fbpx

LA REVOLUCIÓN MINDFULNESS

La revolución es silenciosa.

Lenta, progresiva y constante.
De adentro hacia afuera.
Primero impacta en la mente, el cuerpo y el cerebro y
luego en las demás personas y seres del universo.
La revolución es pacífica pero insidiosa.
Duele pero sana.
Silencia el alma pero la libera.
La revolución no es exhibicionista
pero todos la ven tarde o temprano.
La revolución es un proceso individual,
aunque conmocione sistemas como la familia,
el trabajo, el club. Y transforma el cerebro: estimula encendidos neuronales
en algunas zonas e inhibe otros a partir de un simple acto cotidiano, estar consciente.
La revolución no tiene fecha de inicio.
Está desde siempre latente, agazapada,
a la espera de un despertar súbito.
La chispa es una intención profunda
de producir un cambio , de ser feliz.
Una vez iniciada, sacude los cimientos de nuestra personalidad,
es un cambio de paradigma: nos hace sentir que hay algo que no va más y necesitamos derribarlo.
Nuestras creencias, pensamientos y emociones
se ven desafiadas por un anhelo de bienestar que empuja
Algo nuevo brota.
La revolución de la mente está en cada uno.
Decidirnos y tomar las herramientas es cuestión de un instante,
pero utilizarlas para tallarnos y
darnos forma como un ser humano completo es trabajo de toda la vida.


JON KABAT ZINN EXPLICA POR QUE LA MEDITACION NO ES LO QUE CREES

Ante la expansión de la práctica del mindfulness, la confusión acerca de lo que es y lo que no es ha crecido a un ritmo muy similar. Reconocido como “el padre del mindfulness”, Jon Kabat-Zinn explica con detalle su sentido y razón de ser en La meditación no es lo que crees. Por qué el mindfulness es tan importante.

Al mismo tiempo, con esta lectura de un capítulo del libro saldremos de equívocos y podremos comprender con mayor exactitud que el mindfulness es más mucho más que una simple “técnica de relajación”.

piedras.jpg

Convendría empezar aclarando algunos malentendidos muy habituales sobre la meditación. En primer lugar, la meditación no es una técnica ni una colección de técnicas, sino una forma de ser.

Repitámoslo una vez más, la meditación no es una técnica, sino una forma de ser.

Con ello, claro está, no estamos diciendo que no existan métodos y técnicas relacionados con la práctica de la meditación, porque ciertamente nos serviremos de algunos de ellos. Pero si no entendemos que las técnicas son vehículos orientadores que apuntan a formas de ser, a modos de ser de nuestra mente y de nuestra experiencia en el momento presente, nos perderemos con facilidad en las técnicas y en los desencaminados, aunque comprensibles, intentos de utilizarlas para llegar a alguna parte y experimentar algún resultado o estado especial que acabaremos considerando como su objetivo. Pero esta manera de entender las cosas, como veremos, puede llegar a obstaculizar muy seriamente nuestra comprensión de la riqueza de la práctica de la meditación y de lo que esta tiene que ofrecernos. Convendrá, pues, recordar que, por encima de todo, la meditación es una forma de ser o, si el lector lo prefiere, una forma de ver, una forma de percibir y hasta una forma de amar.

Meditacion_no_es_lo_que_crees.jpg

En segundo lugar, la meditación no es otro modo de hablar de la relajación.

Repitámoslo de nuevo: la meditación no es otro modo de hablar de la relajación. Con ello no quiero decir que la meditación no vaya acompañada con frecuencia de estados profundos de relajación y de sensaciones de bienestar, porque eso es obviamente lo que, en ocasiones, sucede. La meditación mindfulness consiste en abrazar todos y cada uno de los estados que emergen en nuestra conciencia, sin inclinarnos por uno en desmedro de los demás.

Desde el punto de vista de la práctica del mindfulness, el dolor, la angustia y hasta el aburrimiento, la impaciencia, la frustración, la ansiedad y la tensión corporal son objetos igualmente válidos de nuestra práctica si les prestamos atención en el mismo momento en que aparecen.

Cada uno de ellos nos proporciona, a fin de cuentas, una ocasión para la comprensión y el aprendizaje y, en última instancia, para la liberación. No deberíamos, pues, considerar los estados que no vayan acompañados de relajación o beatitud como pruebas de una práctica meditativa «equivocada».

Bien podríamos decir que la meditación es una forma de ser adaptada a las circunstancias en que nos hallamos en todos y cada uno de los instantes de nuestra vida. Si estamos atrapados en nuestra propia actividad mental, no podremos estar presentes de la manera adecuada e incluso, quizás, no podamos estar presentes en modo alguno. Nos demos o no cuenta de ello, nuestras agendas ocultas tiñen todo lo que hacemos.

