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LA REVOLUCIÓN MINDFULNESS

La revolución es silenciosa.

Lenta, progresiva y constante.
De adentro hacia afuera.
Primero impacta en la mente, el cuerpo y el cerebro y
luego en las demás personas y seres del universo.
La revolución es pacífica pero insidiosa.
Duele pero sana.
Silencia el alma pero la libera.
La revolución no es exhibicionista
pero todos la ven tarde o temprano.
La revolución es un proceso individual,
aunque conmocione sistemas como la familia,
el trabajo, el club. Y transforma el cerebro: estimula encendidos neuronales
en algunas zonas e inhibe otros a partir de un simple acto cotidiano, estar consciente.
La revolución no tiene fecha de inicio.
Está desde siempre latente, agazapada,
a la espera de un despertar súbito.
La chispa es una intención profunda
de producir un cambio , de ser feliz.
Una vez iniciada, sacude los cimientos de nuestra personalidad,
es un cambio de paradigma: nos hace sentir que hay algo que no va más y necesitamos derribarlo.
Nuestras creencias, pensamientos y emociones
se ven desafiadas por un anhelo de bienestar que empuja
Algo nuevo brota.
La revolución de la mente está en cada uno.
Decidirnos y tomar las herramientas es cuestión de un instante,
pero utilizarlas para tallarnos y
darnos forma como un ser humano completo es trabajo de toda la vida.


JON KABAT ZINN EXPLICA POR QUE LA MEDITACION NO ES LO QUE CREES

Ante la expansión de la práctica del mindfulness, la confusión acerca de lo que es y lo que no es ha crecido a un ritmo muy similar. Reconocido como “el padre del mindfulness”, Jon Kabat-Zinn explica con detalle su sentido y razón de ser en La meditación no es lo que crees. Por qué el mindfulness es tan importante.

Al mismo tiempo, con esta lectura de un capítulo del libro saldremos de equívocos y podremos comprender con mayor exactitud que el mindfulness es más mucho más que una simple “técnica de relajación”.

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Convendría empezar aclarando algunos malentendidos muy habituales sobre la meditación. En primer lugar, la meditación no es una técnica ni una colección de técnicas, sino una forma de ser.

Repitámoslo una vez más, la meditación no es una técnica, sino una forma de ser.

Con ello, claro está, no estamos diciendo que no existan métodos y técnicas relacionados con la práctica de la meditación, porque ciertamente nos serviremos de algunos de ellos. Pero si no entendemos que las técnicas son vehículos orientadores que apuntan a formas de ser, a modos de ser de nuestra mente y de nuestra experiencia en el momento presente, nos perderemos con facilidad en las técnicas y en los desencaminados, aunque comprensibles, intentos de utilizarlas para llegar a alguna parte y experimentar algún resultado o estado especial que acabaremos considerando como su objetivo. Pero esta manera de entender las cosas, como veremos, puede llegar a obstaculizar muy seriamente nuestra comprensión de la riqueza de la práctica de la meditación y de lo que esta tiene que ofrecernos. Convendrá, pues, recordar que, por encima de todo, la meditación es una forma de ser o, si el lector lo prefiere, una forma de ver, una forma de percibir y hasta una forma de amar.

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En segundo lugar, la meditación no es otro modo de hablar de la relajación.

Repitámoslo de nuevo: la meditación no es otro modo de hablar de la relajación. Con ello no quiero decir que la meditación no vaya acompañada con frecuencia de estados profundos de relajación y de sensaciones de bienestar, porque eso es obviamente lo que, en ocasiones, sucede. La meditación mindfulness consiste en abrazar todos y cada uno de los estados que emergen en nuestra conciencia, sin inclinarnos por uno en desmedro de los demás.

Desde el punto de vista de la práctica del mindfulness, el dolor, la angustia y hasta el aburrimiento, la impaciencia, la frustración, la ansiedad y la tensión corporal son objetos igualmente válidos de nuestra práctica si les prestamos atención en el mismo momento en que aparecen.

