabra „cielo“ se utiliza a nivel simbólico, no es que Dios esté flotando entre las nubes. Bajo esta concepción se quiere indicar la superioridad de Dios frente a nosotros, somos lo mismo, sí, pero el grado de desarrollo que tenemos es diferente. Una gota de agua, en esencia, es lo mismo que un océano, pero este segundo es mucho más perfecto como manifestación de agua que la simple gota. A menudo la palabra Cielo se emplea para designar al mismo Dios, así sucede en gran parte de la filosofía China como es el caso del Tao Te Ching y de la tradición metafísica que adopta el Confucianismo. Y dado que los chinos han desarrollado mucho esta idea del Cielo como manifestación divina (lo que no quiere decir que su Divinidad sólo sea eso) es bueno estudiarla un poco. En China, en su concepción dual del Yin – Yang, el Cielo se opone a la Tierra. En la Tierra estamos nosotros y en el Cielo está Dios, eso es lo que se quiere decir: lo perfecto frente a lo imperfecto, cada uno está en un sitio, nosotros aquí, Él allá.

– Santificado sea tu nombre.

Llamar santo al Padre es reconocer su estado superior, su estado sagrado, o lo que es lo mismo su estado de perfecta bondad y debido a este carácter de santidad nada malo podemos esperar de Él. La naturaleza de Dios, al reconocerla como santa, sólo puede producir obras santas, es decir buenas y es muy importante que comprendamos esto para olvidarnos de una vez por todas de la idea de un Dios que castiga, que es cruel, que es vengativo. La santidad de Dios ¡„no le permite“ ser malo! Si en algún texto religioso se ha mostrado a un Dios vengador y justiciero es debido a que el nivel de conciencia del pueblo al que iba dirigido precisaba de ese concepto para mejorar su forma de actuar, pero Dios no puede producir malas obras, es decir el pensar cuando nos sucede algo malo que es por culpa de Dios NO es posible. Dios no es un titiritero y los hombre marionetas movidas por Su mano a su antojo, Dios no es culpable de nada de lo malo que vivimos y toda la maldad que recibimos es responsabilidad entera del hombre, ya sea por su actuación individual o como resultado de la acción colectiva. Entonces la pregunta a formularnos sería el porqué aunque Dios no sea el culpable de lo malo, permite que sucedan esas cosas tan terribles que suceden. La Divinidad nos dio el libre albedrío para hacer y deshacer, y por eso Dios más que mover desde arriba los hilos de la vida de los hombres, lo que hace es observar nuestra actuación. Somos libres ¿no? En consecuencia nos deja serlo. Toda la existencia del mal, en el fondo no es más que una manera para poder desarrollar un nivel de Bien y de Amor (en mayúsculas) que nos permita ascender hasta donde tenemos que hacerlo. En la India existe el concepto de los demonios maestros, que son entidades que hacen daño a los humanos pero que a su vez les permiten aprender. Si somos capaces de entender esto, seremos capaces de transmutar todo el mal para nuestro propio crecimiento.

Pongamos el ejemplo de una mujer que sufre malos tratos. Sin duda es durísimo sufrir esa situación pero cuando la mujer tenga la fuerza suficiente para superarla, para enfrentarse a su pareja, para dejarla y vivir por su cuenta, desarrollará un carácter fuerte como el que nunca había tenido. De hecho las mujeres que han pasado y superado esa situación dicen ser personas totalmente diferentes a las de antes cuando su debilidad, no sólo física sino de carácter, las llevaba a soportar situaciones terribles. En resumen, si tiene usted dolor de cabeza tómese una aspirina y luego piense qué es lo que le produce el dolor de cabeza, cuando lo comprenda y solucione su causa originaria, debería dar gracias por haber pasado ese dolor. Pero se dé cuenta o no del problema y sea capaz de solucionarlo o no, el Cielo (como dirían los chinos) o Dios no tiene nada que ver.