Con ello no pretendo decir que, cuando estemos atentos, desaparecerán todos los contenidos –a veces caóticos, turbulentos, dolorosos o confusos– que revolotean de manera natural por nuestra mente. Esa es, en ocasiones, la naturaleza de nuestra mente y de nuestra vida. Sin embargo, no debemos dejarnos atrapar por esas cosas ni permitir que distorsionen nuestra capacidad de registrar el abanico completo de lo que ocurre y lo que ello exige de nosotros, ni que distorsionen nuestra percepción hasta el punto de ignorar lo que realmente ocurre y lo que, al respecto, debemos hacer.

El rasgo distintivo de esa modalidad de ser a la que llamamos meditación es el no apego y, en consecuencia, la percepción clara y la predisposición a responder de forma adecuada a cualquier circunstancia que se nos presente.

No es de extrañar que quienes tan solo conocen la meditación a través de lo que dicen los medios de comunicación crean que básicamente es una forma de manipulación interna que se asemeja a pulsar una especie de interruptor cerebral orientado a dejar la mente en blanco. Esa perspectiva cree que poner fin al pensamiento implica poner fin a las preocupaciones y verse mágicamente catapultado al estado «meditativo», el cual siempre imaginan como un estado de relajación, paz, calma y comprensión profundas que erróneamente asocian al concepto de nirvana.

Pero esta visión, por más comprensible que pueda parecer, está muy equivocada, porque la práctica de la meditación puede perfectamente estar saturada de pensamientos, preocupaciones, deseos y cualquier otro de los estados y aflicciones mentales que afectan a los seres humanos. Lo importante no es el contenido de la experiencia, sino la conciencia de ese contenido y, aún más, la conciencia de los factores que promueven su desarrollo y el modo en que nos liberan o encadenan instante tras instante y año tras año. Así pues, seamos claros al respecto, no existe un «estado de atención» que debamos obtener o alcanzar, porque cualquier situación o condición en que nos hallemos en cualquier momento -incluidos el odio, el miedo o la tristeza– pueden ser abarcadas en la conciencia y, de ese modo, pueden ser vistas, abordadas, conocidas y aceptadas como parte de la realidad del ahora.

No existe la menor duda de que la meditación puede conducir a la relajación, la paz, la calma, la intuición, la sabiduría y la compasión profunda y de que el término nirvana no es tan solo el nombre de una loción para después del afeitado, de un hermoso yate o de cualquier cosa que podamos pensar (porque la historia completa jamás se agota en lo que uno pueda pensar al respecto), sino que se refiere a una dimensión muy importante y verificable de la experiencia humana.[1] Este es, precisamente, uno de los misterios y atractivos de la meditación. Pero hay veces en que incluso los meditadores avanzados olvidan que la meditación no tiene nada que ver con el logro de algo especial y se esfuerzan en alcanzar un determinado resultado que satisfaga sus deseos y expectativas. Y es que, por más claro que lo tengamos, hay veces en que esa noción puede presentarse y, en esos momentos, debemos «recordar» la necesidad de abandonar esos conceptos y deseos y tratarlos como a cualquier otro pensamiento que aparezca en nuestra mente, recordar la necesidad de no aferrarnos a nada y quizás advertir incluso que se trata de construcciones esencialmente vacías de lo que podríamos llamar la mente deseante.

Otro error muy común consiste en considerar que la meditación es una herramienta para controlar o tener determinados pensamientos. Y, aunque esta noción encierre una cierta verdad, en el sentido de que hay formas concretas de meditación discursiva que apuntan al cultivo de cualidades concretas (como la bondad y la ecuanimidad) y de emociones positivas (como la alegría y la compasión), nuestras expectativas acerca de la meditación suelen obstaculizar la puesta en práctica de lo que más necesitamos e impedirnos experimentar el momento presente tal cual es, en lugar del modo en que queremos verlo, con la mente y el corazón abiertos.

Jon Kabat-Zinn.

JON KABAT-ZINN.

Porque la meditación –y, muy especialmente, la meditación mindfulness– no tiene nada que ver con pulsar un interruptor que nos catapulte a otro lugar, que nos despoje de determinados pensamientos y nos ayude a cultivar otros, ni con poner la mente en blanco o permanecer tranquilos y relajados.