Cada uno de ellos nos proporciona, a fin de cuentas, una ocasión para la comprensión y el aprendizaje y, en última instancia, para la liberación. No deberíamos, pues, considerar los estados que no vayan acompañados de relajación o beatitud como pruebas de una práctica meditativa «equivocada».

Bien podríamos decir que la meditación es una forma de ser adaptada a las circunstancias en que nos hallamos en todos y cada uno de los instantes de nuestra vida. Si estamos atrapados en nuestra propia actividad mental, no podremos estar presentes de la manera adecuada e incluso, quizás, no podamos estar presentes en modo alguno. Nos demos o no cuenta de ello, nuestras agendas ocultas tiñen todo lo que hacemos.

Con ello no pretendo decir que, cuando estemos atentos, desaparecerán todos los contenidos –a veces caóticos, turbulentos, dolorosos o confusos– que revolotean de manera natural por nuestra mente. Esa es, en ocasiones, la naturaleza de nuestra mente y de nuestra vida. Sin embargo, no debemos dejarnos atrapar por esas cosas ni permitir que distorsionen nuestra capacidad de registrar el abanico completo de lo que ocurre y lo que ello exige de nosotros, ni que distorsionen nuestra percepción hasta el punto de ignorar lo que realmente ocurre y lo que, al respecto, debemos hacer.

El rasgo distintivo de esa modalidad de ser a la que llamamos meditación es el no apego y, en consecuencia, la percepción clara y la predisposición a responder de forma adecuada a cualquier circunstancia que se nos presente.

No es de extrañar que quienes tan solo conocen la meditación a través de lo que dicen los medios de comunicación crean que básicamente es una forma de manipulación interna que se asemeja a pulsar una especie de interruptor cerebral orientado a dejar la mente en blanco. Esa perspectiva cree que poner fin al pensamiento implica poner fin a las preocupaciones y verse mágicamente catapultado al estado «meditativo», el cual siempre imaginan como un estado de relajación, paz, calma y comprensión profundas que erróneamente asocian al concepto de nirvana.

Pero esta visión, por más comprensible que pueda parecer, está muy equivocada, porque la práctica de la meditación puede perfectamente estar saturada de pensamientos, preocupaciones, deseos y cualquier otro de los estados y aflicciones mentales que afectan a los seres humanos. Lo importante no es el contenido de la experiencia, sino la conciencia de ese contenido y, aún más, la conciencia de los factores que promueven su desarrollo y el modo en que nos liberan o encadenan instante tras instante y año tras año. Así pues, seamos claros al respecto, no existe un «estado de atención» que debamos obtener o alcanzar, porque cualquier situación o condición en que nos hallemos en cualquier momento -incluidos el odio, el miedo o la tristeza– pueden ser abarcadas en la conciencia y, de ese modo, pueden ser vistas, abordadas, conocidas y aceptadas como parte de la realidad del ahora.

No existe la menor duda de que la meditación puede conducir a la relajación, la paz, la calma, la intuición, la sabiduría y la compasión profunda y de que el término nirvana no es tan solo el nombre de una loción para después del afeitado, de un hermoso yate o de cualquier cosa que podamos pensar (porque la historia completa jamás se agota en lo que uno pueda pensar al respecto), sino que se refiere a una dimensión muy importante y verificable de la experiencia humana.[1] Este es, precisamente, uno de los misterios y atractivos de la meditación. Pero hay veces en que incluso los meditadores avanzados olvidan que la meditación no tiene nada que ver con el logro de algo especial y se esfuerzan en alcanzar un determinado resultado que satisfaga sus deseos y expectativas. Y es que, por más claro que lo tengamos, hay veces en que esa noción puede presentarse y, en esos momentos, debemos «recordar» la necesidad de abandonar esos conceptos y deseos y tratarlos como a cualquier otro pensamiento que aparezca en nuestra mente, recordar la necesidad de no aferrarnos a nada y quizás advertir incluso que se trata de construcciones esencialmente vacías de lo que podríamos llamar la mente deseante.