– Venga a nosotros tu reino. .

Si el reino de Dios refleja la perfección ahora se trata de que la perfección se traslade a nuestra realidad. Se trata de que el Amor Sublime llegue a nosotros, a nuestra existencia, o en otras palabras: a hacer cumplir el plan de Dios en la tierra. Y la manifestación del plan divino somos nosotros, con todo lo que nos han dado al nacer, en este mundo. Cada uno de nosotros tiene un don, no importa lo reconocido que esté, ni lo llamativo que sea, pero todos, todos, tenemos algo en lo que somos „buenos“. El plan divino lo realizamos en la medida en que somos capaces de poner nuestro don al servicio de los demás, es decir desde el momento en que damos. Si su don especial es por ejemplo la cocina cada vez que usted ofrezca su creación a los demás estará contribuyendo a hacer que la existencia en la tierra sea mejor, por el contrario, los comportamientos egoístas suponen limitar ese don, condicionarlo a un logro sólo para nosotros. Sería el caso de esa persona que tiene el don de cocinar y o bien no lo practica por pereza o lo hace sólo a efecto de ganar dinero, engañando en la calidad de los productos o realizando otro tipo de fraudes. Hacer que venga a nosotros el Reino Divino supone ser y hacer lo mejor que podamos en aquella tarea que realizamos, de manera que tras nuestra actuación, éste sea un mundo mejor. O dicho en otras palabras: hacer todo con Amor, por el bien propio y de los demás.

– Hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo.

A menudo creemos que pidiendo cosas al Padre nos las va a dar, pero ahora vamos a ver porqué no puede ser verdad que nos dé exactamente lo que le pedimos. Hemos dicho en líneas anteriores que Dios Padre es un Dios de bondad y que en consecuencia nada malo, ni idea de venganza ni nada de eso, puede esperarse de El. Por ejemplo no podemos pedir a Dios en la Oración que la persona con la que estamos enemistados tenga un accidente de coche; eso va contra la idea de bondad y contra el principio de perdón. Entendemos perfectamente que no podemos pedir nada que haga daño a otro, pues bien, ¡apliquémonos el mismo principio a nosotros! A menudo los hombres pedimos al Cielo aquello que creemos es lo mejor para nosotros, pero debido a nuestra ignorancia total no podemos saber que es lo mejor, de manera que en caso de que aquello que pedimos no sea lo adecuado para nuestro proceso de crecimiento de Alma (estamos hablando de lo que es bueno para el nivel más elevado y no de lo que es bueno para nuestro ego inferior) no lo recibiremos. Si nos fijamos en los niños veremos que cuando quieren algo, pongamos por ejemplo unas chucherías, y sus padres debido a la proximidad de la hora de comer deciden no comprárselas, montan un gran escándalo: empiezan a gritar en la calle, a llorar, a berrear como si les fuera la vida en eso y todo por no tener algo que sus padres, que tienen más conocimiento que ellos, saben que no les conviene.