La meditación es, en realidad, un gesto interno que permite que nuestro corazón y nuestra mente (considerados como una totalidad inconsútil) cobren conciencia del espectro completo del mo- mento presente tal cual es, aceptando todo lo que se presente por el simple hecho de que está sucediendo, en una actitud interna que la psicoterapia ha calificado como «aceptación incondicional». Y debo decir que se trata de algo muy difícil, sobre todo en el caso de que lo que ocurra no concuerde con nuestras expectativas, deseos y fantasías, que parecen ser inagotables y pueden, aunque sea de un modo muy sutil y casi imperceptible, llegar a teñirlo todo, en especial en lo que se refiere a la práctica de la meditación y a cuestiones relacionadas con el «progreso» y el «logro».

La meditación no tiene nada que ver con tratar de llegar a un determinado lugar, sino con permitirnos estar precisamente donde estemos tal y como estemos y que, en ese mismo instante, el mundo sea también exactamente tal cual es.

Y esto no resulta nada sencillo porque, mientras permanezcamos dentro del ámbito del pensamiento, siempre encontraremos defectos. Por ello la mente y el cuerpo se resisten tanto a aceptar, aunque solo sea de forma provisional, las cosas tal como son. Y esta resistencia quizás sea todavía mayor cuando meditamos porque, en tal caso, albergamos la esperanza de que la meditación nos ayude a cambiar las cosas y a mejorar nuestra vida, y contribuya también a cambiar el mundo.

Con ello no estamos negando la importancia de la aspiración a cambiar las cosas, mejorar la vida y transformar el mundo. De hecho, todas ellas son posibilidades muy reales porque, al meditar, sentarnos y permanecer en silencio, podemos transformarnos a nosotros mismos y al mundo y, en cierta manera –pequeña pero no, por ello, insignificante–, todos esos cambios están ya teniendo lugar.

Lo paradójico es que solo podemos cambiarnos a nosotros mismos y al mundo si salimos, aunque solo sea unos instantes, de nosotros mismos y permitimos que las cosas sean tal como son, sin perseguir nada, especialmente aquellos objetivos que son el mero producto de nuestro pensamiento.

Einstein lo dijo de una manera muy convincente: «La mente que crea los problemas es incapaz de encontrar una solución válida a esos mismos problemas», lo que significa que debemos desarrollar y ejercitar nuestra mente y sus capacidades para ver, conocer, reconocer y trascender los motivos, conceptos y hábitos inconscientes que puedan haber generado los problemas en que nos hallamos inmersos. Y todo ello requiere de una mente que tenga una motivación diferente y vea y conozca de un modo nuevo o, dicho de otra manera, de nuestra mente intacta, original y no condicionada.

¿Cómo podemos hacer esto? Precisamente saliendo, aunque solo sea durante unos instantes, de nuestro camino, saliendo de los cauces habituales del pensamiento y sentándonos a descansar en las cosas tal como son más allá de nuestros pensamientos o, como Soen Sa Nim solía decir, «antes de pensar en ellas». Y ello significa permanecer durante unos instantes en lo que es y confiar, aunque carezca de sentido para nuestra mente pensante, en lo más profundo y mejor de nosotros mismos.

ninos.jpg

Uno es mucho más que la suma de sus pensamientos, ideas y opiniones, incluido lo que digan sus pensamientos acerca de quién es, de lo qué es el mundo y de las historias y explicaciones que ahora mismo nos contemos al respecto.

Y, para ello, es preciso descansar en la experiencia desnuda del momento presente, es decir, descansar en las mismas cualidades que pretendemos cultivar. Todas esas cualidades dimanan de la conciencia y es precisamente a ella a donde volvemos cuando dejamos de esforzarnos en llegar a alguna parte, cuando no pretendemos tener ninguna sensación especial y cuando nos permitimos estar donde estamos y experimentar lo que estemos experimentando. La conciencia es, al mismo tiempo, el maestro, el discípulo y la lección que debemos aprender.

Cualquier estado mental es, desde el punto de vista de la conciencia, un estado meditativo. Por ello, en este sentido, la ira y la tristeza son tan interesantes y valiosas como el entusiasmo o el gozo y mucho más, por cierto, que la mente en blanco o que la mente que ha perdido el contacto, es decir, la mente desconectada de los sentidos. Todos los estados mentales y corporales, desde la ira hasta el miedo, el terror, la tristeza, el resentimiento, el entusiasmo, el gozo, la confusión, el disgusto, el desprecio, la ansiedad, la envidia, la rabia e, incluso, el embotamiento, la duda y la apatía, son verdaderas ocasiones para conocernos mejor a nosotros mismos, siempre y cuando podamos detenernos, mirar y oír o, dicho en otras palabras, siempre y cuando volvamos a los sentidos y establezcamos contacto inmediato con lo que, en todos y cada uno de los instantes, se halle presente en nuestra conciencia. Lo curioso, por más absurdo que pueda parecernos, es que baste precisamente con eso y que perfectamente podemos renunciar a todo esfuerzo para que las cosas discurran de un modo especial. Tal vez entonces nos demos cuenta de que siempre está ocurriendo algo muy especial, es decir, de que la vida siempre está desplegándose, instante tras instante, como conciencia.