Otro error muy común consiste en considerar que la meditación es una herramienta para controlar o tener determinados pensamientos. Y, aunque esta noción encierre una cierta verdad, en el sentido de que hay formas concretas de meditación discursiva que apuntan al cultivo de cualidades concretas (como la bondad y la ecuanimidad) y de emociones positivas (como la alegría y la compasión), nuestras expectativas acerca de la meditación suelen obstaculizar la puesta en práctica de lo que más necesitamos e impedirnos experimentar el momento presente tal cual es, en lugar del modo en que queremos verlo, con la mente y el corazón abiertos.

Jon Kabat-Zinn.

JON KABAT-ZINN.

Porque la meditación –y, muy especialmente, la meditación mindfulness– no tiene nada que ver con pulsar un interruptor que nos catapulte a otro lugar, que nos despoje de determinados pensamientos y nos ayude a cultivar otros, ni con poner la mente en blanco o permanecer tranquilos y relajados.

La meditación es, en realidad, un gesto interno que permite que nuestro corazón y nuestra mente (considerados como una totalidad inconsútil) cobren conciencia del espectro completo del mo- mento presente tal cual es, aceptando todo lo que se presente por el simple hecho de que está sucediendo, en una actitud interna que la psicoterapia ha calificado como «aceptación incondicional». Y debo decir que se trata de algo muy difícil, sobre todo en el caso de que lo que ocurra no concuerde con nuestras expectativas, deseos y fantasías, que parecen ser inagotables y pueden, aunque sea de un modo muy sutil y casi imperceptible, llegar a teñirlo todo, en especial en lo que se refiere a la práctica de la meditación y a cuestiones relacionadas con el «progreso» y el «logro».

La meditación no tiene nada que ver con tratar de llegar a un determinado lugar, sino con permitirnos estar precisamente donde estemos tal y como estemos y que, en ese mismo instante, el mundo sea también exactamente tal cual es.

Y esto no resulta nada sencillo porque, mientras permanezcamos dentro del ámbito del pensamiento, siempre encontraremos defectos. Por ello la mente y el cuerpo se resisten tanto a aceptar, aunque solo sea de forma provisional, las cosas tal como son. Y esta resistencia quizás sea todavía mayor cuando meditamos porque, en tal caso, albergamos la esperanza de que la meditación nos ayude a cambiar las cosas y a mejorar nuestra vida, y contribuya también a cambiar el mundo.

Con ello no estamos negando la importancia de la aspiración a cambiar las cosas, mejorar la vida y transformar el mundo. De hecho, todas ellas son posibilidades muy reales porque, al meditar, sentarnos y permanecer en silencio, podemos transformarnos a nosotros mismos y al mundo y, en cierta manera –pequeña pero no, por ello, insignificante–, todos esos cambios están ya teniendo lugar.

Lo paradójico es que solo podemos cambiarnos a nosotros mismos y al mundo si salimos, aunque solo sea unos instantes, de nosotros mismos y permitimos que las cosas sean tal como son, sin perseguir nada, especialmente aquellos objetivos que son el mero producto de nuestro pensamiento.

Einstein lo dijo de una manera muy convincente: «La mente que crea los problemas es incapaz de encontrar una solución válida a esos mismos problemas», lo que significa que debemos desarrollar y ejercitar nuestra mente y sus capacidades para ver, conocer, reconocer y trascender los motivos, conceptos y hábitos inconscientes que puedan haber generado los problemas en que nos hallamos inmersos. Y todo ello requiere de una mente que tenga una motivación diferente y vea y conozca de un modo nuevo o, dicho de otra manera, de nuestra mente intacta, original y no condicionada.

¿Cómo podemos hacer esto? Precisamente saliendo, aunque solo sea durante unos instantes, de nuestro camino, saliendo de los cauces habituales del pensamiento y sentándonos a descansar en las cosas tal como son más allá de nuestros pensamientos o, como Soen Sa Nim solía decir, «antes de pensar en ellas». Y ello significa permanecer durante unos instantes en lo que es y confiar, aunque carezca de sentido para nuestra mente pensante, en lo más profundo y mejor de nosotros mismos.

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Uno es mucho más que la suma de sus pensamientos, ideas y opiniones, incluido lo que digan sus pensamientos acerca de quién es, de lo qué es el mundo y de las historias y explicaciones que ahora mismo nos contemos al respecto.

