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LA CONCENTRACION CORRECTA

La práctica de la concentración correcta consiste en cultivar una mente unidireccional.

Hay dos clases de concentración: activa y selectiva. En la concentración activa la mente permanece en el momento presente.

Este poema de un monje budista describe la concentración activa:

El viento silba entre el bambú
y el bambú baila.
Cuando el viento cesa
El bambú se sume a la quietud.

El viento llega y el bambú le da la bienvenida. El viento se va y el bambú no se resiste a su marcha.

Un pájaro plateado
Vuela sobre el lago otoñal.
Tras haberlo cruzado
la superficie del lago no intenta
Retener la imagen del pájaro.

El lago refleja al pájaro con nitidez mientras esté lo sobrevuela. Una vez que el pájaro se aleja, el lago refleja las nubes del cielo con la misma claridad.

Cuando practicamos la concentración activa, damos la bienvenida a cualquier cosa que llegue. No pensamos ni añoramos nada más. Simplemente permanecemos en el momento presente con todo nuestro ser.

Cuando practicamos la –concentración selectiva- elegimos un objeto en el que concentrarnos. Dejamos todo lo demás centrando nuestra atención en ese objeto.

No utilizamos la concentración para huir de nuestro sufrimiento, sino para estar profundamente presentes.

Cuanto más alto sea el grado de concentración mejor será la calidad de nuestra vida. Todo el mundo necesita saber concentrarse. Cuando utilizas la concentración para huir de ti mismo o de la situación en que te encuentras, es una concentración errónea.

TICH NHAT HANH


ÍTACA: UN POEMA NOS RECUERDA QUE EL VIAJE ES MÁS IMPORTANTE QUE LA META

El poeta griego de Alejandría Constantino Cavafis (1863 –  1933) nos habla sobre la importancia de disfrutar el camino, cualquier camino, y no sólo añorar el objetivo: una metáfora que puede extenderse a muchos procesos de nuestra vida.

 

Constantino Cavafis

Retrato del poeta Constantino Cavafis (1863 –  1933)

 

Todos queremos volver a casa, a Ítaca, avistar desde el mar la isla en la que crecimos, volver a ver a la mujer que amamos y que nos espera hace tantos años. Por esta razón, la legendaria isla griega —hogar de Odiseo, Penélope y Telémaco— es la metáfora perfecta del propósito de la vida, de eso que nunca dejaremos de perseguir.

Las Ítacas pueden ser, entonces, casi cualquier cosa: podrían representar el proceso para lograr una meta o para recuperar algo que hemos perdido, incluso, podrían simbolizar el acto de transitar por la vida de principio a fin, para finalmente volver al origen. En un poema iluminador y sólo aparentemente sencillo, el poeta griego Constantino Cavafis habla sobre la importancia de disfrutar el camino hacia nuestra propia Ítaca (cualquiera que ésta sea), pues el viaje es mucho más delicioso que la llegada al destino final.

El poema Ítaca pareciera estar dirigido al héroe Odiseo durante su regreso a casa (el camino del héroe que simbólicamente transitamos durante nuestra vida), pero en su precioso y universal lenguaje nos habla a todos por igual, y nos obsequia gentilmente un consejo que pareciera simple pero que frecuentemente obviamos. Inmersos en una vida de prisas, de recompensas fáciles e instantáneas, es común olvidar que el camino, pensado también como cualquier clase de proceso, no solamente es lo que más puede enseñarnos, sino también lo más disfrutable. Ítaca “no tiene ya nada que darte”, asegura el poeta nacido en Alejandría, por eso es mejor llegar ahí viejo, habiendo vivido aventuras y experiencias.

Los Cíclopes, los Lestrigones y la fiereza del dios Poseidón no aparecerán en tu camino si mantienes un “pensamiento elevado”, asegura Cavafis; los peligros sólo surgirán si los llevas dentro, si tu alma los pone frente a ti. Con estas palabras, el poeta nos recuerda que en muchas ocasiones son nuestros propios demonios los que nos estorban en el proceso hacia alcanzar lo que deseamos (de ahí la importancia de convertirlos en aliados).

El pequeño y deslumbrante consejo contenido en el poema de Cavafis, uno con enormes implicaciones ontológicas, bien podría llevarse a los procesos más sencillos y cotidianos de nuestra vida con resultados sorprendentes e iluminadores; una práctica de esta naturaleza, como filosofía de vida, también podría relacionarse de manera profunda con la meditación, con el trabajo de mantener nuestra mente en el tiempo presente.

 

amanecer murnau

Fotograma extraído de Sunrise: A Song of Two Humans | F.W. Murnau (1927)

 

Nácar, coral, ámbar, ébano, las ciudades egipcias donde es posible aprender de los sabios y la emoción de ver un puerto por primera vez son sólo algunos de los tesoros que el viaje puede darnos, y es crucial estar atentos a ellos. “Ten siempre a Ítaca en la mente / Llegar ahí es tu destino. / Más nunca apresures el viaje.” aconseja Cavafis; en otras palabras, nunca olvides tu meta, pero disfruta el recorrido, porque ese es el verdadero secreto de nuestro breve tránsito por este mundo.