Pues bien, nosotros los hombres adultos, hacemos algo así, lloramos y culpamos al Padre por no haber obtenido algo cuando en realidad eso que pedíamos no era para nuestro bien. La diferencia entre los niños y los adultos es que los primeros, una vez han visto que no pueden imponer sus gritos para obtener lo que quieren, cesan en los mismos, mientras que los adultos seguimos gritando y gritando, buscando culpables divinos al hecho no haber obtenido aquello que deseábamos; los pequeños en esto nos llevan ventaja. Se trataría entonces de ser como niños y ser capaces de aceptar que cuando no obtenemos lo que pedimos es porque eso no era para nosotros. Claro que ahora surge la pregunta de qué es para nosotros y qué no, cuando en todo aquello que pedimos no hay nada de malo, es decir que no hay maldad en lo solicitado. Resumiendo mucho, podríamos decir que para nosotros es todo aquello que facilite lo que se pactó a nivel de Alma o Yo superior en la venida a la tierra, es decir para nosotros es todo lo que nos ayuda a Nivel Espiritual y no es para nosotros todo aquello que nos entorpece el crecimiento del Alma. En realidad no nos hace falta pedir nada, ¡somos divinos!, no lo olvidemos, lo que necesitamos es desarrollar aquello que ya tenemos. Si usted pide al Cielo un trabajo por ejemplo, lo que tiene que hacer primero es creer en su capacidad de trabajar, creer firmemente en su habilidad, y cuando realmente haya hecho esto, el trabajo le aparecerá; es como el ejemplo de la castaña, debe dejar brotar aquello que tiene en su interior. A Dios no se le puede ir con súplicas, eso se hacía por autoengaño y era propio de otros tiempos; a un Ser infinitamente bueno no le podemos decir que nos ha olvidado. En esta frase de la oración reconocemos eso, pero aunque no lo hiciésemos, la voluntad de Dios se haría igualmente. Todo está ya en los hijos de Dios, los hombres, en consecuencia a nosotros procede el despertarlo, pero no podemos imponer desde nuestro ego inferior algo a la Divinidad, a su plan perfecto para nosotros, aunque muchas veces no lo entendamos, de la misma manera que un niño no entiende el porqué no puede comer caramelos antes de la hora del almuerzo.

– El pan nuestro de cada día dánosle hoy.

Evidentemente vivir en el mundo precisa tener que cubrir unas necesidades materiales, el yo inferior, la materia, existe y hay que alimentarla. Nosotros no somos ascetas hindús que viven en una cabaña, sino que precisamos cosas para subsistir. El concepto de pan quiere recoger precisamente esa petición, y se refiere a todo lo que necesitamos para ser en nuestra realidad física. Pero en esta petición de lo básico que está representada por el pan, hay otra idea muy importante y es el hecho de que nos habla del concepto „hoy“. En nuestras vidas muchas veces proyectamos nuestra felicidad en el futuro, decimos eso de „seré feliz cuando …“, de manera que condicionamos la felicidad tanto a lograr algo determinado como a situarla en un momento de tiempo futuro y en consecuencia nunca logramos ser felices. Continuamente estamos posponiendo lo mejor de nosotros, para muchos el futuro siempre es brillante, lo que nos fastidia es nuestro presente. Debemos darnos cuenta que no hay mas tiempo que el presente, el pasado se ha ido, ya no existe y el futuro es una proyección, es decir que tampoco existe: sólo existe el momento que vive, es decir el ahora, el presente. En los cursos de Reiki se invita a los alumnos a practicar una máxima que dice: „Precisamente hoy no voy a preocuparme“, lo que haré mañana no lo sé, pero hoy no me voy a preocupar. De esta manera si somos capaces de aplicar esa máxima viviremos sin preocupaciones. O para poner otro ejemplo más mundano recuerdo un bar que tenía un rótulo que decía: „Hoy no se fía, mañana sí“. ¿Cuándo cree usted que podrá irse sin pagar si se cumple eso? Nunca. Es también muy humano eso de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor y la consecuencia de ello es tan nefasta como la de vivir en y para el futuro. En resumen no hay más tiempo ni momento que el presente, que el hoy.

– Y perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. .

Actualmente la Iglesia católica ha cambiado el redactado por la de „y perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden“ podemos tomar la que nos resulte más cercana, pues las dos dicen lo mismo.

Resulta importantísimo perdonar y ser perdonados, lo que pasa es que para lo segundo debe producirse lo primero, es decir debemos perdonar para poder ser perdonados, si no se cumple este requisito no hay evolución posible de Alma. Mientras tengamos algo contra alguien, por el motivo que sea, por mucha „razón“ que tengamos, no iremos muy lejos. Hablar del perdón se hará en otro momento porque Jesucristo dejó eso bien claro y por su importancia merece capítulo aparte, pero de momento quedémonos con la necesidad de que debemos perdonar, perdonar y perdonar porque así y sólo así seremos perdonados.