Notas

  1. [1] El término significa, de hecho, «extinguido», como el fuego que se ha agotado. Cuando lo que pensamos que somos y nuestros deseos se han agotado completamente o, dicho con otras palabras, cuando dejan de surgir, eso es el nirvana.

CAMBIAR DE PERSPECTIVA

Cambiar de perspectiva te permite ver otras cosas.

Ábrete a la experiencia del momento presente, acompañale curiosamente.

Cambiar de perspectiva

 


POR QUE APLICAR MINDFULNESS EN LAS EMPRESAS

En un entorno laboral VUCA donde se mueven las organizaciones en la actualidad, que se caracteriza por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad (este concepto se fraguó en la década de los noventa por los soldados norteamericanos y responde al acrónimo inglés formado por los términos Volatility, Uncertatinty, Complexity y Ambiguity), se hace cada vez más necesario dotar de herramientas a las personas para ayudarles a gestionar el estrés, los procesos de cambio y que mejoren su capacidad para desarrollar relaciones interpersonales positivas.

Poner el foco en las personas y su bienestar se está convirtiendo en la prioridad de cada vez más empresas y organizaciones que reconocen las ventajas de introducir mindfulness en el entorno corporativo ¿Por qué aplicar Mindfulness en las empresas?

Está demostrado que la práctica del mindfulness en el ámbito laboral aumenta la creatividad, la empatía, la claridad en la toma de decisiones, una mayor perspectiva y permite disfrutar de aquello que se hace. Ayuda a aumentar el rendimiento, mejorar el ambiente laboral, las relaciones interpersonales en la empresa y la forma de gestionar conflictos.

Los expertos indican las siguientes ventajas principales que justifican el por qué aplicar mindfulness en las empresas para los trabajadores:

  • Aumentar la capacidad de concentración y memoria.
  • Mantener el equilibrio y el foco mental sostenido en ambientes desafiantes.
  • Acceder a un mayor nivel de calma y estabilidad.
  • Permitir una mayor claridad en la toma de decisiones y una mayor creatividad en la resolución de conflictos.
  • Aumentar la calidad de las relaciones interpersonales y del manejo de las emociones.
  • Disminuir el estrés laboral, así como aumentar la capacidad de manejar y gestionar situaciones estresantes.
  • Disminuir las enfermedades asociadas al trabajo.

Y los siguientes beneficios para las organizaciones:

  • Aumenta el compromiso y la implicación de los trabajadores.
  • Aumenta la satisfacción laboral de los trabajadores.
  • Minimiza el absentismo laboral.
  • Mejora la comunicación y el clima laboral en la empresa.
  • Aumenta el rendimiento laboral.
  • Crea equipos de trabajo más comprometidos, creativos y productivos.
  • Mejora la capacidad de liderazgo.

Con mindfulness entrenamos nuestra capacidad para estar plenamente presentes y poder resolver los retos del día a día, mejorando nuestra capacidad de análisis y comprensión para afrontar los retos que plantea un entorno más complejo, dinámico y cambiante.

Esther Fernández

Senior Consultant


LA CONCIENCIA DE LAS CELULAS

  • LA CONCIENCIA DE LAS CÉLULAS

 

Los ancestros de las diferentes culturas del Planeta sabían que el cuerpo físico no solo siente, sino que también piensa. Por ejemplo, en las tribus australianas, cuando una persona se hiere o enferma, el clan se reúne a su alrededor junto con el enfermo y le canta pidiéndole perdón a la herida o parte afectada, y ésta entra automáticamente en remisión, lográndose así, curaciones milagrosas.

En el conocimiento ancestral Inca, todo es reciprocidad. Uno enferma cuando se llena de energía pesada o “hucha”, por tener actitudes egoístas y no dejar fluir el “sami” o energía ligera. Por ello en las curaciones se pide a la parte del cuerpo que se armonice con la Pachamama (Madre Tierra) y permita que el bloqueo se equilibre concluyendo en la sanación del individuo.

Lo mismo ocurre en las asombrosas curaciones de los Kahunas o médicos magos hawaianos, estos entran en oración directa con la parte afectada pidiéndole perdón, en un acto de oración donde se involucran ellos, el paciente y todas las vidas durante las cuales ellos se han encontrado e involucrado con esa persona, dándose curaciones que son consideradas milagrosas.

En el caso de los Lakotas en el norte, al cuerpo se le habla para informarle que una medicina va a curarlo, y a la medicina también. Y lógicamente las personas sanan.