Y, para ello, es preciso descansar en la experiencia desnuda del momento presente, es decir, descansar en las mismas cualidades que pretendemos cultivar. Todas esas cualidades dimanan de la conciencia y es precisamente a ella a donde volvemos cuando dejamos de esforzarnos en llegar a alguna parte, cuando no pretendemos tener ninguna sensación especial y cuando nos permitimos estar donde estamos y experimentar lo que estemos experimentando. La conciencia es, al mismo tiempo, el maestro, el discípulo y la lección que debemos aprender.

Cualquier estado mental es, desde el punto de vista de la conciencia, un estado meditativo. Por ello, en este sentido, la ira y la tristeza son tan interesantes y valiosas como el entusiasmo o el gozo y mucho más, por cierto, que la mente en blanco o que la mente que ha perdido el contacto, es decir, la mente desconectada de los sentidos. Todos los estados mentales y corporales, desde la ira hasta el miedo, el terror, la tristeza, el resentimiento, el entusiasmo, el gozo, la confusión, el disgusto, el desprecio, la ansiedad, la envidia, la rabia e, incluso, el embotamiento, la duda y la apatía, son verdaderas ocasiones para conocernos mejor a nosotros mismos, siempre y cuando podamos detenernos, mirar y oír o, dicho en otras palabras, siempre y cuando volvamos a los sentidos y establezcamos contacto inmediato con lo que, en todos y cada uno de los instantes, se halle presente en nuestra conciencia. Lo curioso, por más absurdo que pueda parecernos, es que baste precisamente con eso y que perfectamente podemos renunciar a todo esfuerzo para que las cosas discurran de un modo especial. Tal vez entonces nos demos cuenta de que siempre está ocurriendo algo muy especial, es decir, de que la vida siempre está desplegándose, instante tras instante, como conciencia.

Notas

  1. [1] El término significa, de hecho, «extinguido», como el fuego que se ha agotado. Cuando lo que pensamos que somos y nuestros deseos se han agotado completamente o, dicho con otras palabras, cuando dejan de surgir, eso es el nirvana.

VIOLENCIA SEXUAL O EL PODER DE POSEER

«Observemonos individualmente y transformemonos primero cada uno.

Transformarte significa que el ser humano que eres, quien eres, no está determinado por la presencia de otras personas. Ya sea que alguien esté o que no esté, esta es la forma que eres.

Seamos inclusivos. Inclusion significa que, quién eres no está limitado por el límite de tu fisicalidad. Es un poco más. Si eres inclusivo, la propia forma en que caminas en este planeta, la que respiras, la que eres en este planeta, será diferente, porque tu iidea de quien eres esta más allá de tu límite físico.

Invertir en una posibilidad espiritual. Hay qué cultivar en uno mismo, en casa, en las escuelas, en las calles, esa discreción, sino, estaremos riodeados de gente que se convertirá en animales».

Sadhguru

Te recomiendo este video de Sadhguru:

El poder de poseer


POR QUE APLICAR MINDFULNESS EN LAS EMPRESAS

En un entorno laboral VUCA donde se mueven las organizaciones en la actualidad, que se caracteriza por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad (este concepto se fraguó en la década de los noventa por los soldados norteamericanos y responde al acrónimo inglés formado por los términos Volatility, Uncertatinty, Complexity y Ambiguity), se hace cada vez más necesario dotar de herramientas a las personas para ayudarles a gestionar el estrés, los procesos de cambio y que mejoren su capacidad para desarrollar relaciones interpersonales positivas.

Poner el foco en las personas y su bienestar se está convirtiendo en la prioridad de cada vez más empresas y organizaciones que reconocen las ventajas de introducir mindfulness en el entorno corporativo ¿Por qué aplicar Mindfulness en las empresas?

Está demostrado que la práctica del mindfulness en el ámbito laboral aumenta la creatividad, la empatía, la claridad en la toma de decisiones, una mayor perspectiva y permite disfrutar de aquello que se hace. Ayuda a aumentar el rendimiento, mejorar el ambiente laboral, las relaciones interpersonales en la empresa y la forma de gestionar conflictos.