Y no nos dejes caer en la tentación, líbranos del mal.

¿Qué es la tentación?, ¿qué es el mal? Es todo aquello que nos aparta del camino de crecimiento del Alma que hemos venido a buscar en esta encarnación, es todo proceso contra el prójimo, es toda negación del Plan Divino, o dicho en otras palabras, es todo lo que se opone a que el Amor florezca en nuestras vidas y en la tierra. Precisamos ayuda en este punto y es por eso que la solicitamos, porque el mundo tiene una dinámica de egoísmo estúpido (egoísmo inteligente es aquél que entiende que ayudando a los demás nos ayudamos a nosotros) que hace que sólo pensemos en nosotros y que opongamos nuestros intereses a los de los demás. El mal es resultado del libre albedrío del hombre, pero está destinado a desaparecer, de la humanidad depende el tiempo que se precise para esto, pero no hay posibilidad de ascensión si no somos capaces de eliminar el mal de nuestras vidas. No lo sembremos en ninguna de sus formas pues eso que sembramos recogeremos; lo que hay en nuestro mundo de malo es producto de lo que los hombres hemos hecho, sólo nosotros somos culpables.

Amen. .

Significa „así sea“, es decir es nuestra confirmación interior de todo lo que acabamos de decir.

Vivir el Padrenuestro es todo lo que precisamos para crecer en Espiritualidad y disfrutar de la estancia en la tierra, es decir para ser felices, sólo que son pocos los que son capaces de vivir y experimentar estas palabras. Aunque no nos vamos a convertir de la noche a la mañana en santos, rezar el Padrenuestro diariamente sí que nos aportará, a medida que integremos sus palabras, una Paz interior grande y reconfortante. Son sólo doce segundos de rezo (los acabo de cronometrar) , no podemos decir que no tenemos en nuestra vida estos 12 segundos, si lo hacemos, si rezamos, será la mejor inversión que hayamos hecho nunca. Recemos por nuestro propio bien, pero entendamos s i e m p r e, en esta y en todas las oraciones, sean de la religión que sean, las palabras que decimos, porque sólo entendiéndolas podremos integrarlas en nuestra vida.

Que la Fuerza le acompañe,

Juan Pedro


LOS 5 ELEMENTOS

AIRE

ESPACIO

AGUA

FUEGO

TIERRA

Los cinco elementos

A medida que se van estudiando las corrientes de pensamiento, ya sea bajo la forma de religión, creencia, filosofía o escuela esotérica, resulta curioso ver como en muchos puntos, en lo más profundo, todas coinciden. Y esto es un buen signo pues nos indica que lo que se quiere decir es cierto. Precisamente esto es lo que pasa cuando hablamos del tema que nos ocupa: los elementos.

Los pitagóricos (500 a J.C.) consideraban que todo cuanto existe está formado por cuatro elementos: tierra, agua, fuego y aire y lo mismo opinan los tibetanos, sólo que estos añaden un quinto elemento: el espacio. Idea parecida se recoge en la cábala, en la sabiduría china y en la de pueblos americanos, sólo que en ocasiones los nombres que se dan son otros, pero el significado es parecido.

Debe decirse que en realidad estos nombres son simbólicos o metafóricos, es decir que aporta un significado mayor que su simple descripción, pero sí que guardan una relación directa los nombres con lo que quieren expresar y por ello se han elegido estos y no otros.

Tomaremos la nomenclatura tibetana, que además por algo los tibetanos están de moda. Decir que nosotros somos tierra, aire, fuego, agua y espacio parece, en principio, algo extraño pero si lo pensamos mejor podemos ver que eso somos. Nuestro cuerpo tiene 2/3 partes de agua; precisamos aire para vivir y que esta llegue a nuestras células; nuestro cuerpo material está formado por componentes químicos que se encuentran en la tierra; se produce un fenómeno permanente de combustión (fuego) para la asimilación de los alimentos y, evidentemente, ocupamos un espacio. Luego ya vemos que somos esos cinco elementos.