 

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

Por María González de León
Traducción: Pedro Bádenas de la Peña


APRENDER A VIVIR DE LO QUE NOS MUESTRA LA NATURALEZA

Una inspiradora y natural enseñanza para aprender a afrontar la vida que nos presenta la madre naturaleza, a través de las águilas.

Observar la naturaleza, asistir tal y como se presentan las cosas, suspendiendo toda interpretación, con intención,        atención plena y con actitud,       con paciencia, curiosidad, con esmero, con el compromiso y aceptación de lo que hay tal como es, con compasión, cambiamos, mutamos y alzamos el vuelo renovado con la riqueza de la experiencia.
Mira! Observa! Contempla! Siente! Abraza! Deja fluir! AGRADECE.

Aprender a vivir observando lo que nos muestra la Naturaleza


SI NO QUIERE VER NO LE ENCIENDAS LA LUZ

SI NO QUIERE VER, NO LE ENCIENDAS LA LUZ…

Cuántas veces hemos querido que los que amamos «vean» lo mismo que nosotros estamos viendo…
Debemos aprender y entender que para Amar hay que dejar de «querer».

“Si no quiere ver,
no le enciendas la luz,
dañarás sus ojos.

Si no quiere escuchar,
no levantes la voz,
lastimarás su conciencia.

Si no quiere caminar,
no proporciones apoyo,
sangrarán sus pasos.

Su despertar no es tuyo,
es exclusivamente suyo.
Si en algún momento hiciste
de su dolor tu dolor, suelta,
no te pertenece.

Sé amorosamente egoísta,
silenciosamente paciente,
amigablemente distante.

No te pierdas en ello.
Re-encuéntrate y alégrate,
porque tú sigues siendo tú.”

Respeten el camino de cada ser humano.


10 PERLAS DE SABIDURIA. Eduardo Punset

TRIBUTO A EDUARDO PUNSET, 10 PERLAS de SABIDURIA

Queremos divulgar este bonito video, lleno de perlas de sabiduria de este gran pensador y divulgador. Parece hecho para nuestros MBSR, explicado en 3 minutos geniales, un regalo para este fin de semana. Pincha en el enlace:

10 perlas de sabiduria


UNA EXTRAORDINARIA METÁFORA SOBRE LA EXISTENCIA DE DIOS.

En el vientre de una mamá había dos bebés. Uno preguntó al otro:

-¿Tú crees en la vida después del parto?

El otro respondió:
-Claro que sí. Tiene que haber algo después del parto. Tal vez estamos aquí para prepararnos para lo que vendrá más tarde.

-Tonterías -dice el primero- No hay vida después del parto. ¿Qué clase de vida sería esta?

El segundo dice:
-No lo sé, pero habrá más luz que la hay aquí. Tal vez podremos caminar con nuestras propias piernas y comer con nuestras bocas. Tal vez tendremos otros sentidos, que no podemos entender ahora.

El primero contestó:
-Eso es un absurdo. Caminar es imposible. ¿Y comer con la boca? ¡Ridículo! El cordón umbilical nos nutre y nos da todo lo demás que necesitamos. El cordón umbilical es demasiado corto. La vida después del parto es imposible.

El segundo insistió:
-Bueno, yo pienso que hay algo y tal vez sea diferente de lo que hay aquí. Tal vez ya no necesitemos de este tubo físico.

El primero contestó:
-Tonterías, además, de haber realmente vida después del parto, entonces ¿por qué nadie jamás regreso de allá? El parto es el fin de la vida y en el pos parto no hay nada más allá de lo oscuro, silencio y olvido. Él no nos llevará a ningún lugar.

-Bueno, yo no lo sé, -dice el segundo- pero con seguridad vamos a encontrarnos con Mamá y ella nos cuidará.

El primero respondió:
-¿Mamá? ¿Tú realmente crees en Mamá? Eso es ridículo. Si Mamá existe, entonces, ¿dónde está ella ahora?

El segundo dice:
-Ella está alrededor nuestro. Estamos cercados por ella. De ella, nosotros somos. Es en ella que vivimos. Sin Ella, este mundo no sería y no podría existir.

Dice el primero:
-Bueno, yo no puedo verla, entonces, es lógico que ella no existe.

El segundo le responde a eso:
-A veces, cuando tú estás en silencio, si te concentras y realmente escuchas, tú podrás percibir su presencia y escuchar su voz amorosa allá arriba.

Así es como un escritor húngaro explicó la existencia de Dios.


Una poesía como intención de vivir la vida: «leccion de vida»

Hoy quiero invitarte a escuchar una poesía. Quizás no te deje indiferente.
Con 92 años, cumplidos el pasado 8 de marzo, nos la recita Juana Martinez de Mandojana Fernandez de Liger. Escucharla como la recita, nos sugiere y nos invita con total sencillez a vivir y entender la vida con amabilidad, bondad y compasión. La poesia se titula «LECCION DE VIDA» . Escucharle lo que dice y siente resume el camino que ha venido cultivando desde aquellos ya lejanos años de su niñez en los que la recitó por primera vez hasta hoy. Ojalá que te sirva de inspiración en tu camino.

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Poesías lección de vida