Los expertos indican las siguientes ventajas principales que justifican el por qué aplicar mindfulness en las empresas para los trabajadores:

  • Aumentar la capacidad de concentración y memoria.
  • Mantener el equilibrio y el foco mental sostenido en ambientes desafiantes.
  • Acceder a un mayor nivel de calma y estabilidad.
  • Permitir una mayor claridad en la toma de decisiones y una mayor creatividad en la resolución de conflictos.
  • Aumentar la calidad de las relaciones interpersonales y del manejo de las emociones.
  • Disminuir el estrés laboral, así como aumentar la capacidad de manejar y gestionar situaciones estresantes.
  • Disminuir las enfermedades asociadas al trabajo.

Y los siguientes beneficios para las organizaciones:

  • Aumenta el compromiso y la implicación de los trabajadores.
  • Aumenta la satisfacción laboral de los trabajadores.
  • Minimiza el absentismo laboral.
  • Mejora la comunicación y el clima laboral en la empresa.
  • Aumenta el rendimiento laboral.
  • Crea equipos de trabajo más comprometidos, creativos y productivos.
  • Mejora la capacidad de liderazgo.

Con mindfulness entrenamos nuestra capacidad para estar plenamente presentes y poder resolver los retos del día a día, mejorando nuestra capacidad de análisis y comprensión para afrontar los retos que plantea un entorno más complejo, dinámico y cambiante.

Esther Fernández

Senior Consultant


APRENDAMOS LO QUE LAS MAQUINAS NO SABEN HACER

Aprendamos a hacer bien aquello, ( flexibilidad, creatividad, emocionalidad ), que las maquinas no pueden HACER.

Aprender como enseñar matematicas


ÍTACA: UN POEMA NOS RECUERDA QUE EL VIAJE ES MÁS IMPORTANTE QUE LA META

El poeta griego de Alejandría Constantino Cavafis (1863 –  1933) nos habla sobre la importancia de disfrutar el camino, cualquier camino, y no sólo añorar el objetivo: una metáfora que puede extenderse a muchos procesos de nuestra vida.

 

Constantino Cavafis

Retrato del poeta Constantino Cavafis (1863 –  1933)

 

Todos queremos volver a casa, a Ítaca, avistar desde el mar la isla en la que crecimos, volver a ver a la mujer que amamos y que nos espera hace tantos años. Por esta razón, la legendaria isla griega —hogar de Odiseo, Penélope y Telémaco— es la metáfora perfecta del propósito de la vida, de eso que nunca dejaremos de perseguir.

Las Ítacas pueden ser, entonces, casi cualquier cosa: podrían representar el proceso para lograr una meta o para recuperar algo que hemos perdido, incluso, podrían simbolizar el acto de transitar por la vida de principio a fin, para finalmente volver al origen. En un poema iluminador y sólo aparentemente sencillo, el poeta griego Constantino Cavafis habla sobre la importancia de disfrutar el camino hacia nuestra propia Ítaca (cualquiera que ésta sea), pues el viaje es mucho más delicioso que la llegada al destino final.

El poema Ítaca pareciera estar dirigido al héroe Odiseo durante su regreso a casa (el camino del héroe que simbólicamente transitamos durante nuestra vida), pero en su precioso y universal lenguaje nos habla a todos por igual, y nos obsequia gentilmente un consejo que pareciera simple pero que frecuentemente obviamos. Inmersos en una vida de prisas, de recompensas fáciles e instantáneas, es común olvidar que el camino, pensado también como cualquier clase de proceso, no solamente es lo que más puede enseñarnos, sino también lo más disfrutable. Ítaca “no tiene ya nada que darte”, asegura el poeta nacido en Alejandría, por eso es mejor llegar ahí viejo, habiendo vivido aventuras y experiencias.

Los Cíclopes, los Lestrigones y la fiereza del dios Poseidón no aparecerán en tu camino si mantienes un “pensamiento elevado”, asegura Cavafis; los peligros sólo surgirán si los llevas dentro, si tu alma los pone frente a ti. Con estas palabras, el poeta nos recuerda que en muchas ocasiones son nuestros propios demonios los que nos estorban en el proceso hacia alcanzar lo que deseamos (de ahí la importancia de convertirlos en aliados).