Pero bueno, se ha dicho que todo está formado por esos elementos, vamos a ver casos más extremos. Un coche es tierra, pues está hecho de metal, es fuego pues combustiona la gasolina, es aire porque debe refrigerar las piezas, es agua, porque hay líquidos en él y es espacio porque ocupa un volumen. En resumen: tanto lo vivo como lo inerte tiene esa composición de cinco elementos.

Para que veamos mejor la relación entre lo que somos nosotros y esos elementos que nos componen podemos darnos cuenta que necesitamos a los mismos. Cuando estamos en un sitio cerrado precisamos “aire”; cuando tenemos frío buscamos calor que sólo se produce por un fenómeno de combustión o fuego, necesitamos tocar tierra firme después de un viaje por aire o mar prolongado y evidentemente precisamos agua para sentirnos bien, no solo para beber, sino para sentir confort (pensemos en un baño relajante, una ducha etc.)

Todo lo dicho podría quedarse como una simple curiosidad cultural pero no, es mucho más que eso. Hay dos conclusiones a extraer de lo dicho:

– Si todo está formado por esos elementos todo está relacionado y la idea que tan a menudo se repite en esoterismo de “todos somos Uno” ya no es una cuestión filosófica, es una cuestión demostrada casi matemáticamente. Quizá hubiera resultado más adecuado que se dijera “todos somos lo mismo” pero la expresión anterior es más poética

– Lo que afecta al todo afecta a la parte de manera que ya no podemos considerarnos como algo separado del resto. Atacar a la tierra por ejemplo es atacarnos a nosotros mismos, pues todos estamos conectados ya que todos somos lo mismo.

El corolario de ver que todos somos iguales (pues estamos compuestos de lo mismo) es que cada parte requiere la misma consideración sagrada que el todo. Pongamos un ejemplo para no perdernos. Imaginemos los pueblos de otras épocas (no me gusta llamarlos primitivos) que adoraban al sol. El sol es fuego, está claro, pero si se adora al sol por ser fuego también se debe considerar sagrado a la persona que también es fuego, solo que en cantidad inferior a la del sol, pero en esencia son la misma cosa y en conclusión merecen el mismo trato. Con esto la consideración que durante siglos nos han vendido una parte superficial de muchas religiones sobre despreciar el cuerpo, es un sacrilegio pues el cuerpo es sagrado. La idea de “pecado” que supone todo suicidio o asesinato tiene aquí su raíz, pues como el cuerpo es sagrado no se puede atentar contra él.

Pero bueno, podemos pensar que eso ya no es así y que los tiempos de las mortificaciones han pasado, pero la sociedad actual también ha olvidado este carácter sagrado del cuerpo y un ejemplo de ello lo tenemos con la idea de belleza. El deseo de estar mas esbelto, delgado o guapo hace que muchas personas no quieran a su cuerpo sagrado, le castiguen para cambiar su forma externa, o lo desprecien por comparación con otros considerados, sin razón, superiores. Esto traerá consecuencias como luego se explicará, pero no por un castigo ni nada de eso, sino por el principio de causa y efecto.

Y ello se debe a lo siguiente. Todo cuanto existe tiene una entidad. Por ejemplo y para simplificar, usted es una entidad que habita en su cuerpo. Cuando se muera dejará su cuerpo de la misma manera que cuando se va de viaje y regresa a su casa deja el hotel donde ha estado hospedado. Lo que hará su entidad después no es el tema ahora, pero sí que debe quedarnos claro que todo lo que hay tiene detrás una entidad. Pues de la misma manera el elemento fuego tiene que tener una entidad, y a esa entidad le damos el nombre de elemental. Lo mismo ocurre para cada uno de los otros elementos. Los elementales conforman así nuestro cuerpo. Si nosotros, por nuestras ideas, fastidiamos a los elementales estos se verán obligados a “defenderse” y producirán problemas en nuestra vida.