Como vemos, tomando algunos casos de medicina ancestral, llegamos a una interesante conclusión: Los ancestros aceptaban a las partes de nuestro cuerpo como un ser completamente inteligente y autónomo del cerebro, eso durante los últimos siglos se tomó como franca superchería o superstición, pero veamos ahora los descubrimientos más recientes de la ciencia al respecto.

La sabiduría del cuerpo es un buen punto de acceso a las dimensiones ocultas de la vida: es totalmente invisible, pero innegable. Los investigadores médicos empezaron a aceptar este hecho a mediados de los años ochenta. Anteriormente se consideraba que la capacidad de la inteligencia era exclusiva del cerebro, pero entonces se descubrieron indicios de inteligencia en el sistema inmune y luego en el sistema digestivo.

La inteligencia del Sistema Inmune

La Dra. Bert descubrió (y luego lo confirmaron otros científicos), que existen tipos receptores inteligentes no sólo en las células cerebrales, sino en las células de todas las partes del cuerpo (les llamaron en un principio neuropéptidos). Cuando comenzaron a observar las células del sistema inmunológico, por ejemplo, las que protegen contra el cáncer, las infecciones, etc., encontraron receptores del mismo tipo que en el cerebro. En otras palabras, tus células inmunológicas, las que te protegen del cáncer y de las infecciones, están literalmente vigilando cada pensamiento tuyo, cada emoción, cada concepto que emites, cada deseo que tienes.

Cada pequeña célula T y B del sistema inmunológico, produce las mismas sustancias químicas que produce el cerebro cuando piensa. Esto, lo hace todo muy interesante, porque ahora podemos decir que las células inmunológicas son pensantes. No son tan elaboradas, como lo es la célula cerebral que puede hacerlo en inglés o en castellano; pero sí piensa, siente, se emociona y desea, se alegra, se entristece, etc.

Y ello es la causa de enfermedades, de estrés, cáncer, etc. cuando uno se deprime entran en huelga y dejan pasar los virus que se instalan en tu cuerpo.

La inteligencia del Sistema Digestivo

Hace diez años parecía absurdo hablar de inteligencia en los intestinos. Se sabía que el revestimiento del tracto digestivo posee miles de terminaciones nerviosas, pero se les consideraba simples extensiones del sistema nervioso, un medio para mantener la insulsa tarea de extraer sustancias nutritivas del alimento.

Hoy sabemos que, después de todo, los intestinos no son tan insulsos. Estas células nerviosas que se extienden por el tracto digestivo forman un fino sistema que reacciona a sucesos externos: un comentario perturbador en el trabajo, un peligro inminente, la muerte de un familiar.

Las reacciones del estómago son tan confiables como los pensamientos del cerebro, e igualmente complicadas.

La inteligencia del Hígado

Las células del colon, hígado y estómago también piensan, sólo que no con el lenguaje verbal del cerebro. Lo que llamamos “reacción visceral” es apenas un indicio de la compleja inteligencia de estos miles de millones de células. En una revolución médica radical, los científicos han accedido a una dimensión oculta que nadie sospechaba: las células nos han superado en inteligencia durante millones de años.

La inteligencia del Corazón

Muchos creen que la conciencia se origina únicamente en el cerebro. Recientes investigaciones científicas sugieren de hecho que la conciencia emerge del cerebro y del cuerpo actuando juntos (esto es conocido como Unidad Mente-Cerebro). Una creciente evidencia sugiere que el corazón juega un papel particularmente significante en este proceso. Mucho más que una simple bomba, como alguna vez se creyó, el corazón es reconocido actualmente por los científicos como un sistema altamente complejo, con su propio y funcional “cerebro”.

O sea, el corazón tiene un cerebro o una inteligencia. Según nuevas investigaciones en el campo de la Neurocardiología, el corazón es un órgano sensorial y un sofisticado centro para recibir y procesar información. El sistema nervioso dentro del corazón (o el “cerebro del corazón”) lo habilita para aprender, recordar, y para realizar decisiones funcionales independientemente de la corteza cerebral.

Aparte de la extensa red de comunicación nerviosa que conecta al corazón con el cerebro y con el resto del cuerpo, el corazón transmite información al cerebro y al cuerpo interactuando a través de un campo eléctrico.

El corazón genera el más poderoso y más extenso campo eléctrico del cuerpo.

Comparado con el producido por el cerebro, el componente eléctrico del campo del corazón es algo así como 60 veces más grande en amplitud, y penetra a cada célula del cuerpo. El componente magnético es aproximadamente 5000 veces más fuerte que el campo magnético del cerebro y puede ser detectado a varios metros de distancia del cuerpo con magnetómetros sensibles.