El pequeño y deslumbrante consejo contenido en el poema de Cavafis, uno con enormes implicaciones ontológicas, bien podría llevarse a los procesos más sencillos y cotidianos de nuestra vida con resultados sorprendentes e iluminadores; una práctica de esta naturaleza, como filosofía de vida, también podría relacionarse de manera profunda con la meditación, con el trabajo de mantener nuestra mente en el tiempo presente.

 

amanecer murnau

Fotograma extraído de Sunrise: A Song of Two Humans | F.W. Murnau (1927)

 

Nácar, coral, ámbar, ébano, las ciudades egipcias donde es posible aprender de los sabios y la emoción de ver un puerto por primera vez son sólo algunos de los tesoros que el viaje puede darnos, y es crucial estar atentos a ellos. “Ten siempre a Ítaca en la mente / Llegar ahí es tu destino. / Más nunca apresures el viaje.” aconseja Cavafis; en otras palabras, nunca olvides tu meta, pero disfruta el recorrido, porque ese es el verdadero secreto de nuestro breve tránsito por este mundo.

 

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

Por María González de León
Traducción: Pedro Bádenas de la Peña


«LOS CHICOS Y CHICAS A LOS QUE TRATO SE QUIEREN BORRAR DE LA VIDA ANTES DE CONOCERLA»

«LOS CHICOS Y CHICAS A LOS QUE TRATO SE QUIEREN BORRAR DE LA VIDA ANTES DE CONOCERLA»

Francisco Villar, coordinador de la Unidad de Conducta Suicida, ha identificado qué tipo de jóvenes corren mayor riesgo de reincidir en el intento de suicido.
Publicado en:
ACTIVIDAD CLÍNICADESTACADASSOLIDARIDAD
10 SEPTIEMBRE 2019
Francisco Villar, psicólogo clínico y coordinador de la Unidad de Conducta Suicida del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona.
Francisco Villar, psicólogo clínico y coordinador de la Unidad de Conducta Suicida del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona.