Volvamos con nuestro ejemplo: usted se va a un hotel y allí, por sus caprichos, se dedica a dar golpes a las paredes, a las cañerías etc. Es normal que la habitación al final se le venga abajo ¿no? Pues si ahora sustituye usted la idea del huésped por la de su entidad, el hotel por su cuerpo y los elementales por las paredes y cañerías del hotel podrá hacerse una idea de lo que puede pasar si no cuida a los elementales que lleva dentro.

Hay que honrar el cuerpo, pues hay “seres sinitnetes” que habitan en él y que precisan de nosotros. No considerarlos por cuestiones estéticas, de modas, creencias o similares es como derruir los cimientos de nuestra propia casa.

Pero ya va siendo hora que se hable un poco de lo que cada elemento quiere expresarnos. Empecemos:

TIERRA.

La tierra es la base de todo. Ello es bastante evidente, pues es en ella en donde tenemos experiencias. Las cualidades que representa la tierra son bastante evidentes: solidez, estabilidad, seguridad, pesadez etc. Pensemos en expresiones como “tocar de pies en tierra” que nos da idea de seguridad y solidez. Pero la tierra presenta muchos matices: puede ser fértil y rica si está en armonía con los otros elementos, es decir cuando hay un calor adecuado y humedad (fuego y agua) o puede ser estéril y árida si está en desarmonia con esos elementos, por ejemplo por exceso o defecto de calor o por exceso o defecto de humedad.

Igual pasa en nuestro ser. Cuando nuestra tierra está bien equilibrada nos sentimos seguros, firmes, confiados, realistas, prácticos, sanos, equilibrados.

Por el contrario un exceso de este elemento supone que somos lentos y perezosos, nos sentimos pesados, nos falta creatividad, etc. Todo ello hasta degenerar en una depresión y resignación en nuestras vidas. Otro signo es el gusto por dormir, soñar y olvidar los sueños, sentirnos faltos de inspiración etc. Esto tiene un añadido importante: nos identificamos con nuestros problemas y esto hace que los mismos sean aún mayores. Cada vez que uno piensa “yo no soy bueno en esto” se está haciendo cada vez peor en eso a lo que se refiere. Temer a un problema nos hace temerosos y a la vez provoca que ese problema sea más terrible. Tradicionalmente el aspecto más negativo de la tierra es la ignorancia.

Esto es a lo que afecta el exceso de tierra. Por el contrario cuando nos falta nos sentimos volátiles, agitados, irritados por todo, sin capacidad de acabar las cosas, desarraigados e insatisfechos. El típico personaje falto de tierra es aquel “estresado” que nunca encuentra nada que le estabilice.

Para la meditación se precisa tener este elemento equilibrado, ni mucho ni poco. Y es que es la tierra quien genera una mente estable que se precisa en toda meditación.

¿Qué hacer si tenemos poca tierra? Pues con independencia de lo que se expondrá más adelante es conveniente practicar la concentración, tomar alimentos pesados y no estimulantes, hacer ejercicio y sobre todo hacer aquello que sabemos es bueno para nuestro cuerpo.

¿Y sí la tenemos en exceso? Pues lo contrario: tomar alimentos ligeros, evitar el agotamiento, intentar ser más flexible en nuestros pensamientos y buscar ser más creativos en nuestra vida.

AGUA

El agua se identifica con la fluidez, el saber estar bien en todas partes, como hacen todos los líquidos. Si este elemento está equilibrado nos sentimos a gusto con nuestra vida, con nuestro entorno, con nosotros mismos. En definitiva nos sentimos felices.

