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LA MANO QUE DA UNA FLOR

Trátalo bien al de al lado aunque contigo “no encaje”, que si lo ves bien mirado, ¡eres tú “con otro traje”!

Y así, al tratarlo bien
en tu paso por aquí,
de ese modo estás también
¡tratándote bien a ti!

Y es que el otro no es “cualquiera”,
¡es tu hermano en el camino!,
pues los cortó la tijera
del mismo Sastre Divino.

¡Deja que tu corazón
tan solo irradie inocencia,
y servicio y compasión,
cuando estás en su presencia!

Y si piensa mal de ti,
tú reflexiona callado:
“pues… también me quiere a mí…,
aunque aún no lo ha notado…”

Hazte fuerte en esa idea
y créela de verdad,
porque ya sabes: ¡tú creas
tu mundo y tu realidad!

Y entonces, cuando no intentas
cambiar su forma de ser,
su modo de andar a tientas,
o su manera de ver,

le facilitas al otro
hallar su Llama Infinita,
porque contempla en tu rostro
la misma Luz que lo habita.

Y eso ayuda a que avancemos,
tropezón a tropezón,
mientras de a poco entendemos
el cambio de dimensión.

Aunque si hay algo que es claro,
es una especie de norma
que establece sin reparos
que lo que das…, ¡te retorna!

¡Presta atención a este dato!:
como todo está ligado
en el cuántico formato
del Gran Campo Unificado,

cuando quitas de tus modos
el desaire o el desdén,
y los tratas bien a todos,
¡el Campo te trata bien!

Y es que en forma intencionada,
(como un boomerang de amor),
siempre deja perfumada
la mano… que da una flor.

  1. 💖💖💖
    Jorge Oyhanarte.


EL HABLA CORRECTA.

El Habla Correcta.

Consciente del sufrimiento que causan hablar irreflexivamente y la incapacidad de escuchar a los demás, me comprometo a hablar con afecto y a escuchar con atención para aportar alegría y felicidad a los otros y aliviar su sufrimiento. Sabiendo que las palabras tienen el poder de provocar la felicidad o el sufrimiento, estoy decidido a hablar con veracidad, pronunciando palabras que inspiren auto-confianza, alegría y esperanza. No difundiré noticias de las que no esté seguro ni criticaré o condenaré nada de lo que no tenga la certidumbre. Me abstendré de pronunciar palabras que puedan causar división o discordia, o susceptibles de provocar la separación de la familia o la comunidad. Estoy decidido a hacer todo lo posible por reconciliar y resolver todo tipo de conflictos, por insignificantes que sean. Dice el cuarto ejercicio de Conscienciación, y ofrece una descripción muy exacta del Habla Correcta.

La explicación clásica del Habla Correcta es:

1) Hablar con veracidad; cuando algo es verde decir que es verde y no violeta.
2) No hablar con una lengua viperina; no decimos una cosa a una persona y otra distinta a otra persona. Como es natural, podemos describir la verdad de diferentes maneras para ayudar a las diferentes personas que nos escuchan a comprender lo que queremos decir, pero debemos ser siempre leales a la verdad.
3) No hablar con crueldad. No debemos gritar, calumniar, maldecir, fomentar el sufrimiento ni crear odio. Incluso a los que tienen buen corazón y no desean herir a los demás se les escapan a veces palabras hirientes. Cuando decimos algo inyectado de veneno, es por lo común debido a la energía de nuestros hábitos. Nuestras palabras son muy poderosas, pueden afectar seriamente a los demás.
4) No exagerar ni adornar lo que decimos. No debemos dramatizar innecesariamente haciendo que las cosas parezcan mejor, peor o más extremas de lo que en realidad son. Si alguien está un poco irritado no diremos que está furioso.

La práctica del Habla Correcta consiste en intentar cambiar nuestros hábitos para que nuestras palabras surjan de la semilla de Buda que tenemos en nosotros y no de las semillas insanas que han quedado por resolver.

El Habla Correcta se basa en el Pensamiento Correcto. Las palabras son nuestros pensamientos expresados en voz alta. Como es natural, pensamos cosas que no queremos decir y parte de nuestra consciencia tiene que funcionar como filtro.

A veces, cuando llevamos sufrimiento dentro, este se manifiesta a través de palabras que decimos sin pensar. Esto sucede en especial cuando no practicamos la Atención Correcta, entonces, no somos conscientes del sufrimiento que se está acumulando en nuestro interior y decimos o escribimos cosas que no queremos decir y no sabemos de donde salieron nuestras palabras. No pretendíamos decir algo que pudiera lastimar a los demás, pero lo hacemos. Cuando los pensamientos salen de nuestra mente en forma de palabras, si van acompañados de la Atención Correcta, sabemos si lo que decimos es útil o creará problemas.

Fuente: El corazón de las enseñanzas de Buda – Thich Nhat Hanh