Los datos hablan por sí solos: en España se suicida 1 menor cada 5 días, entre 60 y 70 cada año. De ellos, unos 10 o 12 son menores de 14 años. En 2018 la Unidad de Conducta Suicida del Área de Salud Mental del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona atendió 320 urgencias de conducta suicida, el 70% de ellas son intentos de suicidio, 30 casos más que el año anterior. Una unidad que desde 2013 trabaja con estos pacientes, en un programa financiado con donaciones, y que ha hecho avances firmes en cuanto a la revisión de los protocolos necesarios para el abordaje de este tipo de casos.Hablamos con Francisco Villar, psicólogo clínico coordinador de la unidad y autor del estudio que ha identificado y clasificado qué tipo de jóvenes corren mayor riesgo de volver a reincidir en un intento autolítico. El momento de un intento de suicidio es realmente de mucho dolor.Si, son situaciones para las que los progenitores nunca están preparados y que la sociedad tradicionalmente ha tratado como un tema tabú. Pero es importante que tengamos todos en cuenta que los chicos que quieren quitarse la vida siempre dan señales de aviso previas y, de los que lo han intentado, un 18% de ellos lo vuelve a hacer en un plazo de 6 meses tras el alta. Estamos hablando de un problema considerado de salud pública por la Organización Mundial de la Salud y que lo corroboran los datos crecientes de cada año.Resulta difícil pensar que un menor trate de quitarse la vida.Está claro que la pérdida de un hijo es siempre devastadora, ya sea a causa de un accidente o una grave enfermedad, pero cuando lo que se lleva a tu hijo es tu propio hijo, es realmente muy difícil de asumir. Es una situación muy dura a nivel emocional, tanto para las familias como para los profesionales, pero también para los chicos que lo han intentado cuando llegan a ser conscientes de todo el sufrimiento que han causado.En tu estudio distingues tres grupos distintos de pacientes en los que el abordaje debería hacerse de manera distinta.Sí, tras el análisis de 800 casos, pudimos clasificar tres grupos distintos. El más numeroso, que representa el 60% de los casos, es el de los jóvenes que presentan problemas vitales y conductuales de largo recorrido. El segundo grupo, un 30%, son adolescentes que están sufriendo alguna crisis aguda relacionada con una enfermedad mental y, el 10% restante, son chicos y chicas que intentan suicidarse como respuesta a una situación vital estresante. Estos últimos son los que tienen mejor pronóstico porque podemos fortalecer más fácilmente su vínculo con la vida, pero con todos ellos es posible trabajar y es necesario hacerlo de forma distinta.Y has determinado que los que más riesgo tienen de reincidir no son los que presentan depresión, tal como se creía.La relación de la depresión con el suicidio tiene más que ver con fases iniciales, y menos graves, de la conducta suicida, como por ejemplo empezar a pensar en la muerte, pero no tanto con el acto en sí. Y eso es especialmente cierto en la adolescencia, la depresión no nos permite diferenciar a los chicos de mayor riesgo de repetir un intento de suicidio.Con el «Codi Risc Suïcidi» sabes que en 72 horas este chico o chica es atendido por un profesionalLos datos realmente son preocupantes… ¿se hacen avances en este campo?Sí, realmente algo va cambiando. En nuestro caso, hemos hecho cambios en los protocolos de valoración y tratamiento de estos pacientes, que no sólo nos han servido a nosotros sino que se usan ya en diversos sistemas de salud. También, con la implantación en 2015 del Codi Risc Suïcidi del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, se puede analizar cuál es la realidad en Cataluña y se ha convertido en una buena herramienta para hacer que haya una vinculación inmediata entre los servicios de urgencias hospitalarios y los dispositivos de salud mental comunitarios. Esto ha resuelto un gran problema, porque con el Codi Risc Suicidi sabes que en 72 horas este chico o chica es atendido por un profesional y antes sólo era una recomendación que dábamos a los padres, pero sin garantías de que se realizara el seguimiento. ¿Y además?También en 2015 se creó la Sociedad Española de Suicidología donde se busca concentrar todo el conocimiento experto que hay en la materia para avanzar en la prevención del suicido. Y otro ejemplo de que sí que se hacen avances lo viví en un congreso en Mallorca, donde se ha creado un “observatorio del suicidio” y donde me invitaron a compartir nuestra experiencia. Se reunieron 750 profesionales de diferentes ámbitos, como protección al menor, colegios, policía local, atención primaria y secundaria de salud, y realmente fue muy reconfortante ver a tanta gente implicada e interesada en el tema.Y a nivel social en 2017 hubo una gran alarma…Sí, el fenómeno de la “Ballena azul” y de la serie “Por 13 razones” supusieron un incremento de la alarma social, y también un aumento de casos, que hizo que los medios hablaran de ello. Personalmente preferiría que la problemática se abordase de una forma más serena, menos reactiva y alarmista, porque la sociedad tiende a acostumbrarse y a hacerse “sorda” ante las alarmas. Los datos de mortalidad por suicidio son terribles y se resisten a disminuir por sí solos, es importante que haya una toma de consciencia del problema a nivel social, pero que se haga al estilo de las exitosas campañas de prevención de accidentes de tráfico que realiza la DGT. El suicidio también es prevenible y deberíamos dedicar muchos más recursosEfectivamente hemos visto en 2018 que las cifras vuelven a crecer.Sí, queremos analizar los datos para hacer una valoración. No solo se trata de poner una cifra, se trata de extraer todo el conocimiento que hay debajo de esa cifra para extrapolarlo y hacer que sea de utilidad pública.¿Qué es lo que más frustración te produce?¡Ver que seguimos llegando tarde para muchos casos! El suicidio consumado se resiste a ir a la baja por sí solo y tengo envidia sana del éxito de las campañas de tráfico. Estoy plenamente de acuerdo con ellas en que una única muerte ya me parece demasiado, y me inquieta pensar que todavía no hay un plan estatal de prevención del suicidio. Tampoco me conformo con saber que buena parte del éxito de sus campañas se debe a los grandes recursos que se destinan a ellas, el suicidio también es prevenible y deberíamos dedicar muchos más recursos.¿Son conscientes estos jóvenes de qué es la muerte?De lo que no son nada conscientes es de qué es la vida. ¡Los chicos y chicas a los que trato se quieren borrar de la vida antes de conocerla! Pero el concepto de la muerte sí que lo tienen integrado. Ven en la muerta la solución para acabar con el problema que les angustia, eliminan la posibilidad de tener un futuro sencillamente por solucionar un problema transitorio. Y creen que si desaparecen, están ayudando a sus padres, a su entorno. Realmente creen que el mundo estaría mejor sin ellos, esto es lo que les priva de cualquier freno. Nos fijamos más en el resultado de las acciones de nuestros hijos que en lo que ha motivado que llegasen a esa situación¿La sociedad actual les influye negativamente?Hay muchos factores de la sociedad que les influyen. No sólo porque es muy exigente, sino porque estamos en un momento con mucho temor al futuro, nos llegan mensajes un tanto desesperanzadores. Tenemos hijos con temperamentos y capacidades que no hemos podido elegir por catálogo, como padres y como sociedad deberíamos acompañarles en el tránsito a su adultez con lo que vienen. Hay que ser conscientes de que la adolescencia es un momento de aprendizaje y también es un momento en el que socialmente está aceptado que se puedan cometer errores. Sin embargo, cuando suspenden un curso y repiten, casi no se lo perdonamos, les decimos que están malgastando su vida, que la están desaprovechando y tendemos a pensar que acabarán viviendo debajo de un puente.Nos fijamos más en el resultado de sus acciones, que en lo que ha motivado que llegasen a esa situación, qué emociones tenían o qué les preocupaba. Por eso, en nuestra consulta, una de las sensaciones más gratificante es ver cómo generamos un lugar de seguridad, de comunicación y recibimos el agradecimiento de los padres cuando nos dicen que están descubriendo a un hijo o hija al que no conocían.En tu opinión, ¿cuál sería la mejor manera para intentar reducir el suicidio?Centrándome en la adolescencia, creo que hay que dar a niños, jóvenes y adultos herramientas para afrontar, tolerar y disfrutar la vida, tres ingredientes en la misma proporción, todos en una base de esperanza.Y tu sueño como experto…Me encantaría que el programa siguiera atendiendo a adolescentes y familias en situaciones de crisis, ya que no creo en la existencia de una sociedad sin dolor, ni sin momentos en que las circunstancias son tan adversas que sobrepasan los propios recursos de una familia. Pero sí que aspiro a que esa atención llegue antes de que el adolescente haga un intento de suicidio. Me gustaría seguir investigando, quizás ya no tanto en el después, como en el antes, no sólo para ayudar a los de hoy, sino a los de mañana.