Hay que decir al respecto que la felicidad no es algo que dependa de causas externas, de tener dinero, de ser querido, de tener el reconocimiento público etc., la felicidad reside en nuestro interior y depende de la manera en que nos tomamos las cosas. O para decirlo en palabras más estructuradas: la felicidad no depende de hacer o tener, depende de ser.

Para ver la relación del agua con la felicidad piense en lo reconfortante que es encontrarnos con ella. Los baños relajantes, las duchas que nos dejan como nuevos, el placer de nadar y sentir liviano nuestro cuerpo etc. Los balnearios trabajan intensivamente con este elemento, por ello son tan gratos.

Veamos los extremos. Una persona con exceso de agua puede ser demasiada emotiva y ser comodona, pero el exceso de comodidades supone eludir responsabilidades y no crecer ni querer cambiar cosas caducas, es decir supone dejar de luchar por cosas que, aunque difíciles, valen la pena. Pero la característica negativa mayor de un exceso de agua es vivir una marea de emociones.

Por el contrario tener poca agua supone sentirse mal con uno mismo, con los demás, con el trabajo, con la vida. Si además se une a una situación de poca tierra ello origina falta de estabilidad y agitación excesiva.

Para desarrollar los aspectos positivos del agua sin duda lo mejor son las prácticas afectivas. Querer a alguien, a una persona, a un entorno, a un animal, a plantas o minerales sin duda repercuten positivamente. Los tibetanos incluyen aquí el desarrollo de la compasión y la búsqueda de la sabiduría como modelo de comportamiento.

FUEGO

Por lo general tenemos la idea del fuego como algo destructor, pero como elemento no debemos olvidar que es también el fuego el principio de todo. Indica así la creatividad, el inicio de las actividades, el movimiento, el entusiasmo.

El fuego representa un gozo, pero no como el agua, sino un gozo por la acción emprendida y por el entusiasmo que ello conlleva. Estas son las características que aporta el elemento fuego equilibrado.

Por el contrario las personas con demasiado fuego tienden a ser irritables e impulsivas, teniendo reacciones excesivas y estallando en cólera. Les cuesta dormir y tienden a hablar mucho y rápido, cambiando de idea a medida que las expresan.

Ya puede imaginarse, leyendo las líneas anteriores, el cuadro de una persona con exceso de fuego y carencia de tierra: se pondrá histérico por tonterías y será absolutamente inestable.

Cuando falta fuego hay falta de vitalidad y de inspiración. No se disfruta del trabajo, no aparece nada nuevo, no hay entusiasmo etc., y así la vida parece una rutina. Cuando la falta de fuego se combina con un exceso de aire tenemos a una persona de mente brillante pero incapaz de aportar cambios de aquello que aprende o que deduce.

Para un exceso de elemento fuego se recomienda cualquier actividad equilibrante, yoga, tai-chi, meditación etc., que aparte de otras funciones sirven para serenar a la persona.

A aquellos a quienes les falta fuego precisan poner ilusión en sus vidas. Con la ilusión se despierta el gozo por la acción, el entusiasmo, el empuje. Eso es lo que deben hacer.

AIRE

Todos asociamos la idea de aire con cambio. Esto es pues lo que representa este elemento: el poder de cambiar lo negativo en positivo, el odio en amor, la codicia en generosidad etc. También se relaciona con la curiosidad, el aprendizaje y el intelecto, en definitiva: con la sabiduría capaz de conseguirlo todo.

Es normal que cuando hay mucho aire hay poca tierra. Entonces nos cuesta estar en un sitio o en una situación determinada. Las creencias caen, la felicidad se convierte en infelicidad tan pronto como vemos algo negativo, se viven situaciones de incertidumbre y se hacen los problemas mayores de lo que son. Falta gravedad interna y las influencias del entorno nos arrastran con facilidad.

Cuando hay deficiencia de aire nos quedamos atascados y no podemos hacer cambios. Cuando hay un problema este se instala en nuestro interior.