Recomendaciones:

Las investigaciones del Instituto Heart Math sugieren que respirando con Actitud, es una herramienta que le ayuda a sincronizar su corazón, mente y cuerpo para darle una coherencia psicofisiológica más poderosa. Al usar esta técnica regularmente unas cinco veces al día el individuo desarrollará la habilidad para realizar un cambio de actitud durable.

Con Respirando con Actitud, la persona se enfoca en su corazón y en el plexo solar mientras respira con una actitud positiva. El corazón automáticamente armonizará la energía entre el corazón, mente y cuerpo, incrementando la conciencia y la claridad.

Técnica para Respirar con Actitud

1. Enfóquese en su corazón mientras inhala. Mientras exhala enfóquese en el plexo solar. El plexo solar se encuentra unos 20 centímetros debajo del corazón, justo debajo del esternón donde los lados derecho e izquierdo de la caja torácica se juntan.

2. Practique inhalar a través del corazón y exhalar a través de la caja torácica durante 30 segundos o más para ayudar a anclar su atención y su energía ahí. Después escoja alguna actitud o pensamiento positivo para inhalar o exhalar durante esos 30 segundos o más. Por ejemplo, usted puede inhalar una actitud de aprecio y exhalar una de atención.

3. Seleccione actitudes para respirar, que le ayuden a compensar las emociones negativas y de desequilibrio de las situaciones por las que usted esta atravesando. Respire profundamente con la intención de dirigirse hacia el sentimiento de esa actitud. Por ejemplo, usted puede inhalar una actitud de balance y exhalar una actitud de misericordia, o puede inhalar una actitud de amor y exhalar una actitud de compasión.

Practique diferentes combinaciones de actitudes que usted quiera desarrollar. Puede decir en voz alta: respiro sinceridad, respiro coraje, respiro tranquilidad, respiro gratitud o cualquier actitud o sentimiento que usted quiera o necesite. Incluso si usted no siente el cambio de actitud al principio, haciendo un esfuerzo genuino para cambiar, al menos le ayudará a alcanzar un estado neutral. En el cual, usted tendrá más objetividad y ahorrará energía.

Fuente: Luces del Nuevo Amanecer. 


PERSONAS QUE CAEN BIEN A LA PRIMERA

Saludar con tu sonrisa natural, es respetar, aceptar a tu interlocutor tal como es en el momento, en el aquí y ahora, con interés y curiosidad en su ser, sin juicios previos, con apertura natural, abrazando el encuentro con esa persona, con amabilidad.

PERSONAS QUE CAEN BIEN A LA PRIMERA

 


EL YOGA PUEDE AYUDAR A VENCER MUCHOS TIPOS DE DOLOR

En el programa de MBSR de Reducción de Estres basado en Mindfulness de la Universidad de Massachusetts (USA) se facilita, entre otras, la práctica del yoga tipo Hatha.

Los ejercicios que se practican con este tipo de meditación en movimiento son suaves, adaptables a la mayoría de las personas.

Permiten a quien se está iniciando, introduciendo, en la meditacion tipo vipassana, el poder incorporar estas técnicas y prácticas en su vida cotidiana de una forma amable y satisfactoria.

Pincha en el siguiente link para conocer más acerca de ciertas posturas de yoga para ir introduciendote en el mismo a la vez que mejoras tu salud y bienestar.

EL YOGA PUEDE AYUDAR A VENCER TIPOS DE DOLOR


TU PUEDES CAMBIAR TU CEREBRO SI LOGRAS TRANSFORMAR TUS PENSAMIENTOS

Tú puedes cambiar tu cerebro: las 4 estrategiasdel Dr. Schwartz para transformar tus pensamientos, tus neuronas y tu vida

Jorge Benito

Tus pensamientos cambian tu cerebro.

Cuando cambias tus pensamientos, opinión, creencias, ideas, foco de atención o incluso tu humor, también cambias tu software y hardwaremental.

El neuropsiquiatra Jeffrey Schwartz, que después de décadas de investigación conoce muy bien el funcionamiento de esta conexión mente-cuerpo, ha diseñado un enfoque de cuatro pasos para cambiar nuestros patrones mentales y, por ende, nuestro cerebro.

“El verdadero acto del descubrimiento no consiste en salir a buscar nuevas tierras, sino en aprender a ver la vieja tierra con nuevos ojos” – Marcel Proust

Atención y neuroplasticidad

La neuroplasticidad es el nombre con el que describimos esta increíble capacidad del cerebro para “recablear” sus circuitos en tiempo real, cambiándose físicamente a sí mismo.

Cada vez que prestamos atención a algo, un grupo de neuronas se disparan juntas y se conectan. Crean circuitos o constelaciones neuronales.