UN GRAN ARTÍCULO… UNA TRAGEDIA SILENCIOSA

  • UN GRAN ARTÍCULO….

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UNA TRAGEDIA SILENCIOSA

Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:

Las estadísticas no mienten:
• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental
• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH
• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente
• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años

¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?

Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:
• Padres emocionalmente disponibles
• Limites claramente definidos
• Responsabilidades
• Nutrición equilibrada y un sueño adecuado
• Movimiento en general pero especialmente al aire libre
• Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento

En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de:
• Padres distraídos digitalmente
• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños «gobiernen el mundo» y sean quienes pongan las reglas
• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo
• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada
• Un estilo de vida sedentario
• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos

¿Qué hacer?
Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes recomendaciones:

• Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.
• Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir «no» a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.
• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.
• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos
• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.
• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego
• Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)
• Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar.
• Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,
• No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar.
• Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación.
• Proporcione oportunidades para el «aburrimiento», ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.
• No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.
• Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: «aburrimiento»
• Ayúdeles a crear un «frasco del aburrimiento» con ideas de actividades para cuando están aburridos.
• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales:
• Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.
• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.
• Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.
• Conéctese emocionalmente – sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.

Te agradezco si lo compartes.

Artículo escrito por el Dr. Luis Rojas Marcos Psiquiatra.