El aire en equilibrio nos permite ser flexibles y así darnos cuenta que aunque que aunque hayan cosas “malas” el sol brilla en el cielo cada día. El equilibrio del aire permite libertad mental para ver las cosas desde perspectivas diferentes y así aumentar y crecer en conocimiento. La prontitud en transformar la ira, la depresión, el enfado en algo bueno nos indicará el equilibrio de este elemento.

Hay una asociación entre aire y prana que conduce a la mente, de allí la importancia de la respiración en el yoga. El aire es el elemento más permeable que está en todos los lugares y permite la comunicación con todo.

Si nos falta aire no puede surgir el progreso espiritual pues no somos capaces de plasmar en práctica aquello que aprendemos.

Por último decir que el aire es el que nos permite el discernimiento entre estados de pureza y felicidad interior y lo que son meros espejismos.

ESPACIO

Todo cuanto existe se da en el espacio. En él todo se hace y todo se disuelve. Es intangible pero preciso para la existencia manifiesta, es el principio y el final de todo. Lo que consideramos con nuestros sentidos como espacio no es tal, pues lo que vemos como vacío en realidad es aire con millones de partículas flotando. Aquí por espacio entendemos aquello en donde está es aire. No es pues una realidad sensorial.

En nosotros este quinto elemento representa la conciencia despierta, es decir a darnos cuenta de la realidad de lo que somos y de lo que todo es.

Cuando este elemento está equilibrado tenemos tiempo para todo, tolerancia para todo, lugar para todo. Vaya que todo tiene cabida en nosotros y somos capaces de aceptar, entender y procesar todo lo que nos pasa.

Cuando hay un exceso de espacio nos encontramos “flotando” sin conexión con los demás elementos. Estamos perdidos en la realidad que no entendemos. Estamos desarraigados de lo que es la vida, hasta llegar por ello a depresiones. No sabemos qué o quienes somos.

Por otra parte la falta de espacio hace que la persona se vea dominada por las circunstancias y cualquier pequeño problema parezca una montaña. Además tener poco espacio hace que otro elemento se manifieste en exceso y ello determina nuestras reacciones.

Trabajar el elemento espacio supone conocer la naturaleza de la mente. Y ello nos hace libres pues no dependemos de las circunstancias externas que pasan en nuestra vida. No buscamos afuera la causa de nuestros males o problemas. No nos identificamos con nuestros errores o situaciones personales, nos aceptamos a nosotros mismos y ponemos nuestro juicio propio por encima de opiniones ajenas. No juzgamos ni catalogamos las cosas y tendemos a salirnos del mundo dual de bueno/malo. Practicar estos puntos supone equilibrar el elemento espacio.

Este elemento engloba a todos (por algo es el espacio) y si todos los otros elementos están equilibrados también lo está el espacio.

Sabemos que para que todo nos vaya bien precisamos vivir en un lugar donde haya tierra fértil, agua abundante, un grado de calor aceptable y un aire puro para respirar. Sin embargo también somos capaces de vivir en lugares inhóspitos, con frío, en tierras áridas, o en ambientes en que el aire está contaminado. Pues lo mismo ocurre en nuestras vidas. Podemos vivir con desequilibrios en los elementos de la misma manera que podemos vivir en la Antártica, que no es precisamente un paraíso de condiciones ambientales, pero nuestro bienestar es mucho mayor cuando los elementos están bien equilibrados.

 


LA FELICIDAD ES INNATA. FLUYE COMO LA SANGRE

Llora, canta, rie, vive el presente, el momento tal como es. Se auténtico!

Contempla aquello que te está pasando, lo que tenga que ser, desde el corazon, agradecelo desde el corazon, abrazarlo como es, e invita a tu mente a ver el lado positivo y de aprendizaje que esa experoencia aporta a tu vida.

VIVE, VIVE EL AQUÍ Y AHORA, VIVE GASTEIZ MINDFULNESS

La felicidad es innata. Fluye como la sangre