¿Para qué?

Para asegurarse una comunicación fluida y eficiente. Así en el futuro podrán compartir sus enlaces electroquímicos con mayor facilidad.

Esto es muy importante.

Al hacer esto, el cerebro se asegura de que los estímulos a los que atendemos con mayor frecuencia tengan más opciones de ganarse nuestra atención sobre los miles de millones de estímulos disponibles en el entorno. Y esto incluye a los pensamientos.

Así pues, la forma en la que el cerebro va modificándose a sí mismo a nivel funcional y estructural es el resultado de nuestra atención. La forma en que atendemos, percibimos e interpretamos lo que nos sucede esculpe nuestro cerebro en tiempo real.

¿Qué sucede cuando caemos en una fijación mental o en una conducta adictiva? Como le estamos dedicando demasiada atención, el cerebro no tiene más remedio que dedicarle todos los recursos psíquicos disponibles al evento o pensamiento en cuestión, y lo hace reforzando las conexiones neuronales. Crea circuitos especialmente poderosos que atrapan nuestra atención: pensamos más y más de lo mismo, o hacemos más y más de lo mismo, de forma automática y compulsiva.

A pesar de que esta tela de araña puede ser realmente pegajosa, podemos “deshacer los apegos neurológicos”. Podemos aprender a dejar de prestar atención obsesiva a los estímulos que crean conflicto y mover conscientemente nuestro foco de atención hacia nuevos estímulos, con lo que nuevas conexiones serán afianzadas.

Podemos entrenar la habilidad de cambiar el estado de nuestra atención y, con ello, cambiar nuestro cerebro.

Toca aquí para crear tu CUENTA GRATUITA en Mindful Science

Las 4 estrategias del Dr. Schwartz

El neuropsiquiatra e investigador Jeffrey Schwartz, autor de varias obras de lectura casi obligada, es distinguido por sus incalculables aportaciones en el estudio del trastorno obsesivo-compulsivo. En lugar de usar fármacos, enseña a sus pacientes a recablear su cerebro mediante un cambio en sus patrones de pensamiento y comportamiento. Su trabajo, además, ha proporcionado evidencia científica de que la mente puede controlar la química cerebral.

Para ayudar a sus pacientes a salir de la fijación mental, esos pensamientos dañinos que nos golpean una y otra vez de forma repetititva, diseñó un enfoque de cuatro pasos que puede aplicarse fácilmente a cualquier patrón mental que queramos cambiar.

1. Re-etiquetar (relabel)

El primer paso es re-etiquetar un pensamiento y sus sentimientos asociados.

Cuando ese pensamiento difícil que genera angustia aparece, le ponemos la etiqueta de «falso».

El cerebro a veces se equivoca y nos pone delante contenidos mentales que no son ciertos y no nos ayudan. Pero solemos creernos todo lo que pasa por la cabeza sin cuestionarlo.

Al re-etiquetar, nos entrenamos en no creernos tan fácilmente todo lo que la mente nos pone delante, y desarrollamos la habilidad de reconocer que ciertos pensamientos son sencillamente falsos.

Antes de creernos todo lo que pensamos, nos detenemos un instante y consideramos la posibilidad de que nuestros pensamientos pueden ser una ilusión o una distorsión.

Este primer paso, por supuesto, requiere de un gran dominio de nuestra atención. Para re-etiquetar tenemos que darnos cuenta de lo que pasa por nuestra mente tenemos que volvernos conscientes. Y para ello necesitamos atención.

Afortunadamente, la atención es un «músculo» que podemos desarrollar con sencillas prácticas diarias de mindfulness o atención plena.

Si quieres comenzar a practicar mindfulness ahora, en este enlace puedes crear tu cuenta gratuita en Mindful Science y acceder gratis a nuestro programa de introducción al mindfulness.

2. Reasignar (reattribute)

Una vez que nos hemos vuelto conscientes de lo que pensamos y hemos tomado una sana distancia, nos hacemos gentilmente esta pregunta: «¿Por qué vuelven estos pensamientos una y otra vez?»

Y respondemos interiormente a esta pregunta de la siguiente forma: “es una confusión o fallo cerebral. El cerebro está atascado, por eso crea ruido mental y envía mensajes falsos”.

Este paso nos permite adquirir una nueva perspectiva ante la fijación mental porque nos abrimos a considerar la posibilidad de que esos pensamientos falsos del paso 1 no aparecen porque estamos «mal de la cabeza», sino que simplemente el cerebro a veces comete fallos. A todo el mundo le pasa. De hecho, es lo más normal del mundo. No hay nadie que no experimente esto.

Lo más interesante es que los escáneres cerebrales muestran que esta perspectiva mental calma inmediatamente nuestra reactividad ansiosa. Nos entrega seguridad, y la seguridad es una señal clara para que el sistema nervioso no entre en amenaza. Funciona fantásticamente bien.

3. Reenfocar(refocus)

El tercer paso es, de nuevo, una sencilla pregunta: “¿Qué puedo hacer al respecto?”

Se trata tal vez del paso más duro, porque pasamos de lo intelectual a la acción real; incorporamos lo que dedujimos (mente) a través de un cambio de comportamiento (cuerpo).

Es decir, tras reconocer la falsedad o fallo que resultó en pensamientos recurrentes, vamos un paso más allá y reemplazamos el viejo comportamiento con algo novedoso.

El nuevo comportamiento afianza la transformación de la química cerebral: al incorporar algo nuevo en nuestra vida, creamos nuevas conexiones y nuevos enlaces electroquímicos.

¿Qué nuevo hábito es el más eficaz? La ciencia es categórica en este sentido: el hábito número 1 para reenfocar tu mente es sin duda la práctica de mindfulness o atención plena.

4. Revalorizar(revalue)

A medida que vamos haciendo cosas nuevas e incorporando nuevos hábitos, los viejos patrones cerebrales se disuelven porque comienzan a ser percibidos por el cerebro como engaños y distracciones.

El cerebro comienza a ver el poco sentido que tiene prestarle atención a falsedades y distorsiones que solo generan malestar, opresión y sufrimiento.

Así que comenzamos a percibir los antiguos pensamientos y comportamientos como inútiles e ilusorios, mientras que tu nuevo enfoque mental, que genera resultados más satisfactorios, se revaloriza y se refuerza neuroquímicamente.

«Dos cosas muy positivas suceden», dice el Dr. Schwartz. «La primera es que eres más feliz, porque tienes control sobre tu respuesta conductual ante tus pensamientos y tus sentimientos. La segunda es que cambias la química cerebral defectuosa y creas un nuevo cerebro.»

Toca aquí para crear tu CUENTA GRATUITA en Mindful Science

Resumiendo

  1. Tus pensamientos crean conexiones neuronales (sinapsis) que cambian tu arquitectura cerebral en tiempo real.
  2. Cuando tienes pensamientos son recurrentes, esta fijación mental crea circuitos neuronales especialmente poderosos que atrapan tu atención, haciendo que pienses más y más de lo mismo.
  3. Puedes deshacer estas conexiones que causan malestar y reforzar conexiones más saludables.
  4. Un buen comienzo es abrirte a la idea de que tu cerebro envía señales falsas. En lugar de creerte todo lo que piensas sin cuestionarlo, consideras la posibilidad de que el cerebro comete fallos. Al negarte a ser engañado por los antiguos mensajes falsos, la mente retoma el control operando desde un nuevo enfoque, lo que literalmente cambia tu cerebro a nivel químico, funcional y estructural.
  5. Finalmente, reemplazas viejos comportamientos perniciosos por nuevos comportamientos más alineados con eso que quieres experimentar en tu vida. Y lapráctica de mindfulness es el hábito que, de forma muy sencilla y eficaz, mejor reestructura tus procesos corticales.

Autor

Jorge Benito

Jorge Benito lleva años estudiando desde una perspectiva puramente científica cómo la mente y el cuerpo se conectan y cómo podemos usar este conocimiento para crear hábitos que potencian nuestras capacidades psicobiológicas y nos convierten en personas más sanas, enfocadas, calmadas, equilibradas, resilientes, inspiradoras y conscientes.

Siempre a caballo entre el mundo de la investigación y la aplicación práctica, Jorge dirige el área educativa de Mindful Science, donde explora la activación voluntaria de nuestros mecanismos naturales de transformación biopsicosocial y el fortalecimiento de nuestras capacidades y virtudes humanas


LA MEDITACION PUEDE EVITAR EL ENVEJECIMIENTO SEGÚN PREMIO NOBEL DE MEDICINA

La premio Nobel de medicina Elizabeth Blackburn es reconocida por su trabajo estudiando la telomerasa, una enzima celular involucrada en el envejecimiento. Blackburn ha identificado diversas actividades que promueven la protección de los telómeros, entre ellas el ejercicio y la meditación. La razón por la que estas actividades promueven el bienestar y, como si fuere, nos mantienen jóvenes, se debe a que combaten el estrés oxidativo y ayudan a mantener los telómeros.

Blackburn ha documentado que ciertos tipos de meditación, como el mindfulness y la meditación trascendental, tienen efectos saludables en estas enzimas.

La meditación puede evitar el envejecimiento segun premio nobel de medicina